“En el Liverpool presionamos con el corazón”

Pepijn Lijnders, ayudante de Klopp, desgrana un estilo basado en la obsesión por recuperar el balón y atacar

Lijnders y Klopp posan durante una entrevista el pasado verano en Indiana (EE UU).
Lijnders y Klopp posan durante una entrevista el pasado verano en Indiana (EE UU).Andrew Powell (Getty)

Mucho antes de que el Liverpool alcanzase la final de la Liga de Campeones del año pasado, Pepijn Lijnders ya había preparado el terreno para la posible finalísima en Madrid. Aún faltaba por jugarse la semifinal contra el Barcelona, pero el ayudante de Jürgen Klopp tenía trazado el plan de preparación idóneo. Lijnders, holandés de 37 años, pensó en invitar a un equipo que pudiese imitar el estilo del Ajax o del Tottenham, para que el Liverpool supiese a qué se enfrentaba en caso de superar al Barça.

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El lugar ya se había decidido. Marbella tenía un clima similar al de Madrid y también sería más fácil llevar a un equipo hasta ahí en secreto. Lijnders lo tenía todo pensado. “La idea era cursar una invitación privada a un equipo para que entrenasen tres o cuatro días de la manera en que queríamos que nos jugasen en un amistoso”, cuenta el técnico.

El Liverpool eliminó al Barça, llegó a la final y se proclamó campeón de Europa ante el Tottenham. Entonces, el plan funcionó. Fueron a Marbella y llevaron hasta allí al segundo equipo del Benfica. “Todo en secreto”, recuerda Lijnders. “Hicimos una presentación a su entrenador para que supiese cómo debían jugar. Tenía que ser al estilo del Tottenham, con sus jugadas a balón parado, la misma dinámica ofensiva y su organización defensiva. Jugamos ese partido a puerta cerrada. Incluso pusimos barreras más altas para que no se viese nada desde fuera. El partido lo jugamos exactamente una semana antes de la final y preparamos todo exactamente igual a cómo lo haríamos el día de la final”.

Ganó el Liverpool 3-0 al Benfica B días antes de imponerse 2-0 al Tottenham. Al observar cómo se gestaron los primeros goles de ambos partidos, se ve una pauta reconocible en la que el Liverpool gana la posesión en la línea de medio campo y manda un balón largo a Mané. Cada detalle estaba medido en un Liverpool que este martes visita al Atlético en la ida de los octavos de la Champions.

“Lo increíble fue el camino que hicimos hasta ganar la Copa de Europa. No hay color entre el equipo que empezó y el que terminó la competición”, dice Lijnders. Así retrata a Klopp: “Jürgen es el líder, es el rostro del equipo, el que define su carácter y el que estimula a todo el mundo. Te llega directamente al corazón. Además, es innovador, siempre busca el siguiente paso que debemos dar y cómo podemos mejorar. Pete [Peter Krawietz] es el responsable de los análisis y los vídeos que mostramos a los jugadores. Yo me encargo de los entrenamientos. Es muy sencillo. Tiene que ver con estimular continuamente el afán de recuperar la pelota lo más rápido y lo más arriba posible. Es un elemento que está presente en cada ejercicio. Como cuerpo técnico, siempre tratamos de buscar maneras para que los jugadores puedan ser más espontáneos y más creativos”.

Klopp y Lijnders, este en segundo término, ayer durante el calentamiento ante el Norwich.
Klopp y Lijnders, este en segundo término, ayer durante el calentamiento ante el Norwich.REUTERS

La presión alta sobre el rival cuando quiere sacar el balón se ha convertido en el signo de identidad del Liverpool moderno. Lijnders trabaja cada día para afinar el modelo y crear formas de ayudar a que los jugadores inconscientemente se hagan con el sistema. Por ejemplo, en los partidillos de entrenamiento se puede aplicar la regla de que un gol solo es válido si todos los jugadores han cruzado la línea de medio campo. “Simplemente para estimular al equipo para que suban rápidamente y estén preparados para presionar al rival. Esta presión al rival solo es posible si los jugadores están juntos en todo momento. Lo que mejor hacemos es estar juntos, vayamos donde vayamos”, cuenta el preparador.

