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Dzsenifer Marozsán: “Me encanta el estilo puro del fútbol español”

La delantera, figura en el Lyon y capitana alemana, ha batido marcas de precocidad

Marozsán, en la ciudad deportiva del Olympique. Ampliar foto
Marozsán, en la ciudad deportiva del Olympique. AFP

Nunca es fácil jugar en casa. Si no, que se lo pregunten a los ingleses que aguardaron durante años para que un británico ganara en Wimbledon. Ni hablar de la selección de fútbol de Brasil, que cada vez que se disputa un Mundial en su tierra sufre una humillación, a cada cual peor. La ganadora de tres Champions, un oro olímpico y una Eurocopa, además de más de 10 distinciones individuales, Dzsenifer Marozsán (27 años) regresa este sábado a Budapest. Y está con ganas. En el césped, la Liga de Campeones; en las gradas, la familia. “Será un momento muy especial. Nací en Budapest, pero es la primera vez en mi vida que toda mi familia podrá estar en el campo”, le explica a EL PAÍS, la 10 del Olympique de Lyon, capitana de la selección alemana. “También”, añade; “es importante la afición de Hungría. Durante toda mi carrera ha sido muy bonito saber cómo me respetaron y valoraron”.

Hija de János Marozsán, internacional con la selección húngara, Dzsenifer se mudó a Alemania cuando tenía cuatro años. Cuestiones del fútbol, entonces desconocidas para ella. En el ocaso de su carrera, su padre pasó a jugar en el FC Saarbrücken, un equipo por entonces en la Tercera División que llegó a disputar la Bundesliga. La vida cambió en Alemania, no su pasión: seguía tras el balón. No siempre para el gusto de su madre, Erzsébet. “Después de la carrera profesional de mi papá, mi mamá no estaba muy contenta con que yo jugara al fútbol. Me intentaba convencer para que hiciera otra cosa. No le funcionó”. Por suerte estaba su hermano mayor, David. “Heredé el talento de mi padre, pero soy futbolista gracias a mi hermano, que era el que me llevaba a jugar”, cuenta. Hoy lleva tatuada la cara de su hermano en el brazo derecho.

Dzsenifer Marozsan celebra el gol que le sirvió a Alemania para ganar el oro Olímpico en Río 2016. ampliar foto
Dzsenifer Marozsan celebra el gol que le sirvió a Alemania para ganar el oro Olímpico en Río 2016. REUTERS

Empezó en las categorías inferiores del DJK Burbach, para después pasar al FC Saarbrücken, como su padre. Ella, sin embargo, en la Bundelisga. De hecho, con 14 años y siete meses se convirtió en la jugadora más joven en debutar en Primera. “Era demasiado pequeña cuando comenzó mi carrera, pero no me arrepiento. Todo lo que hice en mi vida me ha llevado a donde estoy”, subraya Marozsán. Meses después se consagró como la goleadora más precoz: 15 años y cuatro meses. Récords que aún custodia. Ganó la Champions con el FFC Frankfurt en 2015, y al año siguiente se mudó a Lyon. “Necesitaba un nuevo reto, quería competir con las mejores”.

Y lo hace. El OL ha ganado las últimas tres ediciones de la Champions y busca la cuarta ante el Barça. “¿Parecemos invencibles?”, dice Marozsán; “bueno… Tenemos a las mejores jugadoras y funcionamos como colectivo. Y no sentimos ninguna presión, solo motivación. Estamos escribiendo la historia del fútbol femenino”. Y desarrolla: “Se está creciendo mucho a nivel mundial, no solo en el aspecto físico, sino también en el técnico. Muchos equipos lo están demostrando”. Como el Barça. “Me encanta el fútbol español, con un estilo muy puro. Eso es lo que esperamos para la final. Un equipo que cuida muy bien la pelota, con jugadoras muy técnicas”.

Quiere la Champions en Budapest y el Mundial en París. “Es lo único que me falta ganar”. No se conforma Marozsán, un poco húngara, muy alemana, ahora también algo francesa. “Tengo la disciplina de los alemanes y la mentalidad de los húngaros. En Lyon he aprendido a relajarme un poco más”.

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