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‘La Rojita’ busca la felicidad en el eje de su mediocampo

De la Fuente apuesta por Marc Roca para conducir a España sub-21 y los jugadores como Ceballos, Oyarzabal y Fabián agradecen la medida. Luis Milla: "Roca es más '6' que Merino"

Dani Ceballos celebra su gol ante Polonia.
Dani Ceballos celebra su gol ante Polonia. EFE

“Cuando acabó el partido le dijimos a los jugadores que acababan de hacer algo histórico, algo que nunca se había hecho antes en un Europeo de esta categoría”, dice Santi Denia, segundo entrenador de la selección española sub-21, La Rojita, que el sábado pasado derrotó 5-0 a Polonia, hasta entonces primer clasificado del Grupo A. El zarpazo fue tal que España pasó del tercer puesto al primero y eliminó por el camino a Italia, el anfitrión. Los técnicos estaban perplejos. En el campo había ocurrido algo maravilloso.

Ceballos, Soler y Fabián, tres expertos de la plantilla en gestionar el mediocampo, señalan que la titularidad de Roca en el eje del equipo propició una aceleración del ritmo de juego que se convirtió en penuria para Polonia y más posesión para los españoles. “Contra Polonia nos encontramos más cómodos”, repiten en estos días en la concentración. “Nosotros somos un equipo que necesita encontrarse bien con el balón y cuando lo logramos hicimos nuestro fútbol”, dice Aarón. Los jugadores saben mejor que nadie que no son piezas sustituibles en un magma de ideas y geometrías vacías. Hay unos más aptos que otros para dar velocidad a la circulación y nadie mejor que Luis de la Fuente, el seleccionador, para saber que lo que quieren Ceballos y Oyarzabal —sus líderes designados— es entrar en contacto con el balón con continuidad.

“Me encantaría que los jugadores se sientan a gusto, felices y que disfruten”, declara el seleccionador, cuando formula su ideal. “Que despleguemos el verdadero potencial de los futbolistas. Que seamos un equipo que se sienta cómodo en el terreno de juego. El estilo es una continuidad: querer tener el balón, ser dominadores, tener amplitud...”.

Todo eso es exactamente lo que no sucedió contra Italia y Bélgica, en los dos primeros partidos del torneo, saldados con derrota (1-3) y victoria agónica (2-1). De la Fuente procuró solucionarlo poniendo a Roca como ancla y el vestuario lo agradeció. Un ojeador que sigue a la sub-21 española en busca de futbolistas para la Premier lo señala gráficamente: “El cerebro de los mejores mediocentros es como una máquina fotográfica que captura la posición de los rivales y los compañeros cuando la pelota está lejos de su zona de influencia; cuando la pelota se aproxima la cámara mental se dispara y procesa más información sin esfuerzo; y cuando reciben el balón ya están perfilados y saben lo que tienen que hacer porque naturalmente han recogido los datos que necesitan. Los análisis del España-Polonia dicen que de las cinco decisiones posibles cada vez que tuvo la pelota, Roca tomó siempre las dos mejores”.

Luis Milla: "Roca es más 'seis' que Merino"

Luis Milla, que además de ser un mediocentro con mucha clase fue seleccionador de las categorías inferiores de España, radiografía a los dos mediocentros de la sub-21 con la legitimidad de quien les ha visto trabajar de cerca. “Roca”, dice Milla, “es más seis, un clásico mediocentro para un equipo que quiere tener la iniciativa, jugar con criterio y hacer las coberturas presionando en campo contrario en un 4-3-3. Está acostumbrado a hacerlo porque Rubi se lo pedía en el Espanyol, y le resulta fácil reproducirlo en la selección porque tiene un gran sentido táctico. Mientras que Merino es mejor llegador, tiene más agilidad para moverse en situaciones intermedias y entre líneas. Antes que de mediocentro yo a Merino le pondría de ocho o incluso de diez".

Roca es casi tan lento de piernas como Merino. Esto no es nuevo. Redondo, Pirlo, Busquets o Alonso, los mejores especialistas de las últimas décadas, no eran rápidos ni cuando caminaban pero marcaban las diferencias anticipándose. La velocidad mental de Roca se traduce en tiempo y espacio para sus compañeros en todas las fases del juego. Cuando el equipo ataca, el jugador del Espanyol va ganando décimas de segundo en cada acción y cuando sus colegas reciben la pelota tienen más espacio para pensar y jugar. Cuando España defendió, sucedió algo similar.

Inseguro de su lectura del ataque rival, frente a Bélgica, Merino guardó la posición por delante de los centrales sin abandonar la zona. Frente a Polonia, Roca se saltó el protocolo e hizo entre 15 y 20 desplazamientos de más de 30 metros para presionar la transición ofensiva polaca. Fueron pequeñas hazañas defensivas ya que con un esquema de 4-2-3-1 los mediocentros —Roca y Fabián contra Polonia— no están obligados a abandonar su zona para ir a presionar a los volantes rivales, ya que si lo hacen descubren más espacios que en el 4-3-3. Roca se atrevió. Por su cuenta y riesgo. Y Polonia permaneció arrinconada.

“Me gusta un 4-2-3-1 con variantes”, explica De la Fuente, que en un principio postergó a Roca porque pensó en prevenir las contras con un doble pivote más muscular. “Pero dependiendo del tipo de futbolistas que tengas, el desarrollo del 4-2-3-1 puede ser muy diferente. No queremos nada cerrado que les impida explotar sus condiciones. Debemos dar más importancia a las cualidades de los jugadores que al esquema”.

Pase lo que pase este jueves en la dificilísima semifinal contra Francia, la lección del Europeo sub-21 es perdurable. Zubeldia y Merino encajan mejor en el 4-2-3-1. Roca encaja mejor en las cualidades naturales de Ceballos, Oyarzabal, Soler, Fornals o Fabián, jugadores que responden al arquetipo que definió la edad de oro del fútbol español.

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