EUROCOPA DE FÚTBOL

Fernando Santos: “El jugador portugués cada vez tiene más capacidad de pensar”

El seleccionador de Portugal visita el Wanda para disputar ante España el primer amistoso de preparación rumbo a la Eurocopa 2021

Fernando Santos, durante uno de los partidos de Portugal en la clasificación para la Eurocopa. GETTY
Fernando Santos, durante uno de los partidos de Portugal en la clasificación para la Eurocopa. GETTY

Desde la distancia, Fernando Manuel Costa Santos (Lisboa, 1954) aparenta la melancolía de quien arrastra un peso milenario. Hasta que se presenta en la pantalla de Zoom no descubre el matiz de una sonrisa oculta y poco a poco se revela como un sabio que contempla el mundo con un sutilísimo sentido del humor. Sin darse importancia, este ingeniero electrónico convertido en entrenador fue el responsable del mayor logro en la historia del fútbol portugués: la Eurocopa de 2016. Esta tarde (19:30 horas, TVE1) el seleccionador de Portugal visita el Wanda para disputar ante España el primer amistoso de preparación rumbo a la Eurocopa 2021.

Pregunta. ¿El éxito le proporciona más tranquilidad?

Respuesta. Nos añade una responsabilidad. Naturalmente es siempre mejor saber lo que necesitas hacer para ganar. La Eurocopa de 2016 y la Liga de Naciones de 2019 ha dado experiencia a los jugadores en el sentido de que ya saben lo que tienen que hacer para ganar. Cuando no has ganado nada te aferras a la voluntad, a la fe. Una vez que has ganado, el público te exige volver a ganar. Antes la afición no esperaba tanto como ahora. A los jugadores también les sucede esto. Tenemos que lidiar con esta presión. Quizá sea diferente para los adversarios. En 2016 muchos no contaban con nosotros. Hoy todos saben de lo que somos capaces

P. La cantera de Portugal es la que más talento per cápita produce en Europa. ¿Cómo explica el fenómeno?

R. Lo que ha cambiado es la notoriedad. Hoy la información circula más rápido. Ha cambiado la cultura. Siempre hubo formación de calidad en Portugal. Lo que no había era exportación. Desde hace 20-30 años algunos jugadores portugueses llegaron a España, pero en menor número… Lo mismo sucedió con los entrenadores y por una cuestión u otra no hubo adaptación. A partid de 2001 todo comenzó a cambiar. Con una población de 10 millones no somos comparables a España, Francia, Brasil o Argentina. Pero la formación de Portugal siempre trabajó bien. Por eso siempre tuvimos jugadores de mucha cualidad: Figo, Cristiano, Jorge Andrade, Fernando Couto, Rui Costa, Deco… Esta continuidad de las últimas dos décadas tiene que ver con la formación y con lo que es natural en los jóvenes portugueses, que adoran jugar al fútbol. Como en Brasil hay mucho juego de calle. Esto no sucede en otros países. Aquí se potenció con la creación de academias y la mejora exponencial de las condiciones de entrenamiento.

P. ¿Cuál fue el mayor cambio que experimentó su equipo desde 2016?

R. En Portugal les gusta decir que desde 2016 hice una revolución pero el equipo evolucionó de manera natural. El de 2016 también fue un equipo muy joven, con Renato Sanches, Joao Mario, André Gomes… Hemos cambiado naturalmente con la dificultad de la pandemia que en el último año y medio ha complicado más a las selecciones que a los clubes, porque prácticamente no nos vemos y el calendario de tres partidos por ventana hizo que no pudiéramos entrenar más que dos días por concentración. Si nos acordamos de la España campeona de Europa y del Mundo entre 2008 y 2012, prácticamente permaneció inalterable. Conservó su espina dorsal de jugadores del Barça y del Madrid. Aquí no hay espina dorsal. No tenemos dos clubes que sean los principales suministradores de la selección, y eso hace que sea más difícil consolidar los procesos. Nuestros internacionales están dispersos.

Guardiola influyó en España porque la mitad de la selección era del Barça; y lo mismo sucedió en Alemania, en donde medio equipo venía del Bayern. Pero nosotros no tenemos una matriz de jugadores que vengan de un solo club. Eso dificulta la consolidación de los procesos

P. Guardiola es célebre por condicionar para bien a selecciones como España, Alemania e Inglaterra en los tres últimos Mundiales. ¿Se nota su influencia en Portugal?

