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Courtois silencia el rugido turco

El belga ejecuta tres paradas decisivas ante el Galatasaray y completa su mejor partido de la temporada: “Sé el portero que soy, nunca dudo de mí mismo”

Courtois, en una de sus paradas. Declaraciones de Zidane, tras el partido.

En medio del ruido permanente que convertía el Ali Sami Yen en una caja de resonancia, Courtois bajó el volumen de su portería de la única manera en la que puede hacerlo un portero. El belga extendió su enorme corpachón para taponar un disparo cruzado de Andone en la primera ocasión de peligro que generó el Galatasaray a los nueve minutos, y que daba al traste con el buen arranque de partido del Madrid hasta ese momento. Volvió a hacerlo de nuevo un minuto después, otra vez ante el delantero rumano, para desviar un golpeo peligroso fraguado a partir de un marcaje más que discutible del Madrid en una jugada a balón parado. En apenas 10 minutos había completado su 13ª parada de la temporada, lo que situaba ya el volumen de sus intervenciones por encima del de los goles encajados (12).

Si los porteros viven en gran parte de lo que ocurre inmediatamente delante de ellos, ejercer como tal en el Madrid actual exige un nivel de concentración mayúsculo. A Courtois, portero ortodoxo en sus movimientos, y de proporciones físicas considerables (no alcanza por un centímetro los dos metros de altura), se le miraba desde su llegada de reojo no por su incapacidad para completar paradas rutinarias, sino porque el belga no aparecía en esos momentos puntuales que existen en todos los partidos y que definen hacia qué orilla va a terminar por desviarse el resultado.

Con estas dos intervenciones Courtois acalló a la afición del Galatasaray y envió un mensaje tranquilizador a una defensa que siguió concediendo oportunidades, casi todas para un Andone tan encomiable como ignífugo. Hasta en una tercera ocasión negó Courtois al delantero rumano, con una nueva parada meritoria ahora a un cabezazo envenenado. Alcanzó tal punto de confianza el belga que ni siquiera se amilanó cuando todo el estadio le exigía que acelerase sus golpeos en largo desde el césped. Por primera vez en la temporada, Courtois mantuvo su condición de témpano de hielo.

“Sé el portero que soy, nunca dudo de mí mismo. Ya sabemos donde estamos y hay gente que le gusta hablar, pero a mí solo me interesan las críticas constructivas de mis compañeros y el entrenador”, se reivindicó tras el partido. Con sus intervenciones, el Madrid dejó su portería a cero en la Champions por primera vez desde noviembre de 2018, contra la Roma (0-2) y con Solari en el banquillo. “Courtois nos ha salvado claramente”, le elogió Zidane.

La ocasión más peligrosa del Galatasaray en los últimos minutos fue un cabezazo de N’Zonzi que no encontró portería. Fue el único momento en el que Courtois vio que se le podía estropear la primera película relajada de la temporada. Afortunadamente para él, el episodio que representó en Turquía le contemplaba, por fin, como protagonista en el bando ganador.

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