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España estará en los Juegos de Tokio 2020

La sub-21 recupera su identidad futbolística con Roca y Fornals, vence a Polonia 5-0, pasa a semifinales del Europeo y se clasifica para Tokio 2020 después de quedar fuera de Río

Fabián (derecha) celebra su gol con Marc Roca y Olmo.
Fabián (derecha) celebra su gol con Marc Roca y Olmo. EFE

España se deshizo y se rehízo en el curso de una semana. Forzado por una situación desesperada, el seleccionador, Luis de la Fuente, quitó a los jugadores que representaban las viejas ideas y puso sobre el campo a los que se identifican con el estilo acuñado en 2008. Por esa vía, la del 4-3-3, la construcción desde el primer pase, el toque rápido, los volantes ligeros y el punta de apoyo y desmarque, la selección sub-21 ofreció una sinfonía ante Polonia. Necesitaba golear por más de dos tantos de diferencia y al descanso sumaba 22 remates y tres goles por dos remates polacos. Una avalancha. El 5-0 definitivo clasifica al equipo para las semifinales del Europeo, el jueves próximo, sitúa a España entre las mejores cuatro selecciones del continente y la devuelve a unos Juegos Olímpicos tras quedar fuera de Río 2016. En Bolonia, La Roja se apuntó a los Juegos de Tokio.

España, 5 - Polonia, 0

España: Sivera; Aguirregabiria, Nuñez, Meré, Aarón; Fabián (Merino, m. 76), Roca, Ceballos (M. Vallejo, m. 88), Fornals, Olmo; Oyarzabal (Mayoral, m. 60).

Polonia: Grabara; Gumny, Fila (Piotrowski, m. 46), Wleteska, Bielik, Pestka; Michalak, Dziczek, Zurkowski (Placheta, m. 71), Szymanski; Buksa (Swiderski, m. 55).

Goles: 1-0. M. 17. Fornals. 2-0. M. 35. Oyarzabal. M. 39. Fabián. 4-0. M. 71. Ceballos. 5-0. M. 90. Mayoral.

Arbitro: Bobby Madden (Escocia). Mostró cartulina amarilla a Roca, Wieteska, Bielik, Piotrowski y Pestka.

Estadio Renato Dall’Ara de Bolonia ante cerca de 5.000 espectadores.

La derrota ante Italia (3-1) en la jornada inaugural dejó al descubierto las convicciones de un entrenador que no tardaría en replanteárselas. De la Fuente comenzó por instaurar un doble pivote con Merino y Zubeldia y eligió a Mayoral para que se desempeñe como nueve clásico. Solo ante la evidencia del mal juego, frente a Polonia dio la manija a Marc Roca, liberó a Fornals como enganche y en punta se inclinó por Oyarzabal en el papel de falso nueve. Los cambios surtieron el efecto predecible. España abandonó el estado de confusión para comenzar a volar.

La cadena de administración y suministros que formaron Roca, Fabián, Ceballos y Fornals, casi siempre actores del orden sucesivo de los pases, elevó el juego de España hasta lo sublime. El fútbol mejora cuando los jugadores empatizan y entre estos futbolistas la sintonía resulta inmediata. En lugar de conformar esquemas simétricos, como ocurrió en los partidos contra Italia y Bélgica, se escalonaron y comenzaron a moverse alrededor del portador de la pelota. Los movimientos a los espacios en los momentos exactos, especialmente la actividad de Formnals entre líneas, permitió avanzar con profundidad en cada jugada. Activados todos desde el primer pase de Roca, que rompió líneas gracias a su inigualable visión, el despliegue fue imparable y desequilibrante. Si el partido arrojó una evidencia, tuvo condición de misterio: ¿por qué Marc Roca no gozó de un solo minuto hasta este sábado? 

