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La vida de Rodrigo en el mercado acaba en Bielsa

Después de fracasar su intento de venderlo al Atlético y al Barça por 60 millones, Peter Lim coloca al delantero por 40 en el Leeds United, recién ascendido a la Premier League

Rodrigo Moreno, tras finalizar un partido ante el Granada la pasada temporada. En vídeo, Rodrigo viaja a Leeds para firmar su contrato.(FOTO: PARKER/DIARIO AS | VÍDEO: ATLAS)

La ida y vuelta sin fin de Rodrigo Moreno se ha acabado. A sus 29 años, el delantero hispanobrasileño jugará las próximas cuatro temporadas, hasta 2024, en el Leeds United bajo las órdenes de Marcelo Bielsa. La operación, según el club de Mestalla, dejará 40 millones de euros más otros dos en bonus. El jugador, que ya ha pasado la revisión médica en una clínica privada de Valencia, se incorporará el próximo lunes a la concentración de la selección española para preparar los partidos ante Alemania y Ucrania, correspondientes a la Liga de las Naciones de la UEFA del 3 y el 6 de septiembre.

Rodrigo llegó al Valencia con 23 años en 2014 a cambio de 30 millones de euros. El club defiende ahora que la operación de venta al Leeds tras disfrutar del jugador durante seis temporadas “es inteligente”. Andrea Radrizzani, el multimillonario italiano propietario del Leeds United que fichó a Marcelo Bielsa para que devolviese al equipo a la Premier League, se desplazó hasta Valencia el martes para cerrar el acuerdo acompañado del director deportivo del club inglés, Víctor Orta. Ambos convencieron al delantero, que en principio era reticente a jugar en un equipo recién ascendido. Marcelo Bielsa también habló por teléfono con Rodrigo para explicarle su proyecto.

En el plazo de un año, el nombre de Rodrigo ha ido dando tumbos entre Madrid y Barcelona como una pelota. En agosto de 2019 el propietario del Valencia, Peter Lim, pactó con Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado del Atlético, la venta del internacional con España, pero el club rojiblanco no pudo pagarlo tras un sainete que llevó a Rodrigo a despedirse de sus compañeros en Paterna —”es la oportunidad de mi vida”, les dijo—, vaciar su taquilla, devolver el coche del club y pasar revisión médica con el conjunto colchonero. Todo se torció cuando su agente, Jorge Mendes, no pudo concretar una triple operación que relacionaba a Milan, Valencia y Atlético con los traspasos de André Silva, Rodrigo y Correa. Silva, al que Marcelino rechazó como sustituto de Rodrigo, salía del Milan y dejaba en caja el dinero para que los italianos firmasen a Correa. Con el dinero del argentino, los rojiblancos acometían la compra de Rodrigo. Mendes, que manejaba los hilos como un titiritero, no pudo cerrar el círculo y las dudas con la rodilla del portugués bloquearon el triple acuerdo.

Cinco meses después de aquel esperpento, que originó un tenso conflicto entre Marcelino, que se oponía a la venta, y Peter Lim, el presidente Anil Murthy se desplazó a Barcelona junto a Mendes para ofrecerle a Rodrigo a Bartomeu. El Barça, que en agosto también apuntó hacía el hispanobrasileño, andaba buscando un delantero para darle descanso a Luis Suárez, pero tenía problemas de liquidez similares a los del Valencia. Lim, que había tasado al jugador en 60 millones, no aceptó que el Barça quisiera incluir futbolistas para abaratar el traspaso y rompió la negociación. Así, Rodrigo, que estaba al tanto de todo, fue ofertado como una mercancía cara en diferentes despachos y vio cómo se desbarataban dos salidas que le apetecían en apenas seis meses.

‘Soldados’ de Marcelino

El Valencia se desfigura conforme se escapa el verano. Su pasillo de seguridad —flojo esta temporada— se derrite. Primero se marchó como agente libre Garay, al que el club negó la renovación en las condiciones que pretendía el argentino. Luego salieron Parejo y Coquelin en dirección al pujante Villarreal, en una doble operación que dejó en el club unos pírricos ingresos de ocho millones de euros fijos más tres en bonus. La triple salida respondía a dos motivos: uno económico y el otro político. Soldados de Marcelino, Garay y Parejo estaban enfrentados al presidente, Anil Murthy; y Coquelin, a Pedro López Mateu, jefe de los servicios médicos, con el que tuvo un rifirrafe por un error en un diagnóstico. Ahora se marcha Rodrigo camino de la Premier, otro pretoriano del entrenador asturiano, caro de mantener.

Por encima de las cifras de goles o asistencias, Rodrigo ha sido en el Valencia un delantero diferencial que aportaba valiosos intangibles por su influencia en el juego, que suele ser decisiva. Se marcha con 258 partidos, 74 goles y 39 asistencias.

Sin Garay, Parejo, Coquelin y Rodrigo, el club deshace el armazón de su once inicial y aligera su coste de plantilla prescindiendo de parte de las fichas más pesadas del vestuario. El Valencia pretende, por el mismo motivo económico, desprenderse a Cillessen y Gameiro, también con salarios elevados. La venta de Ferran al City, primera salida convulsa del verano en Mestalla, dejó en caja 25 millones más la opción de otros 12 en variables. Los recambios para piezas tan importantes todavía no han llegado, mientras Javi Gracia ve cómo su plantel se debilita a diario.

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