Alcaraz reta a Djokovic: “Es admirable, pero yo ya estoy ahí”

El murciano, sexto ya en el ‘ranking’ y líder de triunfos este año contra ‘top-10’, encara por primera vez al número uno, que lo elogia: “Su crecimiento es alucinante”

Carlos Alcaraz golpea la pelota durante el partido de cuartos contra Nadal en la central de Madrid.Foto: JUAN MEDINA (REUTERS)

Contenido, pero muy feliz, Carlos Alcaraz da un par de brinquitos para ascender los peldaños del podio desde el que analiza. Acaba de batir por primera vez a Rafael Nadal (6-2, 1-6 y 6-3, en 2h 28m), departe ya como número seis del mundo y como el semifinalista más joven en la historia del Masters de Madrid. Ha conseguido lo que hasta ahora solo había logrado el estadounidense Taylor Fritz, derribar al balear esta temporada, y no deja de sonreír. Sin embargo, el murciano se refiere a una obra inacabada e imperfecta. Quiere recuperar bien el tobillo que se ha lastimado en una maniobra y por su cabeza ya solo pasa el duelo de semifinales (16.00, La 1 y Movistar) contra el número uno, el serbio Novak Djokovic.

“Siento emoción, mucha emoción”, introduce. “Porque pocos jugadores pueden decir que le han ganado a Rafa en tierra”, sigue antes de profundizar y exigirse, porque solo así podrá llegar hacia ese lugar de oro que tiene en la mente. “Ha sido un segundo set difícil. Me molestaba el tobillo, pero no era razón para hacer el segundo set que he hecho. Me he dejado llevar. Estaba pensando todo el rato: tobillo, tobillo, tobillo… Y no debe ser así, así que me he dicho: ‘Charly, si no te vas a retirar, piensa en jugar y en luchar hasta la última bola. Eso me ha ayudado a salir como he salido”, cuenta ante los periodistas, que registran este 6 de mayo como una fecha a guardar.

Después de dos confrontaciones, la del curso pasado en Madrid y la de marzo en Indian Wells, Alcaraz ha conseguido rendir a Nadal y dar un acelerón hacia esa transición hacia la que se apunta desde que empezó a enseñar la patita en la élite. Entre uno y otro, casi 17 años. Es el primer tenista menor de 20 años que vence al mallorquín sobre tierra batida y el primer español que le bate desde que lo hiciera Fernando Verdasco en el Open de Australia de 2016; a partir de ahí, Nadal había encadenado 25 triunfos consecutivos hasta que el joven prodigio ha vuelto a cruzarse en su camino. Resistió el de Manacor al embate de California, un anticipo, pero no a este último en la Caja Mágica.

Antes de que intervenga Alcaraz, lo hace Nadal con resignación. El campeón de 21 grandes acepta la derrota, y a la vez recuerda que llegó a Madrid sin apenas haber podido entrenar y tras un mes y medio mimando la costilla que se fisuró en el careo previo con el semifinalista. “Es fácil de digerir. Sabíamos a lo que veníamos aquí, y no por ello le quito ningún mérito a Carlos. Ni por asombro voy a hablar hoy de mi pie [izquierdo, afectado por una lesión crónica]. Es un día para asumir la derrota con naturalidad”, precisa; “estoy feliz por él. Ha estado mejor que yo en varias facetas del juego y necesito mejorar, como he ido adelantando estos días. No ha ocurrido nada que no entrara dentro de la lógica”.

Antes de aterrizar en la capital española, Nadal ya había advertido que trabajaba con vistas al 22 de mayo, el día que arranca Roland Garros. Matiza el mallorquín (35 años)que hubiera preferido reaparecer en un terreno más propicio como Estoril, la semana previa, de menor exigencia competitiva (categoría 250, la cuarta en la escala) y en un escenario más controlable, a la altura del mar. “Pero no me podía arriesgar”, indica; “se ha hecho lo que se ha podido, pero no ha sido ningún desastre. He competido con la actitud adecuada, he jugado tres partidos y, a partir de ahí, tengo que mirar hacia delante con optimismo. Uno tiene que creer”.

Más allá del esfuerzo realizado el día anterior, cuando salvó cuatro bolas de partido y necesitó invertir más de tres horas para superar al belga David Goffin, el pulso contra Alcaraz (19) le ha servido de termómetro. Dice que debe mejorar “el dinamismo y la lectura”, así como la profundidad de los golpeos; en cualquier caso, se ha medido con “uno de los jugadores más en forma del mundo” y remarca que su objetivo pasaba exclusivamente por ganar rodaje, jugar partidos y recuperar el ritmo de la competición: “Mi único sueño es estar sano en París. Se trata de seguir y aceptar el desafío”.

Un jugador de adrenalina

Allí, en el Bois de Boulogne, el rey de la arcilla sumará otra amenaza, la de Alcaraz. El murciano sufrió un traspié al inicio de la gira, en Montecarlo, pero festejó en la estación previa de Barcelona y ahora ilusiona en el barrio de San Fermín, firme candidato a todo.

“Carlos puede ganarle [a Djokovic] perfectamente. Es cierto que no puede tener el bajón que ha tenido en el segundo set, pero cuando le sube la adrenalina es prácticamente imparable”, describe Nadal, mientras el heredero cumplirá este sábado el deseo de jugar contra Djokovic. “Lo que ha conseguido es de admirar”, valora el chico, presente en tres de las cuatro semifinales de los últimos Masters 1000; “pero yo ya estoy ahí. Ya he vivido momentos difíciles y no es la primera vez que voy a jugar delante de mucha gente, en un gran estadio. Voy a salir como he salido hoy; sé que va a haber nervios, pero voy a intentar dar un gran nivel. Voy a jugar a ganar, esa es mi esencia”.

Pendiente de la evolución de su tobillo –“todo lo posible para estar no al cien por cien, sino al doscientos por cien”–, Alcaraz sigue volando y dejando huella a su manera, con osadía y un estilo singular: “He tenido un poco de suerte, pero los grandes partidos hay que cerrarlos de la mejor manera posible, y más si tienes a Nadal enfrente”.

Nole: solo 2h 49m en el trazado

Al igual que el manacorí, Djokovic también llegó a Madrid con el objetivo de sumar minutos y sensaciones, sin aparentes grandes aspiraciones. Sin embargo, el rey del circuito llegará inmaculado al pulso de hoy. Tan solo tuvo que invertir 2h 49m para sortear a Gael Monfils y Hubert Hurkacz (6-3 y 6-4), y en la escala intermedia ni siquiera tuvo que saltar a la pista, ya que Andy Murray se vio obligado a renunciar por enfermedad.

Nole, de 34 años, disputará sus séptimas semifinales en Madrid, donde ha elevado el título en tres ocasiones (2011, 2016 y 2019). Apartado de la competición hasta marzo por su negativa a vacunarse contra la covid, el serbio ha jugado cuatro torneos; en el previo, en Belgrado, cedió en la final contra el ruso Andrei Rublev.

“Tiene muchas cosas especiales en su juego. Está batiendo muchos récords y hoy día no estamos acostumbrados a ver a un adolescente llegar al top-10. El crecimiento que ha tenido Alcaraz durante estos últimos seis meses ha sido alucinante”, elogió Nole al murciano.

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Sobre la firma

Alejandro Ciriza

Cubre la información de tenis desde 2015. Melbourne, París, Londres y Nueva York, su ruta anual. Escala en los Juegos Olímpicos de Tokio. Se incorporó a EL PAÍS en 2007 y previamente trabajó en Localia (deportes), Telecinco (informativos) y As (fútbol). Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Navarra.

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