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Copazo clásico

Real Madrid y Barcelona se retan en duelo directo por séptima vez en las últimas 10 ediciones, en las que solo ellos han alzado el título: cinco para los blancos, cuatro para los azulgrana

real madrid - barcelona copa del rey baloncesto
Tavares y Tomic, en la final del año pasado acb photo

La Copa, que entre 1990 y 1999 tuvo ocho campeones distintos en nueve ediciones (CAI, Barça, Estudiantes, Madrid, Baskonia, Manresa, Joventut y Valencia), ha entrado en un duopolio incontestable y solo conoce dos campeones desde 2010: Barcelona o Real Madrid. Blancos y azulgrana se retan esta tarde en duelo directo por séptima vez en las últimas 10 ediciones (5-4 para los madridistas). “Motivar a tus jugadores para una final es lo más sencillo. Esperamos responder como equipo al gran ambiente que va a haber”, resumió Laso en la frontera de la medianoche en vísperas de otro clásico.

Regresa el duelo interminable. Los enemigos íntimos —que se han repartido 52 de las 62 Ligas disputadas hasta ahora (34 para los blancos y 18 para los culés), y 51 de las 82 Copas (27-24)— vuelven a competir cara a cara en la 18ª final copera de la historia entre ellos (hasta ahora, 10 títulos azulgrana por 7 del Madrid, cinco de ellos con Laso). “Hay que descansar, relajar la mente y mentalizarnos de que una final es matar o morir”, proclamó Ayón abrazando la terminología bélica para dimensionar el duelo eterno.

La final de Copa será el tercer clásico de la temporada. Dieciocho días después de enfrentarse en el Palau en la 10ª jornada de la Liga Endesa, con una contundente victoria azulgrana (86-69), blancos y azulgranas midieron de nuevo sus fuerzas en la Euroliga, esta vez con baile madridista (92-65) en el partido del triple monumental de Campazzo desde 25 metros. Ahora llega la reedición del duelo de hace un año en Las Palmas, cuando Pesic alzó el trofeo con apenas una semana de entrenamiento con sus jugadores.

“El Barça de este año tiene muchos jugadores nuevos. Pesic ha hecho un gran trabajo y desde que está él han crecido mucho. Son un equipo con muchas armas defensivas y ofensivas. Será un gran reto”, explicó Laso tras superar al Joventut. “Jugamos 30 minutos perfectos y nos pensamos que ya estaba todo hecho y miramos ya a la final. Nos faltó mucha concentración. Una pena porque lo habíamos hecho perfecto antes. Habrá que aprender”, dejó dicho Pesic tras el sofocón de última hora ante el Iberostar Tenerife. Un año después, la fórmula del técnico serbio ha vuelto a colocar al Barça en disposición de ganar otro título tras la trepidante conquista en la isla.

Aquel fue el último duelo de una secuencia apasionante, del primer título de Laso en 2012 en Sant Jordi hasta la fecha. En Vitoria 2013, un pulso estratosférico. Emoción, batalla, dos prórrogas, 219 puntos entre ambos equipos y un espectáculo épico que para muchos resultó ser el mejor partido de la historia de la Copa. Ganaron los azulgrana (111-108) en el encuentro con la segunda anotación más alta de la historia de las fases finales. La mejor anotación que registra la enciclopedia sigue siendo un 115-110 también en un Barça-Madrid en los cuartos de León 1997, en otro encuentro de dos prórrogas. En Málaga 2014 la emoción concentrada en el último lanzamiento. La canasta de Llull que dio el título sobre la bocina a los blancos, que habían dejado escapar una renta de siete puntos a falta de dos minutos. El Madrid encontró a su Solozábal —ejecutor azulgrana en Valladolid 1987— en otro final apoteósico. En Las Palmas 2015, otro final trepidante con Rudy como MVP y la recordada y certera penetración de Sergio Rodríguez para sentenciar el choque en el último minuto. Y, de nuevo en Las Palmas, hace un año, en un desenlace increíble, el Madrid estiró su abdicación tras cuatro títulos consecutivos y a punto estuvo de remontar una desventaja de 18 puntos en el último cuarto. Se doctoró Pesic y Navarro alzó su último título como azulgrana. “¿Pondrá a sus jugadores la última jugada de la final del año pasado para motivales?” —le preguntaron a Laso aludiendo a la falta en el último segundo de Claver sobre Taylor que los árbitros no pitaron—. “Se acuerdan perfectamente de aquel final, pero son partidos diferentes. Intentamos ganarles y no pudo ser. Ya no hay que darle importancia”, resolvió el entrenador madridista.

Frente a frente dos modelos de identidad y estabilidad. Los jugadores de la actual plantilla madridista suman 77 temporadas en club y sus dos capitanes, Felipe Reyes y Sergio Llull acumulan 28, las mismas que todo el Barcelona de Pesic junto.

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