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Benzema se queda solo

Único titular del Madrid que mejora su estadística respecto al curso pasado, el francés asume ahora la carga del gol sin la ayuda de los lesionados Bale, Asensio y Mariano

Benzema durante el partido en Vila-real. Ampliar foto
Benzema durante el partido en Vila-real. PRESSINPHOTO/GTRES

Días antes de ir a prisión por abuso sexual, en 1993, Tupac Shakur grabó Me Against the World, el álbum que le lanzaría a la fama convirtiéndole en leyenda del rap y de la lírica gansteril. Un héroe para multitud de jóvenes marginados o que fingen marginación, como Karim Benzema, devoto del difunto pandillero de Harlem y último goleador sano que le queda al Madrid para enfrentar a la Real Sociedad. Esta tarde en el Bernabéu (18.30, beIN), si se reproduce la tendencia de los últimos partidos, la trama puede dejar a Benzema como dejó a su ídolo: solo contra el mundo.

Sin Cristiano vendido en verano, sin Bale lesionado por novena vez en el sóleo izquierdo, y sin Asensio desgarrado en Abu Dabi, el ataque titular que concibieron los estrategas madridistas se ha deshilachado. Por no estar, tampoco estará Mariano, el nueve de auxilio, también de baja. Queda Benzema, máximo goleador con siete tantos en Liga, por delante de Bale (4), Ramos (4), Marcelo (2), Asensio (1), Isco (1) y Lucas (1). Un clavo en la pared al que Solari se aferra para salir de la sequía goleadora. Problema manifiesto especialmente en el Bernabéu.

La falta de definición que desquició a Lopetegui sigue lastrando al equipo, considerando los partidos dirigidos por Solari en casa. Ante el Valladolid el Madrid no abrió el marcador hasta que Oliva no se metió un gol en contra. Frente al Valencia, vivió del oxígeno que le suministró el gol en contra de Wass en el minuto ocho y hasta el 83, a la contra, no cerró el partido. Ante el CSKA el Madrid se quedó en blanco (0-3) y contra el Rayo, en el último partido disputado en Chamartín, la victoria pendió de un hilo. Solo el 1-0 de Benzema a pase de Lucas en el minuto 13 salvó los tres puntos.

Lucas se ha convertido en uno de los grandes cómplices de Benzema. La predilección de Solari por el gallego frente a Isco no solo ha contado con el visto bueno de los dirigentes del club. El técnico ha hecho cálculos. Los mismos cálculos que llevaron a Zidane a conceder más minutos a Lucas que a Isco. “Lucas corre todos los partidos 14 kilómetros y además fue el máximo asistente del año pasado”, dijo Solari este sábado.

Lucas dio 16 asistencias en 53 partidos el curso pasado. Isco dio diez en 49 partidos. Desde octubre de 2016 Benzema no marca a pase de Isco, y en cambio ha convertido cinco veces a pase de Lucas desde agosto de 2017. Este jueves, la conexión dio su último fruto. Aprovechando una maniobra de Carvajal y Modric, Lucas se sumó a la jugada con un desmarque que propició su asistencia a Benzema en el 1-1 en Vila-real.

Las complicidades que ha establecido con Modric y Carvajal, sumadas a estos movimientos sin balón, refuerzan el valor de Lucas en una plantilla que no se caracteriza por los jugadores que buscan la pelota en los espacios porque cada día la piden más al pie. Tras la salida de Cristiano, infatigable en los desmarques, Benzema se ha quedado solo como el único referente de la punta del ataque del Madrid capaz de tomar las mejores decisiones en la mayoría de los desplazamientos sin balón que emprende.

Catalítico e individualista

Benzema es la gran excepción. Es el único jugador titular del Madrid que ha elevado su nivel por encima de lo ofrecido en las dos temporadas precedentes. Lo demuestra cada jornada y lo reflejan su estadística individual. Suma seis asistencias y 12 tantos en 27 partidos en todas las competiciones, una media de un tanto cada 2,2 encuentros. La campaña pasada metió un gol cada cuatro partidos, y la anterior un gol cada dos partidos y medio. El Madrid parece arrastrado por un declive general del que solo escapa el menos común de sus futbolistas.

Síntesis del carácter indescifrable del equipo, Benzema solo juega como siente que debe jugar, nunca como los hinchas mayoritarios, los que le suelen pitar, esperan que lo haga. Su individualismo es extremo en la medida en que solo admite actos que lo reafirman, pero estos actos nunca van dirigidos hacia su autoexaltación, ni pretende con ellos la aprobación de los medios de comunicación o de la hinchada. Nunca será popular por más que últimamente el Bernabéu le dedique alguna ovación. A él no le importa. A diferencia de Cristiano, no juega para que lo quieran sino porque está satisfecho con su amor propio. Las canciones de su ídolo Tupac hablan de disolución, balaceras y quebrantos, pero a Benzema su ego siempre le empuja a la integración. Cada toque, cada maniobra entre líneas ofreciéndose, cada caída a las bandas, cada regate o cada pase obedecen a la búsqueda de la armonía colectiva en prejuicio del equipo adversario. En Vila-real incluso se encaró con el árbitro. Contra su naturaleza, ahora asume funciones representativas en instancia judicial.

El ensimismado Benzema es el catalizador más peculiar del fútbol. Todo lo que procura su egoísmo mejora a sus compañeros. Durante años hizo goleadores a los demás. Ahora se ha quedado solo ante el mundo del gol.

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