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España no puede escalar la montaña Cambage y cae en semifinales ante Australia

Las anfitrionas chocan con la mejor jugadora del torneo (33 puntos y 15 rebotes) en una pelea titánica (66-72) y disputarán la medalla de bronce con Bélgica

Cruz y Nicholls intentan frenar a Cambage
Cruz y Nicholls intentan frenar a Cambage EFE

Cuando España despertó de su sueño, la gigante australiana seguía allí. La descomunal actuación de Liz Cambage, la jugadora más determinante de este Mundial, cerró a la selección de Mondelo las puertas de la final. Australia se medirá con EE UU por el oro (21.00) y la selección española peleará contra Bélgica por el bronce (18.30, Tdp), la medalla que prolongaría un lustro de podios para un grupo conmovedor al que esta vez no le alcanzó con su pasión titánica. Cambage, con 33 puntos, 15 rebotes, cuatro tapones y 41 de valoración en 30 minutos en pista, resultó inabarcable en un duelo bravo que llegó igualado a los minutos finales, pero con las anfitrionas rotas en su intento de frenar a una pívot monumental desde su 2,03m.

Le ganó Ndour el salto inicial y se llevó una falta en ataque ante Nicholls en la primera acción del partido. Sin embargo, Cambage retomó pronto su dominadora hoja de ruta en este Mundial para encabezar un parcial de 5-11 que provocó el primer tiempo muerto de Mondelo. Al regreso del corrillo sumó un dos más uno que mejoró un poco más la puesta en escena aussie y, mientras crecía en progresión aritmética su estadística, España agrandó el desenfoque ante el aro rival (2 de 12 en tiros de campo en los primeros siete minutos).

El balance de daños tras la tormenta australiana quedó en 9 puntos de Cambage y un contundente 6-21 en el marcador. Pero, como sucediera ante Canadá en cuartos, España recibió un electroshock desde el banquillo. De nuevo al rescate, Queralt Casas, Cristina Ouviña, Marta Xargay y Laura Gil encumbraron su papel de especialistas construyendo junto a Ndour un parcial de 9-2 que amortiguó la sacudida rival (15-23, m. 10).

No paró Cambage. Tampoco la selección española que, de nuevo con el protagonismo de Casas, siguió ajustando el pulso. La alero de Girona anotó el segundo triple de las anfitrionas y forzó la segunda personal de Cambage, que rescató su fama de agitadora con sucesivos gestos a la hinchada tinerfeña. La agitación kamikaze de España surtió efecto de nuevo con dos triples consecutivos de Torrens que desataron la apoteosis en La Laguna (30-30, m. 17).

Continuó la carga pero, en su esfuerzo gremial por contener a Cambage, las de Mondelo se cargaron de faltas (dos para Ndour y Nicholls y tres para Gil). No había tiempo para remilgos. Bea Sánchez se incorporó a la misión para proteger a la batería de interiores y, con un triple de Ndour y una canasta de Cruz, España logró ponerse por delante justo antes del viaje a vestuarios (35-34, m. 20). De nuevo rozando la lona, las campeonas de Europa apretaron los dientes para agarrarse al sueño de la final. Cambage sumaba más que nadie (15 puntos y seis rebotes en 12m 56s), pero España entera era un punto mejor.

Sin embargo, las anfitrionas acumularon malas noticias en la reanudación. Llegaron de forma consecutiva la tercera falta de Nicholls, la cuarta de Gil y la tercera también de Ndour. Australia armó un parcial de 2-8 (37-42, m. 23) y la pista volvió a ponerse cuesta arriba para España. El siguiente arrebato competitivo lo lideraron Torrens y Sánchez para volver a reenganchar a las de Mondelo. El carácter servía para producir a buen ritmo, pero los recursos comenzaban a agotarse para contener a Cambage.

Con casi 15 minutos de semifinal por delante, Nicholls, Ndour y Gil estaban al borde del KO con cuatro faltas. Pero también llegó la tercera de una Cambage sin recambio ni relevo y el enésimo torbellino de España. Con Gil y Bea Sánchez protegiendo el aro, las anfitrionas no solo se dejaron el alma en defensa sino que se desataron en ataque con un parcial de 14-4 (del 44-44 al 58-48) antes de la recta de meta. El gigante aguardaba.

Cambage lideró un 0-9 en el inicio del último cuarto, caminó contundente hacia la treintena de puntos, se quitó de su camino a Ndour y devolvió el mando a Australia. Acto seguido, recibió la técnica que llevaba tiempo buscando y España se volvió a meter en el partido (64-61, m. 36). Y llegó el más difícil todavía. También sin Nicholls. Un triple de George estiró la cuerda definitivamente (64-69, m. 38) y a España no le dio más de sí el corazón.

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