Bajo el peso de las inagotables asociaciones españolas, los polacos, hasta ahora primeros del grupo, se inhibieron como alevines. Desnortados, cansados de hacer basculaciones que no conducían a nada, comenzaron a recibir disparos y a perder las marcas y la fe. Olmo, Fornals, Meré, Ceballos y Fabián pusieron a prueba a Kramil Grabara, el portero polaco, con una batería de tiros que infundió confianza a los atacantes y desánimo en los resistentes. Cada vez que Fabián recibía en la frontal del área armaba la tremenda palanca de su pierna zurda sin que nadie le molestara.

Lesión de Oyarzabal

La jugada del primer gol retrató la complicidad española. Roca jugó con Ceballos, que bajó a construir, el andaluz tiró una pared con Fabián en la derecha del campo antes de mover la pelota hacia la izquierda para la subida de Aarón, y el centro fue presa de Fornals. El interior del West Ham ofició de mediapunta y de punta, engañó a los centrales por anticipación y metió el tanto que abrió la compuerta.

Oyarzabal hizo un ejercicio de desmarque perfecto para anotar el segundo; Fabián, que tiene un cañón, metió el tercero desde fuera del área después de mandar dos tiros a los palos; y ya en la segunda parte Ceballos hizo el cuarto de falta y Mayoral puso la puntilla.

La lesión de Oyarzabal fue la única mala noticia de la noche. El delantero de la Real sufrió un esguince cuando se tiró a intentar evitar que la pelota se fuera por la línea de fondo y así poder darle continuidad a una jugada. El pie se le enganchó en la hierba doblándole el tobillo. Procuró seguir pero no pudo. Acabó tendido sobre la hierba, llorando desconsolado. A falta de pruebas médicas, su permanencia en la concentración queda gravemente comprometida. De la Fuente lo sustituyó por Mayoral.

España no solo se clasificó para los Juegos del 2020. Lo hizo demostrándose a sí misma su verdadero valor y revelando por el camino la naturaleza de los jugadores que la hacen grande pese a los formalismos establecidos en los viejos manuales. En el estadio Renato Dal'Ara de Bolonia el fútbol se pareció a la magia.

“Esta generación está llamada a ser una referencia mundial”

España resolvió el triple empate a seis puntos en el Grupo A gracias al valor de su diferencia de goles (+4). El cómputo de goles a favor y en contra la favoreció frente a Italia, segunda con +3, y a Polonia tercera con -1. Feliz del enredo salió el seleccionador, Luis de la Fuente, que comenzó el Europeo sub-21 perdiendo 3-1 y acaba la primera fase como favorito después de rectificar y de ver cómo sus muchachos le respondían brindándole una maravilla de partido. Tan contento estaba que al descanso, con el 3-0, declaró que no tuvo más que palabras de ánimo para los jugadores: “¡Les dije que siguieran así, que mejor no se podía jugar!”.

De la Fuente se mostró emocionado ante la exhibición de un grupo de chicos que atesora un talento excepcional, gente como Marc Roca, al que no le había dado ni un minuto y este sábado, a la primera titularidad, le demostró por qué es el mediocentro español que mejor acabó la temporada en la Liga. “Estos futbolistas están llamados a ser una generación de referencia a nivel mundial en los próximos años”, celebró el técnico riojano. “Tengo la sensación de que estamos viviendo un momento histórico. He estado entrenando a estos jugadores y es muy fácil trabajar cuando tienes una plantilla de esta calidad. Están llamados a escribir la historia del fútbol español e internacional”.

“Con el transcurrir de las fechas veremos la verdadera magnitud de lo que se ha conseguido”, prosiguió el técnico, que ya ganó un Europeo sub-19. “El primer objetivo es luchar por el campeonato, la clasificación para los Juegos venía después”.

España se enfrentará el próximo jueves al segundo mejor clasificado de los grupos B y C. Francia o Rumania, que se miden el lunes cada una con seis puntos por la cabeza del C, parecen las mejor situadas.

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