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España ante el desafío del Mundial de Tenerife: “Somos pasión y carácter”

Antes del debut ante Japón (21.00 Tdp), Silvia Domínguez, Alba Torrens, Anna Cruz y Marta Xargay, núcleo de las coleccionistas de medallas, repasan el camino de la selección hacia la cima

En primer término Alba Torrens. Detrás, Silvia Domínguez, Marta Xargay y Anna Cruz
En primer término Alba Torrens. Detrás, Silvia Domínguez, Marta Xargay y Anna Cruz

En la última década, la selección femenina de baloncesto ha logrado siete medallas en los nueve campeonatos que ha disputado. En el último lustro vive instalada en el podio —oro en el Europeo de 2013, plata en el Mundial de 2014, bronce en el Europeo de 2015, plata en los Juegos de 2016 y oro en el Europeo de 2017—. Un recorrido memorable que, desde hoy y hasta el día 30, tendrá homenaje y reválida en el Mundial de Tenerife. Las anfitrionas asumen el reto con “tanta ilusión como responsabilidad”. Silvia Domínguez, Alba Torrens, Anna Cruz y Marta Xargay, el núcleo de las coleccionistas de gloria, se reúnen con El País antes del inicio del torneo, con Japón como primer obstáculo (21.00, Teledeporte). “No sabemos cómo saldrá, pero garantizamos que vamos a dar lo máximo. Se lo van a pasar bien. Nuestro baloncesto engancha y emoción no va a faltar”, anuncian.

“La clave de este equipo y de la secuencia de éxitos de los últimos años es que no nos lo creemos y en cada campeonato empezamos de cero”, explica Torrens casi a coro con sus compañeras. “El resto de selecciones sí ha cambiado la percepción sobre España. Nos tienen ese miedo o ese respeto que se tiene a las grandes. Pero nosotras no nos confiamos”, suma Domínguez antes de llegar al gran punto inflexión de esta generación. “El Europeo de 2011 nos marcó tanto que ahora salimos en alerta hasta para jugar una pachanga contra el vecino”, cuenta Xargay. Aquel año, la selección española, que venía de lograr el bronce en el Mundial de Turquía, se estrelló en el Europeo de Polonia con un noveno puesto que las dejó fuera de los Juegos de Londres. “Fue, sin duda, el momento más duro en lo emocional que hemos vivido todas en el baloncesto. Nunca lo hemos olvidado. Somos muy conscientes de que la línea entre el éxito y el fracaso es muy fina. Hay muchos rivales a nuestro nivel y se trata de competir mejor que ellos”, desarrolla Torrens. “Recordamos más lo malo que lo bueno para no volverlo a repetir. El preeuropeo siguiente fue durísimo. Pensábamos ‘ya la liamos el año anterior y como no lo solucionemos ya verás”, completa Cruz.

Lo solucionaron a lo grande. Desde aquel borrón de 2011, España solo ha perdido tres partidos en grandes torneos: las finales del Mundial y los Juegos ante la inalcanzable Estados Unidos y la semifinal del Europeo de 2015 ante Francia. “Ganar no te tiene que cambiar sino darte experiencia para salir adelante en los momentos duros que hay en todos los torneos”, señala Domínguez. “Miras a otras selecciones y son más fuertes o más potentes, pero nuestra diferencia es el carácter y la pasión”, expresa Cruz reiterando el ideario de un grupo que ha mezclado como nadie la humildad y la ambición. “No hemos dejado de crecer como equipo. Aquí no falta nunca la competitividad y el compromiso, sin tener en cuenta lo conseguido. Mentalmente no hay nadie más duro que nosotras”, refrenda Xargay.

Entre las cuatro suman 24 medallas con la absoluta, pero no paran en su excelsa carrera ni para hacer recuento. “Mi padre me decía el otro día 'a ver cuándo te llevas todas estas medallas de aquí'. Los museos nos los hacen ellos”, revela Cruz. “Yo también tengo las medallas en una caja, pero todo lo que estamos viviendo es muy especial. Cuando nos juntemos después de muchos años nos daremos cuenta de lo que hemos hecho”, confiesa Torrens, la primera de las cuatro en llegar al equipo nacional, hace justo una década.

“Llegué en año olímpico y me encontré con una mezcla perfecta de las veteranas, como Amaya (Valdemoro), Elisa (Aguilar), Ana (Montañana) y Laia (Palau) y las jóvenes. Fue un momento importante para la transmisión de valores, para que las que llegábamos viéramos cual era el camino y valoráramos todo el recorrido anterior”, rememora la escolta. “A las jóvenes de ahora no hay que contarles muchas batallas. Cuando ves que jugadoras del talento de Alba, Marta y Silvia entrenan como si tuvieran que ganarse el puesto cada día, poco más hay que decir. Aquí se lidera con el ejemplo”, sentencia Cruz, autora de la canasta milagrera ante Turquía que abrió la puerta a la plata olímpica en Río.

25 años después de que el oro tan conmovedor como invisible en el Europeo de Perugia inaugurara el palmarés, los avances en la pista han superado con creces a la repercusión ganada. “Hay que valorar tanto lo avanzado como lo que queda por hacer. El reconocimiento está ahí, pero también las diferencias”, apunta Torrens. “Nosotras hacemos lo que sabemos y hace años que lo estamos haciendo muy bien. No sé qué más podemos hacer. Hemos dado grandes pasos pero queda mucho para la igualdad”, reivindica Cruz. El Mundial de Tenerife abre otra ventana de visibilidad de esas que aparecen cada verano y se van cerrando cuando llega el frío. "Sentimos la condición de anfitrionas como un homenaje. Devolveremos el cariño base de entrega", cierra Domínguez.

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