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Bernardo Silva guía a Portugal a la cumbre de la Liga de las Naciones

Autor de la jugada del 1-0 que culmina Guedes, el mediapunta del City se impone a Frenkie de Jong, desdibujado en una Holanda que padeció el plan conservador de Koeman

Bernardo Silva conduce el balón entre Blind y De Jong. Ampliar foto
Bernardo Silva conduce el balón entre Blind y De Jong. AFP

La historia de los Mundiales y las Eurocopas repite el esquema desde el periodo de entreguerras. El desarrollo de las grandes selecciones sigue el mismo curso. Si varios de los mejores futbolistas de un país coinciden en un mismo club, se reproduce el funcionamiento del equipo privilegiado en el equipo nacional. Si un futbolista espectacularmente superior destaca aislado en un club, se acondiciona el orden general a las necesidades del más dotado. El proceso de adaptación es responsabilidad de los seleccionadores. Prevalecen aquellos equipos que proporcionan más comodidad a sus figuras. La final de la Liga de Naciones obedeció a la vieja máxima. Creció Portugal en la medida en que la organización permitía la prosperidad de Bernardo Silva. Se desfiguró Holanda porque Frankie de Jong, De Ligt y Van Dijk se encontraron en un ecosistema que no se parecía al de sus equipos. Esta Holanda se parece muy poco al Ajax y mucho menos al Liverpool.

Koeman organizó al equipo alrededor de sus formidables centrales. Alimentó la idea del bastión, la certeza mágica de que así Holanda sería impenetrable y que luego algún gol caería por obra del empuje y la velocidad de sus abnegados delanteros. Cerró las bandas con laterales rígidos, blindó el mediocampo con Wijnaldum y De Roon, y desplegó a Babel para que descolgara los predecibles pelotazos que sus jugadores no tendrían más remedio que darle, dadas las condiciones. Acostumbrado en el Ajax a llevar la iniciativa hasta las últimas consecuencias, el pobre Frenkie de Jong se encontró maniatado buscando los desmarques que nadie le tiraba. Sus socios ya no estaban para ofrecerse. Cuando De Jong perdió el hilo del partido, Holanda comenzó a vacilar. Portugal no tuvo dudas.

Holanda buscó el cuerpo a cuerpo y se encontró con una oposición experta. No es casual que Portugal sea el vigente campeón de Europa. Sus centrales tienen oficio, sus laterales son ágiles y juegan con criterio, sus mediocampistas manejan todos los registros y arriba disponen del oro del fútbol. El trabajo de Cristiano, incansable en el desmarque, la velocidad de Guedes, y el genio inigualable de Bernardo Silva, resultaron imbatibles. Silva comenzó el partido por desencajar el flanco izquierdo holandés asociándose con Semedo y Fernandes. A la media hora de partido ya caían los remates sobre la portería de Cillessen y quedaba en evidencia la incompetencia de Blind, central en el Ajax, lateral postizo en la selección, ni una cosa ni la otra.

A la hora de partido sucedió lo que se anunciaba. Holanda esperaba en su campo y Portugal elaboraba cuando Guerreiro combinó con Guedes y De Ligt salió a anticipar. Guedes tocó el balón en el último instante, la pelota pasó entre las piernas del central holandés, y Bernardo Silva, que estaba en todas, se la llevó en una incursión depredadora. El pequeño mediapunta se fue a por Van Dijk y le engañó sin regatearle. Amagó que buscaba la línea de fondo y le pasó la pelota a Guedes, que recibió en la frontal del área con toda la defensa rendida. El extremo ajustó el tiro al seguindo palo.

El 1-0 se desencadenó en el instante en que Koeman cambiaba de planes. El técnico sustituyó al veloz Bergwijn por Van de Beek. Buscaba, apurado por el atasco, un cómplice para Frenkie de Jong. Demasiado tarde. Debió saberlo Koeman: los tiempos del fútbol no son los tiempos de la electricidad. Los equipos no se activan con un interruptor.

Inglaterra derrota a Suiza en los penaltis

La selección de Inglaterra logró el tercer puesto en la Liga de Naciones al vencer a Suiza en el duelo de consolación, resuelto en los lanzamientos de penaltis (5-6) después de que el encuentro, prórroga incluida, terminara sin goles.

El partido se disputó en Guimaraes y necesitó 12 tiros desde los 11 metros para el desenlace. Ingleses y suizos marcaron los cinco de la tanda inicial, Eric Dier transformó el sexto de Inglaterra y después Josip Drmic falló para Suiza, que acabó cuarta de la primera Liga de Naciones.

Los penaltis premiaron al conjunto que más procuró llevar el peso del juego.

Suiza: Yann Sommer, Nico Elvedi, Fabian Schaer, Manuel Akanji, Kevin Mbabu, Edimilson Fernandes (Denis Zakaria, m.61), Granit Xhaka, Remo Freuler, Ricardo Rodriguez (Josip Drmic, m.87), Xherdan Shaqiri (Steven Zuber, m.65) y Haris Seferovic (Noah Okafor, m.113).

Inglaterra: Jordan Pickford, Trent Alexander Arnold, Joseph Gomez, Henry Maguire, Danny Rose (Kyle Walker, m.70), Eric Dier, Fabian Delph (Ross Barckley, m.116), Jesse Lingard (Jadon Sancho, m.106), Dele Alli, Raheem Sterling y Harry Kane (Callum Wilson, m.75).

Aribtro: Ovidiu Hategan (RUM). Mostró tarjeta amarilla a Danny Rose y Jesse Lingard, de Inglaterra, y a Grnai Xhaka, de Suiza.

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