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Nadal: “Los problemas físicos me afectan mentalmente”

El balear necesita casi tres horas para remontar ante Mayer en su debut en el Godó y admite el bajón en su juego

Rafa Nadal durante el partido contra Leo Mayer.
Rafa Nadal durante el partido contra Leo Mayer. AP

El esperado debut de Rafael Nadal en el Open Banc Sabadell de Barcelona no respondió en absoluto a las expectativas. El balear, que llegó a Barcelona tras una derrota inesperada frente a Fognini en las semifinales de Montecarlo, salvó su primer partido frente al argentino Leonardo Mayer, 63º mundial, a trancas y barrancas y solo gracias a un pundonor que nunca le abandona. Nadal ganó 6-7 (7-9), 6-4, 6-2 tras 2 horas y 49 minutos. Y eso permitirá que se produzca uno de los duelos más esperados del torneo en los octavos de final, entre él y David Ferrer, que está disputando su último Godó.

El juego de Nadal fue errático y poco consistente, algo muy poco habitual en él. No jugó bien desde el principio, se le notó fuera de ritmo y desacertado incluso en el timming del golpeo a la bola. La preocupación de sus entrenadores, Carlos Moyà y Francis Roig, tras Montecarlo quedó justificada, porque Rafa no encontraba su juego e iba perdiendo confianza a cada golpe que pegaba. Le quedaba solo su fuerza mental, su espíritu de lucha, su entrega en la pista, y a ello se agarró para salvar una situación que en algunos momentos pareció irreversible.

Nadal dispuso de una bola de set en la primera manga, con 5-4 y 30-40, pero la dejó escapar y después acabó cediendo en la muerte súbita, tras ceder otros dos setballs. Su juego no mejoró en la segunda manga, pero echó mano de todos sus recursos para seguir adelante y seguir dando vida al partido. Y en la tercera manga, apareció el mejor Nadal de forma esporádica y eso bastó para destrozar las aspiraciones de un Mayer que, a los 31 años, nunca ha superado la cuarta ronda en un grande o en un Masters 1000. “Cuando uno gana puede llevarse a engaño”, señaló Nadal. “No he jugado bien. Estoy contento por la actitud, pero no por muchas otras cosas”.

“He estado flojo. Siento que no estoy jugando igual que siempre. Salgo de un problema físico y al cabo de un tiempo entro en otro y estas situaciones se van acumulando y llegan a afectarme a nivel mental. Hay que afrontar todo eso y buscar una mejora general. Y tengo la esperanza de que volveré a encontrar el camino para poder jugar bien y volver a ganar”, confesó Nadal. El número dos mundial comentó también que no es partidario de grandes modificaciones. “Los cambios drásticos no me gustan. Hay que volver a subir una escalera y hacerlo poco a poco para poder asimilar lo que ganes. No se pueden subir los escalones de cinco en cinco y pensar que todo está resuelto. Llevo 18 meses en que solo subo algunos peldaños y luego debo volver a empezar por culpa de los problemas físicos. Y eso me pone las cosas mucho más difíciles”.

La victoria abre las puertas al partido que todo el mundo soñaba en el Godó. El enfrentamiento entre Nadal y David Ferrer. El de Xàvia, de 37 años, realizó un gran partido para imponerse al francés Lucas Pouille (15º cabeza de serie) por 6-3, 6-1 y alcanzar los octavos de final. “Jugar contra Rafa es un regalo para mí”, confesó Ferrer, a pesar de que sabe que este partido puede ser el último de su carrera en el Trofeo Godó, donde llegó a disputar cuatro finales… todas perdidas ante Nadal. “Sin embargo, no tengo ninguna expectativa en este torneo. Estoy contento porque he ganado dos partidos jugando bien. Y lo único que espero es seguir jugando al mismo nivel. Nada más. No pienso en ganar este torneo”.

Nadal y Ferrer se han enfrentado en 31 ocasiones, con 25 victorias para el balear y solo seis para el alicantino. La última vez que jugaron fue en el Open de Estados Unidos del año pasado, cuando Ferrer tuvo que retirarse por culpa de una lesión. Su primer enfrentamiento fue en cuartos de final de Stuttgart en 2004. Lo ganó Ferrer en tres apuradas mangas. La última victoria del valenciano se produjo en 2014 en cuartos de final de Montecarlo. “Enfrentarme a David me gusta porque es un amigo, pero también un gran rival. Por tanto, deberé mejorar muchas cosas si quiero ganarle”, dijo Nadal.

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