El Baskonia cae en Moscú, pero mejora su imagen

Los de Ivanovic aguantan el pulso ante el CSKA hasta el descanso y luego rozan la remontada en el tramo final, con Fall como jugador destacado

Mike James choca con Eric
Mike James choca con Ericeuroleague

La semana rusa del Baskonia acabó bajo cero, pero si en San Petersburgo la decepción fue grande frente a un rival flojo, por inesperada, y además, después de tener el marcador a favor en los minutos finales, la de Moscú se puede calificar de otra forma. El CSKA, un rival temible, tenía todas las papeletas para ganar y ganó, pero el Baskonia desveló otra imagen, sobre todo en el primer cuarto y en el último. Dio la cara cuando parecía que se la iban a partir, y aunque la derrota le coloca en una situación delicada, lejos de los playoffs, se pudieron ver algunos brotes verdes.

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Sobre todo, el crecimiento de Youssouopha Fall. El gigante senegalés de pasaporte francés no aumenta en centímetros, que ya tiene 221, sino en importancia dentro del equipo de Ivanovic. En el partido de Vitoria, frente al mismo rival, ya les amargó la noche a los pivots rusos, y en Moscú volvió a ser el dueño bajo la canasta. Anotó 19 puntos, recogió diez rebotes e intimidó a sus rivales siempre. Su talón de Aquiles, el tiro libre, va mejorando poco a poco. Recibió nueve faltas, una barbaridad, lanzó 12 veces desde la línea y falló cinco tiros.

El Baskonia perdió por cuatro puntos, pero no fueron esos tiros libres que Fall no anotó, no, sino la desconexión que sufrió el equipo en el comienzo de la segunda parte, cuando el CSKA se marchó en el marcador. Con escaso fondo de armario –Henry se está acostumbrando a jugar más de 35 minutos por partido–, las fuerzas fallan a veces. Parecía que el empujón ruso iba a ser definitivo, con 19 puntos de diferencia, Mike James machacando en cada lanzamiento y el equipo vitoriano dando oportunidades de dos o tres disparos en cada ataque ruso. Frente a un equipo con la calidad del que lidera Itoudis, es imposible sostenerse.

Pero hay situaciones en las que del éxito se genera el fracaso. En el CSKA, con el luminoso tan favorable, todos quisieron hacer la guerra por su cuenta. Desaparecía James en el banquillo para tomarse un respiro, y el equipo se desordenaba y perdía el norte. Se notó, sobre todo, en el último cuarto. Como había hecho el conjunto ruso en el resto del partido, el Baskonia se convirtió en un equipo machacón, firme en defensa y más certero en ataque. La fría eficacia de los moscovitas en el segundo y el tercer cuarto, cambió de bando. Ahí se vio al mejor Baskonia, con carácter, reduciendo diferencias y provocando la ira de Itoudis. El entrenado griego, un gran conversador con los árbitros, descargaba su frustración en los tiempos muertos, recordándoles a sus jugadores otros partidos perdidos por un exceso de relajación.

Quedaba por saber si al Baskonia le daría tiempo a rectificar del todo, pero no le dio. A dos minutos para el final, el CSKA todavía mantenía nueve puntos de diferencia, a un minuto, un triple de Janning redujo el margen a cinco puntos.

A James no le tembló la mano para anotar cuatro tiros libres e irse a los 33 puntos. Eso mantuvo la diferencia del CSKA que se quedó en cuatro puntos al final, después de un parcial de escándalo para el Baskonia (19-32). Acabó perdiendo el equipo vasco, pero de la derrota del Megasport se pueden sacar conclusiones positivas.

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