Lijnders explica que hay muchos formatos diferentes. “Por ejemplo, el rondo de 5 contra 2, que es un rondo de presión. Nuestro juego consiste en movimiento y velocidad, así que con solo cinco jugadores tienes que correr arriba y abajo en el rondo sin parar. Los dos jugadores del medio tienen un incentivo para interceptar el balón antes de que se den seis pases. Si lo consiguen, los dos salen del medio al mismo tiempo. De lo contrario, solo el jugador que robó el balón puede abandonar el medio. Todo esto estimula nuestra visión de presionar al rival y tratar de impedir que saquen el balón desde los primeros toques”.

Otra variante es un ejercicio en el que dos equipos de tres compiten contra un equipo también de tres, hasta que este último roba el balón y se cambia con el equipo que lo perdió. Este rondo específico para presionar al rival que quiere sacar la pelota se centra en las transiciones instantáneas y en no dejarse llevar por la decepción tras perder la pelota. Lijnders argumenta que estos ejercicios ayudan a forjar la identidad del equipo, porque es exactamente el tipo de estilo que utilizan al jugar los partidos.

“Lo primordial es que comprendan lo importante que es para nuestro equipo presionar la salida del balón del rival. Tienen que sentirlo, no con la cabeza sino con el corazón. Empiezan el ejercicio con la idea de mantener el balón, pero si lo pierden se tienen que sobreponer”. El cuerpo técnico hace hincapié en esto una y otra vez. “Cuando un equipo pierde la pelota, me oirás a mí, a Jürgen o a Pete gritar: ‘¡Venga! ¡Recuperad el balón! ¡No os paréis!’. Se nos oye hasta en Manchester. Tienen que entender por qué es tan importante. Ese poder y esa emoción son nuestro juego. Nuestra identidad es la intensidad. Es algo que está presente en cada ejercicio”.

Aunque solo tiene 37 años, Lijnders lleva unos cuantos como entrenador. Con apenas 17 años, dijo adiós al fútbol como jugador a causa de una grave lesión de rodilla. Enseguida empezó como técnico de un equipo aficionado, el SVEB, y de ahí pasó al PSV, donde entrenó en las categorías inferiores. En 2007 llegó al Oporto como jefe de desarrollo personal de su academia de fútbol y también entrenó al equipo juvenil. Tras unas temporadas, el Manchester United quería llevárselo a Old Trafford, pero no llegó el acuerdo. El Ajax pensó en él como figura idónea para la cantera, aunque finalmente Lijnders recaló en el Liverpool, donde se hizo cargo del equipo sub-15 y el sub-16. Bastó un año para que lo subieran al primer equipo. Atesora por tanto muchos años de experiencia, pero dice a menudo que se fija en sus propios jugadores para crear nuevos ejercicios. “El rondo de 5 contra 2 es un buen ejemplo. Realmente se llama el rondo de Milly, porque me inspiré en James Milner, un jugador que siempre interceptaba el balón en los primeros pases. Era muy rápido y llevó el rondo a otro nivel”.

Lijnders cree firmemente en el poder de las figuras ejemplares. Afirma que el entrenador y los capitanes reflejan la identidad del club. “El corazón del equipo es el corazón del entrenador. A la larga, el carácter del entrenador acaba siendo el carácter del equipo. Es así. No hay arma más poderosa que el ejemplo que seas capaz de dar. Si soy un entrenador disciplinado, no necesito imponer disciplina a los jugadores. Nuestros capitanes, Hendo [Jordan Henderson] y Milly, junto con Virgil [Van Dijk], son muy disciplinados, lo cual significa que no hay que imponer disciplina al resto. Jürgen realmente se preocupa del equipo, del staff técnico. Los jugadores comprenden y absorben mejor nuestra filosofía cuando sienten lo importantes que son para nosotros. Así que lo primero que hay que cuidar es la relación personal entre el entrenador y el equipo”.

