El Unicaja ahuyenta sus miedos y supera al Zaragoza

Alberto Díaz devuelve al equipo mañagueño a las semifinales de Copa cinco años después liderando la contundente reacción del anfitrión en la segunda mitad (90-86)

Copa del Rey - cuartos - jornada 1Así fue
Casademont Zaragoza
Casademont Zaragoza
86 90
Finalizado
Unicaja
Unicaja
Brizuela supera a Alocén y Radovic
Brizuela supera a Alocén y RadovicAlejandro Ruesga

El Unicaja de Málaga regresa a las semifinales de la Copa cinco años después. El anfitrión superó al Casademont Zaragoza (90-86) tras rearmarse en la segunda mitad agarrado al apasionado impulso de Alberto Díaz. El base malagueño rescató a su equipo de una crisis de ansiedad liderando un parcial de 28-13 en el tercer cuarto, desmontó la obra magistral de Seeley (29 puntos en 25 minutos) y desató la fiesta en el Carpena. Este sábado, Real Madrid y Valencia abrirán la pelea por la final (18.30, #Vamos) y, acto seguido, la completarán Unicaja y Morabanc Andorra (21.30, #Vamos).

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La charanga de Unicaja mantuvo sus coros y danzas una vez acabado el partido al ritmo de Mi gran noche de Raphael, para calentar una noche vivida entre escalofríos hasta que el conjunto de Casimiro le traspasó su pesadilla al Zaragoza. Se le escapó la semifinal al conjunto de Fisac por la cándida imprudencia de destensarse en la reanudación después de un sólido primer tiempo. Con la clasificación liguera como baremo, el tercero en la ACB mejoró las prestaciones del octavo. Con el buen manejo de San Miguel, el acierto de Seeley y la solidez de Brussino, el Zaragoza tomó la iniciativa desde el salto inicial. El 1 de 7 en triples en el primer cuarto fue el único borrón del conjunto de Porfirio Fisac que, a cambio, afinó con un 73% en tiros de dos en ese tramo. Los puntos de Adams y la irrupción del hercúleo Rubén Guerrero resultaron escaso argumento para que Unicaja echara el lazo a su rival en la primera mitad. Cambió de dirección el aire y cayó el cabeza de serie ante el anfitrión.

Casimiro agitó su rotación en busca de soluciones y encontró puntos en el banquillo, pero dos de las principales vetas anotadoras de Unicaja, Jaime Fernández y Darío Brizuela, se marcharon al entreacto con un rosco en su expediente. Los apuntes de Guerrero y la proyección que se le intuye al pívot malagueño de 2,13m eran lo único que agarraba a los verdes al partido. Pero el propio Guerrero protagonizó una desafortunada autocanasta y el Zaragoza comenzó además a afinar desde el 6,75. El 1 de 7 en triples se convirtió en un 5 de 9 en el segundo cuarto. Seeley, el mejor del conjunto maño en ese apartado con un 3 de 5, alcanzó los 18 puntos antes del viaje a vestuarios y San Miguel encontró las rendijas para activar a Fran Vázquez. La maldición del anfitrión copero parecía consolidarse.

En los 35 años de la era ACB, tan solo dos equipos han sido capaces de conquistar el título ante su público, el CAI Zaragoza en 1984 y el TAU Vitoria en 2002. En la edición de 2014, celebrada también en Málaga, Unicaja descabalgó en cuartos, precisamente ante el Zaragoza, y ahí arrancó una errática secuencia en el torneo (eliminado en semifinales en 2015, ausente en 2016, y derrotado consecutivamente en cuartos en 2017, 2018 y 2019). Luchando contra el destino, contra el rival y contra los precedentes, Alberto Díaz inició una revolución que puso bocabajo el Carpena. Con los puntos y la complicidad de Brizuela, el base de Unicaja dio una patada a la ansiedad y comenzó a correr.

Del 41-50 del minuto 21 se pasó al 69-63 con el que se cerró el tercer cuarto. Un parcial de 28-13 que tuvo un efecto demoledor sobre el Zaragoza. El equipo vigoroso de la primera mitad devino en un grupo atenazado primero y desbordado después ante el arreón de los malaguistas. Unicaja ahuyentó los fantasmas mientras el cuadro maño seguía cavilando en qué momento había perdido el paso, el oremus y el partido entero. Con un quinteto completamente nacional en pista (Alberto Díaz, Jaime Fernández, Darío Brizuela, Carlos Suárez y Rubén Guerrero), los de Casimiro cogieron vuelo antes de que el Zaragoza escapara del diván. El primero en rearmarse, de puntos y de orgullo, fue Seeley. Desatado de cara al aro, el jugador franquicia de Fisac transformó el 80-72 del minuto 35 en un 83-82 a falta de tres minutos y medio. Pero ya era tarde para los suyos. Ya no había miedo y Alberto Díaz aceptó el pulso sin titubeos. El propio Seeley y Benzing fallaron los intentos que hubieran estrechado el 88-84 con el que se llegó a los instantes finales y Deon Thompson resolvió el partido con un dos más uno tras una secuencia de errores que condenó al Zaragoza.

Sobre la firma

Es redactor de deportes del diario EL PAÍS, especializado en baloncesto. Además del seguimiento de ACB y Euroliga, ha cubierto in situ Copas, Final Four, Europeos y Mundiales con las selecciones masculina y femenina. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y ha desarrollado toda su carrera en EL PAÍS.

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