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Fischer deslumbra a los 49 años

El eterno campeón transforma el dominio de una columna abierta en victoria impecable y muy didáctica

Posición inicial:

Blancas: Ta1, Te1, Ac2, Dd2, Ae3, Cf3, Cg3; peones en a4, b4, c3, d5, e4, f2, g2 y h3.

Negras: Ta8, Dd8, Tf8, Rg8, Ab7, Cd7, Ag7, Ch7; peones en a6, b5, c4, d6, e5, f7, g6 y h5.

Los periodistas (entre ellos, el que suscribe) que cubrieron la reaparición de Bobby Fischer en Yugoslavia tras 20 años sin vida pública no olvidarán jamás aquella abarrotada conferencia de prensa en Sveti Stefan (Montenegro). Los enviados especiales de los medios más prestigiosos del mundo habían dejado de cubrir la guerra de Bosnia, cuyo frente estaba a solo 50 kilómetros, para informar sobre el desplante ante las cámaras de Fischer, quien escupió sobre el documento de la Casa Blanca que le advertía de que jugar contra Spassky allí suponía una violación grave del embargo internacional contra Yugoslavia.

Y para que su retorno fuera mediáticamente perfecto, Fischer produjo una victoria impecable en la partida inaugural, que se comenta en este vídeo. En un esquema típico de la Apertura Española, el estadounidense triplica su artillería pesada en la columna a, y desde esa plataforma crea una obra maestra, una más de las suyas, pero a los 49 años y tras 20 sin disputar una sola partida de torneo. Los genios, y solo ellos, pueden hacer eso.