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Machín: “Hay tiempo suficiente para enderezar esta situación”

El preparador de Soria es presentado como técnico del Espanyol, que se encuentra en la penúltima posición de LaLiga

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Machín, en su presentación en el RCDE Stadium. EFE

Pablo Machín (Soria, 44 años) asegura que siempre sintió atracción por el Espanyol. “En el momento en que llegas por primera vez a este magnífico estadio, ya te das cuenta de las posibilidades de este club. Está en progresión, quiere ir avanzando. Y yo me considero un entrenador con margen de crecimiento, de mejora. Yo puedo ayudar al Espanyol y el Espanyol me puede ayudar a mí”, se arrancó Machín en su presentación como nuevo técnico blanquiazul. Siempre en contacto con el director deportivo del conjunto catalán Óscar Perarnau, no dudó en aceptar el banquillo de Cornellà. “En cuestión de horas he decidido venir al Espanyol. Cuando estás en casa mirando opciones, uno de los equipos más atractivos era el Espanyol. No me lo pensé, no tengo ninguna duda de que es una opción acertada”, dijo. El reto es rescatar al equipo, hundido en la penúltima posición de LaLiga.

No es la primera vez que Machín se enfrenta a un reto similar. Cuando el preparador soriano se hizo cargo del Girona en 2014, el conjunto rojiblanco se encontraba en la última posición de Segunda. Consiguió la salvación y dos temporadas después logró lo nunca visto: el Girona ascendió por primera vez en su historia a Primera. Sorprendió el conjunto catalán en la élite: con el presupuesto más bajo de la categoría, el equipo quedó en la décima posición. Un trampolín hasta el Sevilla que le pagó al Girona la cláusula de rescisión del técnico. Su proyecto en el Sánchez-Pizjuán duró hasta marzo de 2019, cuando el equipo quedó eliminado de la Europa League, mientras marchaba en la quinta posición de la LaLiga Santander.

Durante sus cuatro años en Girona, en los que Machín se puso en el escaparate –“llegué con una mano atrás y otra adelante”, explicaba en su momento-, el técnico de Soria generó una excelente relación con la dirección deportiva del Espanyol. No era extraño que se reunieran a comer y a charlar de fútbol. Cuando Quique Sánchez Flores dejó el Espanyol, Machín era una de las opciones de la secretaría técnica. Entonces era imposible competir económicamente con el Sevilla. Volvió a estar en carpeta el pasado verano, opción preferida en los despachos de la Ciudad Deportiva. Sin embargo, el presidente del club, Chen Yansheng, quería a David Gallego, la opción más económica, también la que había dejado un buen recuerdo tras entrenar al Espanyol B y dirigir al primer equipo después del precipitado adiós de Sánchez Flores en la campaña 2017-2018.

“Tengo respeto por los entrenadores, unas veces se tiene más o menos suerte, pero seguro que podré aprovechar el trabajo previo. No voy a menospreciar el trabajo de nadie”, subrayó Machín. Sin embargo, aclaró: “Si el Espanyol está en esta situación es porque ha hecho cosas mal, pero sin duda que también ha hecho otras buenas. En el momento en que las identifiquemos, estaremos más cerca de ser un equipo competitivo”. No habló de táctica ni de sistemas, pero sí aclaró cuál es su idea para rescatar al club blanquiazul. “No podemos regalar el punto que nos da la Federación antes de empezar los partidos. A partir de ahí, debemos crecer para ser efectivos. Es bastante evidente si ves cómo le han hecho los goles al Espanyol que se tiene que mejorar en ese aspecto”, aseguró.

Quiere un equipo sólido el nuevo preparador blanquiazul, aunque regatea las excusas. “La diferencia está en que la planificación era desde el primer momento y ahora me debo poner al día para tomar decisiones y encauzar la preparación. Las competiciones son muy largas y siempre hay momentos de bajón, ojalá que se note lo menos posible o que haya sido el que ya ha sufrido el equipo. Tenemos un hándicap pero hay tiempo suficiente para enderezar esta situación y confío en los mimbres para hacerlo”, sostuvo. Eso sí, miró a la plantilla. Cuando las cosas van mal es porque los jugadores están rindiendo por debajo de sus posibilidades. “Ningún entrenador puede hacer de un burro un caballo de carreras, pero estos futbolistas tienen capacidades y les tengo que hacer ver que jugando diferente se puede producir ese contexto para que brillen. Ellos han demostrado tener la capacidad para estar tranquilamente en Primera, es el momento de sacarla. El entrenador no tiene la varita mágica, los que lo van a sacar los jugadores”, concluyó.

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