R. Pep influyó más a España porque la mitad de la selección era del Barça; y lo mismo sucedió en Alemania, en donde medio equipo venía del Bayern. En las selecciones no tenemos tiempo de entrenar y tenemos que aprovecharnos de los trabajos que se hacen en todos los clubes. El equipo que más aporta a la selección es el Manchester City con Rúben Dias, Bernardo Silva y Joao Cancelo. Pero nosotros no tenemos una matriz de jugadores que vengan de un solo club. Tenemos jugadores que juegan con línea de cinco, con 4-4-2, 4-3-3, con la filosofía de Guardiola, de Klopp, de Rúben Amorim y Sérgio Conceiçao… Son todos distintos. Y los jugadores tienen que respetar el entendimiento del juego de sus entrenadores. Sucede con Cancelo. Con Pep él se mete mucho al interior y nosotros en la selección necesitamos que los laterales se queden pegados al carril, y él aquí tiene más dificultades. ¡Se mete por dentro! Y yo le digo: ‘Aquí tienes que jugar por afuera; cuando regreses al City, entonces sí, haz lo que Pep quiere; pero aquí tienes que hacer lo que quiere Fernando”.

P. ¿No cree que en 2016 la estructura defensiva de Portugal era muy sólida pero en ataque era un equipo menos flexible y creativo que éste?

R. Siempre fuimos creativos. Pero la creatividad no la da el entrenador. Eso lo tienen o no lo tienen los jugadores. La creatividad colectiva sí se trabaja. Pero al contrario de los técnicos de club, a nosotros nos cuesta más. Mire el caso de Pep: él tiene su filosofía, él quiere jugar de un modo concreto y construye un equipo escogiendo a los jugadores que mejor se acomodan a esa forma de juego. En las selecciones no tenemos un abanico tan grande y eso nos obliga a adaptarnos a las características de cada jugador para encontrar un funcionamiento. En 2016 estaba muy claro que teníamos que sacar provecho de Cristiano, y como Nani estaba a muy buen nivel opté por un 4-4-2 para intentar buscar la profundidad. Tenía laterales muy ofensivos, como Eliseu, Guerreiro, Vieirinha y Soares, y monté un mediocampo que alternaba entre tener o no tener un extremo, dependiendo de si jugaban Renato, Joao Mario o André Gomes, que eran medios de ataque, con Quaresma, que era extremo. Yo tenía la convicción de que si Portugal conseguía crear un bloque defensivo muy fuerte siempre tendría muchas posibilidades de marcar goles, no solo por Cristiano o Nani, sino también a balón parado, con jugadores muy fuertes en el juego aéreo. Sin querer ser un equipo defensivo, yo sabía que si lográbamos jugar bien defensivamente, anulando las virtudes del adversario, después podríamos llegar al gol en el ataque organizado o en el ataque rápido.

P. ¿Hasta qué punto el perfil de los jugadores que convoca ahora le han permitido una evolución en la forma de jugar?

R. Antes no teníamos tantos jugadores que fueran a la profundidad. Ahora Portugal tiene a Jota, Guedes, Guerreiro, Bruno… una serie de jugadores que buscan la profundidad y que se pueden utilizar de manera diferente. Por la agudeza de sus decisiones, Bruno es más productivo en el sector central del campo. Y tenemos jugadores con una gran capacidad de improvisación, como Bernardo Silva, que puede jugar de extremo, de volante o incluso de falso nueve como con Guardiola. Entre Bernardo y Bruno nos dan grandes posibilidades en términos de movimiento. La plantilla es diferente, pero las dinámicas y la matriz del juego no han cambiado mucho. No siempre lo conseguimos, pero con pelota he querido que mi equipo haga un ataque organizado, donde todos giren juntos y compactos; que cuando pierda la pelota la recupere lo más alto posible, en bloque medio-alto. Nunca fuimos de jugar con bloque bajo, pero todo depende de los jugadores que tienes, si son más o menos rápidos. La influencia de un jugador como Rúben Dias en el City es un ejemplo de cómo las características individuales condicionan todo el juego del equipo.

Cristiano ha perdido cualidades. Pero su instinto goleador está intacto y debemos aprovecharlo. ¿Cómo? Creo que cuanto más cerca del área juegue, mejor lo hará.

P. Hay defensores centrales que transforman a sus equipos: Van Dijk en el Liverpool y Dias en el City han tenido ungran impacto. ¿Cuál es la mayor virtud de Dias?

R. Creció mucho. En el Benfica lo hacía bien pero era demasiado impetuoso, cometía muchas faltas, había momentos en los partidos en que no sabía estar completamente en su sitio, como Van Dijk, Pepe, Piqué o Sergio Ramos. El liderato, la capacidad de lectura del juego, el saber qué es lo que tiene que hacer en función de su equipo, la fortaleza en el uno contra uno, son sus grandes atributos y es lo que necesitan los centrales en un fútbol que les exige meterse cada vez más en el mediocampo. Porque una cosa es jugar pegado a tu portero y otra defender con 40 metros a tu espalda. Cuando te giras en tu área no es lo mismo que cuando te giras en el mediocampo: hay que saber cuáles son los caminos más cortos para cerrar la trayectoria de los delanteros. Todos estos centrales han evolucionado naturalmente hacia eso y pienso que Rúben, en dos o tres años, será uno de los mejores centrales del mundo. Es un líder. Siempre fue comunicativo. Los mejores centrales tienen eso porque son la última línea y son ellos los que deben ordenar a todo el equipo. Deben ser organizadores, llamar la atención, hablar.