“Siempre nos centramos en nosotros, en atacar al contrario con la pelota y sobre todo cuando no la tenemos, una actitud de persecución a lo largo de más de 95 minutos. Queremos dominar contra todos los equipos, en cualquier momento del partido. Así que queremos jugar en campo rival, encerrarles en su campo y jugar con mucha variedad desde atrás. Tenemos que ser muy agresivos en los momentos en que perdemos el balón. Esos momentos exigen una intensidad muy alta, sin perder la concentración. Queremos jugar así contra el Barça fuera, también en casa, en todas partes y contra todos”, resume Lijnders sobre la filosofía del próximo rival del Atlético.

En ese camino hacia ser campeones de Europa el año pasado, hubo un momento clave. “Perdimos 3-0 en Barcelona, pero después Jürgen dijo en el vestuario: ‘El único equipo del mundo capaz de darle la vuelta a esta derrota ante el Barcelona somos nosotros’. Aquello fue un empujón para el equipo, también por cómo habíamos jugado esa noche”, revive Lijnders.

En los campos de entrenamiento de Melwood hay una pista de pádel, en una especie de jaula de cristal, construida especialmente para Klopp y Lijnders. Los dos se lo pasan en grande jugando. “Está a medio camino entre el tenis y el squash, y con los muros de cristal la pelota rebota y está siempre en juego. La pista está pensada para 2 contra 2, así que no solo juegas contra el otro sino contra ti mismo”, dice Lijnders. La idea inicial era construir la pista junto a sus casas, ya que antes vivían cerca el uno del otro, pero se dieron cuenta de que tenía más sentido que estuviera en el club. “Es fantástico. Jugamos unas dos o tres veces por semana, alguna vez incluso más”.

Wijnaldum cabecea durante el Liverpool-Barcelona (4-0) del año pasado.
Wijnaldum cabecea durante el Liverpool-Barcelona (4-0) del año pasado.GETTY

Esos partidos tan intensos suponen una buena forma de escapar del trabajo diario. “Hacerlo entre reuniones y sesiones de entrenamiento es una forma perfecta de desconectar. No se puede jugar si no estás concentrado al 100 por 100. Para nosotros es muy bueno no pensar en nada mientras jugamos. Y a veces, es en esos momentos cuando encontramos una solución genial para alguna cuestión”, afirma el holandés.

La preparación es la clave de todo lo que hace el cuerpo técnico. Los detalles más pequeños pueden suponer una gran diferencia. El día del partido de vuelta contra el Barcelona (4-0), envió un mensaje al personal del club para que se diesen instrucciones a los recogepelotas: tenían que devolver la pelota lo más rápido posible. “Ellos pueden suponer la diferencia esta noche, necesitamos que todo el mundo esté enchufado al máximo”, escribió Lijnders en el mensaje que envió. Y eso pasó. El cuarto gol llegó tras recibir Trent Alexander-Arnold la pelota rápidamente de un recogepelotas para un saque de esquina que Origi mandó a la red.

De ese modo la final, que muchos daban por imposible, se hizo realidad y permitió a Lijnders seguir trabajando en los preparativos para el enfrentamiento en Madrid. En la capital de España bastaron apenas 21 segundos para saber que las inversiones que había hecho al principio estaban dando su fruto. El rompecabezas estaba completo.

Cuando la solución aparece jugando al pádel con el jefe

En los campos de entrenamiento de Melwood hay una pista de pádel, en una especie de jaula de cristal, construida especialmente para Klopp y Lijnders. Los dos se lo pasan en grande jugando.

"Está a medio camino entre el tenis y el squash, y con los muros de cristal la pelota rebota y está siempre en juego. La pista está pensada para 2 contra 2, así que no solo juegas contra el otro sino contra ti mismo", dice Lijnders. La idea inicial era construir la pista junto a sus casas, ya que antes vivían cerca el uno del otro, pero se dieron cuenta de que tenía más sentido que estuviera en el club. "Es fantástico. Jugamos unas dos o tres veces por semana, alguna vez incluso más".

Esos partidos tan intensos suponen una buena forma de escapar del trabajo diario. "Hacerlo entre reuniones y sesiones de entrenamiento es una forma perfecta de desconectar. No se puede jugar si no estás concentrado al 100 por 100. Para nosotros es muy bueno no pensar en nada mientras jugamos. Y a veces, es en esos momentos cuando encontramos una solución genial para alguna cuestión", afirma el holandés.

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