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NBA

Houston Rockets, de las Torres Gemelas a la extinción de los pívots

Mike D’Antoni, el entrenador del equipo tejano, traspasa a Capela y forma con un quinteto sin un jugador de más de dos metros

Covington, LeBron James y PJ Tucker en el Lakers-Rockets. Ampliar foto
Covington, LeBron James y PJ Tucker en el Lakers-Rockets. USA TODAY

Si eres pívot o sobrepasas dos o tres centímetros los dos metros, no das el perfil para jugar en los Houston Rockets. Mike D’Antoni lo ha apostado todo por el small ball, el juego de bajitos, acorde con la tendencia en la NBA cada vez más extendida y acentuada desde que tan buen resultado le diera a Golden State Warriors. El viernes, en el partido ante los Lakers, el entrenador de los Rockets alineó un equipo sin pívot y en el que todos los componentes del quinteto titular medían menos de dos metros: Russell Westbrook, 1,90; James Harden, 1,96; Eric Gordon 1,90; Danuel House, 1,98; y PJ Tucker, 1,96. Ninguno de los dos pívots que queda en la plantilla, Tyson Chandler (2,13) y Isaiah Hartenstein (2,13), jugó un solo minuto. Y el experimento, como así lo llamó el propio D’Antoni, salió bien porque los Rockets vencieron por 111-121.

Se la juega el entrenador porque ha decidido traspasar a Atlanta a Clint Capela, el pívot suizo de 2,08 metros, titular en todos los partidos, que disputó en los Rockets durante las tres últimas temporadas y media y que estaba promediando 13,9 puntos y 13, 8 rebotes. A cambio de Capela, los Rockets han incorporado a Robert Covington, un alero de 2,01 metros, procedente de Minnesota.

“No sabemos cómo funcionará. Pienso que es la mejor manera de jugar. Ya veremos. Si no es así, nos ajustaremos a otro estilo de juego”, fue la primera respuesta de D’Antoni, el viernes en el Staples Center, ante las preguntas y el escepticismo general. “Es como un examen para el que aún no has estudiado”, añadió, reconfortado por el triunfo. “Cada vez que intentamos algo diferente es necesario que los jugadores crean en ello. Están entusiasmados y seguiremos probándolo”.

Así lo hicieron y, un día después, el sábado, con Covington en el equipo titular ya que Westbrook causó baja, los Rockets perdieron por 127-91 en Phoenix. D’Antoni dio entrada a uno de sus pívots, Hartenstein, pero solo durante 14 minutos. Los Suns jugaron con Deandre Ayton (2,11) y Cheick Diallo (2,03) en la posición de pívots y su superioridad en el rebote fue apabullante, con 50 capturas por solo 29 para unos Rockets que un día antes casi habían igualado con los Lakers en esta estadística (39-38). Pero otra diferencia ostensible fue la del porcentaje de acierto en los triples, con un 45% ante los Lakers (19 de 42) y un 23% ante los Suns (11 de 48). D’Antoni atribuyó la derrota más al cansancio provocado por disputar dos partidos en dos días que a otro factor: “Jugaron mejor que nosotros. Su capacidad atlética y su frescura nos abrumaron. Estábamos con las piernas muertas”.

La decisión de traspasar a Capela acabó de fraguarse a raíz de las cuatro victorias que obtuvieron los Rockets durante su ausencia debido a una lesión entre el 27 de enero y 4 de febrero. La nueva disposición táctica de D’Antoni rompe la tradición de una franquicia que, precisamente, había sido una de las que más se significó por su apuesta por los pívots. Entre 1984 y 1987 juntó a Hakeem Olajuwon (2,13) y Ralph Sampson (2,24), una pareja que se apodó las Torres Gemelas. También jugaron con los Rockets pívots tan relevantes como Moses Malone (2,08) y el gigante chino Yao Ming (2,29).

Con la consolidación de James Harden como líder del equipo y la llegada de Mike D’Antoni en 2016, Houston es uno de los equipos que más han apostado por los triples y el juego ofensivo. Esta temporada son los que más triples lanzan, una media de 44 por partido, como ya sucedió en las tres anteriores. En cuanto al rebote, los Rockets ocupan la novena plaza, con una media de 45,8, lejos del líder, Milwaukee, que promedia 52, pero no tanto de sus inmediatos perseguidores, Brooklyn y los Clippers, con 48.

El equipo titular de los Houston Rockets que ganó el último anillo para los tejanos, en 1995, estaba formado por Olajuwon (2,13), Chilcutt (2,08), Horry (2,06), Drexler (2,01) y Kenny Smith (1,90). En ocasiones también jugaba de titular Mario Ellie (1,96) en el puesto de Chilcutt. Un año antes el equipo tejano había conseguido su primer título con un quinteto en el que figuraba Otis Thorpe (2,06) junto a Olajuwon, Horry, Kenny Smith y Vernon Maxwell (1,93).

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