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Novak Djokovic, de rugido en rugido

El número uno, invicto este curso, sigue en estado de gracia y enlaza su 18º triunfo consecutivo para festejar su tercer trofeo en los dos primeros meses. “Estoy inspirado, contento con mi nivel”, advierte

Djokovic posa con el trofeo de campeón en Dubái.
Djokovic posa con el trofeo de campeón en Dubái. REUTERS

Bocado a bocado y, por ende, rugido a rugido Novak Djokovic ha despegado en este 2020 a lo grande. Tiene motivos de sobra para sonreír Nole, pleno estos días desde todos los ángulos: desde el físico, porque su cuerpo (sobre todo el codo derecho) le respeta y no le plantea diabluras; desde el anímico, porque parece haber ordenado perfectamente el puzle y dice sentirse muy bien, y eso en el balcánico es sinónimo de gran temporada; y desde el competitivo, porque ha recuperado el trono de la ATP y contabiliza los partidos por victorias, ya 18 en una serie que le ha concedido tres trofeos más, este último en Dubái al derrotar a Stefanos Tsitsipas por 6-3 y 6-4, en 1h 22m.

Se siente fuerte Djokovic, que redujo con una exhibición de oficio al joven griego y añadió el torneo desértico por quinta vez a su palmarés, el 79º de su carrera, prorrogando un excepcional arranque de curso en el que sigue invicto (18-0) y ha encadenado éxitos en la ATP Cup, el Open de Australia y este último evento. “Estoy inspirado y confío en que se extienda esta racha lo máximo posible”, expresaba el campeón, que ya ha superado los significativos arranques de 2013 (17 victorias consecutivas y dos títulos) y 2016 (14 y otros dos), aunque no el oneroso esplendoroso recorrido de 2011, cuando enlazó 43 triunfos de forma ininterrumpida y obtuvo siete premios hasta que Roger Federer le detuvo en las semifinales de Roland Garros.

La pregunta ahora es, pues, ¿quién puede frenar al Djokovic actual? “Es difícil cerrar el año sin perder”, bromeó el de Belgrado. “Además de los resultados, estoy contento con mi nivel”, matizó después de reducir con aplomo a Tsitsipas, que previamente le había tumbado un par de veces en los cuatro precedentes, y que se quedó por segundo año seguido a las puertas del título. “He cometido algunos errores puntuales que me han penalizado”, lamentó el ateniense, que acusó el golpe del primer parcial y se entregaría definitivamente en el noveno juego del segundo.

“Me encanta Stefanos. Es muy inteligente y siempre trata de aprender, así que envía un magnífico mensaje a los chicos que vienen por detrás”, le elogió Djokovic, que ahora enfoca con hambre Indian Wells (del 12 al 22 de marzo) y Miami (del 25 al 5 de abril), dos territorios que en los últimos tiempos se le han resistido: el primero lo ha conquistado cuatro veces, pero la última fue hace cuatro años, y el segundo lo ha inscrito en seis ocasiones en su expediente, también la última en 2016. “Mis objetivos están claros”, advierte; “llevo varios años sin un buen resultado en la gira norteamericana [sobre cemento] y ahora estoy ante una gran oportunidad de poder hacer algo bueno”.

“No me sorprende para nada lo que está haciendo. Ojalá yo pueda hacerlo algún día. Respeto mucho a Novak”, expuso Tsitsipas, un formidable jugar del que se esperan logros importantes a corto plazo. No pudo con el rey del circuito y no muy lejos de Dubái, en Doha, la bielorrusa Aryna Sabalenka se proclamó campeona del torneo (un Premier 5) al imponerse a la checa Petra Kvitova por un doble 6-3, en 1h 21. Se trata del sexto trofeo de su carrera, el primero este curso.

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