P. ¿Cuál será el papel de Pepe con 38 años en esta Eurocopa?

R. Pepe es un profesional fantástico. Espero que tenga un papel importante. El crecimiento de Rúben en la selección tiene mucho que ver con los jugadores que tuvo a su lado: Pepe y Fonte. Esto ocurre mucho con los centrales. Hay maestros que fabrican a los centrales que juegan a su lado. Aloísio en el Oporto hizo a Couto, a Jorge Andrade, a Jorge Costa, a Ricardo Carvalho... todos los que salieron de la cantera del Oporto fueron creciendo con Aloísio como pilar. En la selección, Pepe fue el pilar de Rúben. Alguien que te da seguridad, que hace que juegues sin miedo y que crezcas con naturalidad.

P. Portugal siempre fue una colección de grandes atletas, además de grandes jugadores. ¿Bernardo y Bruno son la expresión de una nueva forma de formar futbolistas en las bases?

R. Si hablamos de inteligencia, Deco era una influencia máxima en todo aquello que tenía que ver con la orientación del juego y la anticipación de lo que iba a ocurrir en un partido. Deco, como Iniesta o Xavi, cambiaron la forma de ver el fútbol por su manera de pensar, y porque lo hacían antes que los demás. Bernardo y Bruno tienen eso. Y Joao Felix también lo tiene, aunque todavía no ha conseguido poner en práctica toda su calidad. Portugal ha evolucionado en el área de formación y cada año vemos más jugadores que con mayor capacidad de pensar.

Esto es nuevo: la necesidad de anticipar lo que va a ocurrir. Antes había jugadores que cuando recibían la pelota empezaban a pensar qué hacían y cómo. Hoy no hay tiempo para esto: ¡cuando recibes la pelota ya lo tienes que tener todo sabido!

P. ¿Por qué ahora se promueve la velocidad mental más que antes?

R. Una vez que la preparación física ha alcanzado niveles tan altos, ya todos pueden correr más o menos al mismo ritmo. ¿Entonces quién es el que marca la diferencia? El que piensa más rápido, el que piensa mejor. En otros tiempos se buscaba más al que dominaba en el uno contra uno, el central más fuerte, el delantero que driblaba mejor, el jugador más rápido y explosivo. Siempre hubo grandes pensadores, como Rui Costa, Pirlo o Xavi, solo que ahora hay menos tiempo y menos espacio para decidir. Ahora lo que hará evolucionar a los jugadores es la mente. Esto es nuevo: la necesidad de anticipar lo que va a ocurrir. Antes había jugadores que cuando recibían la pelota empezaban a pensar qué hacían y cómo. Hoy no hay tiempo para esto: ¡cuando recibes la pelota ya lo tienes que tener todo sabido!

P. ¿Cómo ve a Joao Félix?

R. Es muy inteligente, tiene una gran capacidad de movimiento, y precisa espacios y compañeros que lo habiliten y que se desmarquen. Todavía no está en posición de que un equipo gire a su alrededor, como sucede con Cristiano, o como sucede con Messi en el Barça, porque Messi resuelve problemas globales. En el Benfica él no tenía tantas obligaciones defensivas, sus movimientos eran más amplios, el equipo lo arropaba. Hay jugadores que se adaptan naturalmente desde muy jóvenes a situaciones nuevas. Joao no ha crecido al ritmo que esperábamos. Pero a Bernardo y a Bruno les sucedió lo mismo: tuvieron dificultades cuando llegaron a la selección, hasta que con el tiempo crearon sus propios espacios dentro del equipo.

P. ¿Cómo ha terminado Cristiano la temporada?

R. En la Juventus viene de atravesar una época en la que le ocurrieron cosas a las que no estaba habituado. Ahora lo que me compete a mí y a él es limpiar la cabeza y preparar bien el campeonato.

P. ¿En qué posición cree que puede funcionar mejor Cristiano?

R. Obviamente no es el mismo jugador que jugaba en el Madrid o que yo entrené en el Sporting con 18 años. Entonces él era una máquina. Corría 20 veces 50 metros todos los partidos, iba y venía. Hoy no puede hacer eso. Hoy no es un jugador ni de 20, ni de diez ni de cinco [carreras de 50 metros]. Ha perdido cualidades. Su matriz principal es su voluntad enorme, su disponibilidad, su rigor, su trabajo, y el instinto del gol. Esto está intacto y debemos aprovecharlo. ¿Cómo? Creo que cuanto más cerca del área juegue, mejor lo hará. Si se tira a la izquierda tendrá que girar, recorrer una distancia importante para ir al centro, pasar tres o cuatro adversarios, y estar pendiente de seguir a su lateral, algo que hacen todos los extremos pero nadie le ha pedido a Cristiano desde hace mucho tiempo.

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