La crisis del coronavirus

Gradas enlatadas para el nuevo fútbol televisado

Jaume Roures, socio gestor de Mediapro, anuncia que habrá sonido ambiente antiguo en las retransmisiones de partidos sin público, plan que despierta discrepancias en LaLiga, Movistar y algunos clubes

Vista aérea del Dortmund-Bayern disputado este martes a puerta cerrada en el Westfalenstadion.
Vista aérea del Dortmund-Bayern disputado este martes a puerta cerrada en el Westfalenstadion.Federico Gambarini / AP

En 1950, Charles Douglass, veterano de la Segunda Guerra Mundial, trabajaba como ingeniero de sonido en la cadena de televisión estadounidense CBS, donde sufría porque la gente se reía mal. “Antes de emitirse, las series necesitaban de manera habitual correcciones de sonido. Algunas veces un chiste no conseguía suficientes risas o, como en el caso de un famoso episodio de I Love Lucy, las risas eran demasiado largas y había que cortarlas”, explica el historiador de la televisión Ben Glenn II en el libro And Here’s the Kicker [Y aquí está el golpe]. Otras veces, en el carrusel de repeticiones de escenas por los tropezones de los actores, el chiste dejaba de tener gracia y ya no se reía nadie.

Harto de perder tiempo, Douglass empezó a llevarse a casa grabaciones de las que, durante horas de trabajo en su salón, extraía las reacciones del público que buscaba. Con ese material construyó la caja de la risa (Laff Box), que surtió de carcajadas y otros sonidos humanos a sitcoms de todas las cadenas durante décadas. En Cheers, grabada en los ochenta, se oye público que se está riendo en los años cincuenta.

Aparte de la comodidad de Douglass, los historiadores recuerdan otras funciones del uso de risas enlatadas en las comedias televisivas: acompañaban a muchas personas que veían solas la tele y evitaban la extrañeza del público en un cambio radical de modelo, de las representaciones teatrales en directo con público en la radio a grabaciones televisivas en las que se quería evitar la repentina ausencia de fondo.

En la vuelta del fútbol en estadios desiertos también inquieta ese nuevo paisaje sonoro, el eco como de piscina que acompaña los partidos de la Bundesliga, los gritos desperdigados. “Me ha sorprendido que no haya un poco más de esfuerzo”, lamentó el lunes por la noche en RNE Jaume Roures, socio gestor de Mediapro, empresa responsable de la realización de los partidos de LaLiga. Él tiene otro plan: “Intentaremos colmar un vacío, que es el papel fundamental que juega la gente, el aficionado en el campo. Recuperaremos ese sonido ambiente que se generaba en cada uno de los terrenos de juego y que hemos ido grabando todos estos años, y lo reproduciremos, porque nos parece que este ambiente ayuda a tener una percepción más cercana de lo que hemos vivido todo este tiempo. Creemos que esto ayudará a tener una interacción más emocional con los partidos”. En cada campo sonaría su propio archivo, con la extrañeza de que, según el plan actual, los 80.000 espectadores del Bernabéu se oirían en los partidos del Alfredo di Stéfano, de 6.000 localidades, donde el Real Madrid jugará los encuentros que le restan de LaLiga.

En las últimas semanas se han realizado pruebas con estos materiales, según confirman diversas fuentes conocedoras del proyecto, que también cuentan que se mantienen serias discrepancias sobre la conveniencia de utilizar sonido ambiente enlatado para aderezar las retransmisiones televisivas. LaLiga y Movistar, que emite los encuentros en España, aún no dan por aprobados los planes de Roures. Pero también existen divergencias más abajo.

Hay clubes que se resisten a que sus aficionados sean suplantados por grabaciones y no quieren que se falsee lo que sucede en su estadio. Otros temen el efecto de que sus futbolistas no se vean arropados en casa, después de observar cómo en los 27 primeros partidos (tres jornadas) de la Bundesliga post coronavirus solo se han registrado cinco victorias locales. Quieren acompañarlos con sonido ambiental antiguo emitido por la megafonía del estadio, como sucedió en Mestalla en el Valencia-Atalanta a puerta cerrada el 10 de marzo, el día antes de que la OMS declarara la pandemia. Esa noche se experimentó la extrañeza de oír el bombo y los cánticos mientras se veían gradas desiertas. Hasta que la policía mandó parar por el efecto llamada que dijeron que había provocado, ya que se juntaron cientos de personas en los alrededores del campo, un riesgo que inquieta a LaLiga.

Prueba de la Bundesliga

“Es una sensación rara ver los partidos a puerta cerrada. Un eco... Pero tampoco entiendes lo que dicen. Resulta chocante, pero también me parece disruptivo que suenen 20.000 personas y no veas a nadie en el campo”, dice Nacho Arenas, responsable de sonido de La casa de papel, Goya en 2016 por El desconocido y profesor de sonido de la ECAM. “Como efecto estético puede funcionar el sonido ambiente enlatado, pero como aficionado no sé si lo aceptaría. Escogería como realmente es. Las risas enlatadas las acepto porque son un código en las sitcom, pero en el fútbol no interpretaría en el mismo paquete esa realidad alterada”, dice.

El fin de semana pasado la Bundesliga probó el ambiente enlatado en el Mainz-Leipzig, un experimento que pudo verse en EE UU, donde cosechó buenas críticas en los periódicos y también entre gente del fútbol como el exjugador Alexi Lalas: “Me encanta. Esta producción de la Bundesliga, aunque imperfecta, al menos se aproxima a sonar como un partido normal”, escribió en Twitter. La señal con el audio enlatado no se ofreció a los operadores de países con mayor tradición futbolera como España, Italia, Inglaterra y Francia.

Tampoco en Alemania, donde, sin embargo, Leopold Hoesch, director de documentales sobre figuras deportivas como Kroos y Nowitzki, no se opondría: “Cuando vi los partidos el primer fin de semana, pensé que faltaba algo. El sonido era como de un partido fantasma. La sensación era tan negativa que el sonido artificial no me parece una mala idea”.

Además de rellenar los vacíos, el plan de gradas enlatadas permitiría solucionar otra preocupación de LaLiga y de los clubes: evitar que se oigan las inconveniencias que gritan técnicos y futbolistas a compañeros, rivales y árbitros. Con ambiente reciclado o sin él, fuentes conocedoras de los preparativos explican que no harán sencillo saber qué se dice en el campo, quizá la única novedad de cierto interés que deja al descubierto la desaparición del ruido de fondo.

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