Cómo el fútbol compensa una guerra

Este deporte va más allá de su condición de juguete social; implica sentimientos de adhesión e identidad compartida y juega un papel de intermediario entre padres e hijos

Carátula de la serie 'El juego infinito'.
Carátula de la serie 'El juego infinito'.

El poder del juego. En aquel Argentina-Inglaterra del Mundial 86, donde la guerra de Las Malvinas metió los dedos y Maradona alcanzó la gloria, comprobé la fuerza descomunal del fútbol. La pregunta parecía un disparate: ¿Cómo un partido ganado podía compensar una guerra perdida? Aquel partido demostró que, en el terreno de lo simbólico, puede. Ahora el fútbol llega para facilitar la añorada vuelta a la normalidad que, por cierto, nunca se pareció tanto a la felicidad. Y lo hace sin más pretensión que entretener, que es su cometido industrial. Pero el fútbol, como experiencia, va más all...

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