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El Real Madrid abraza la fiebre del viernes noche y sacude al Baskonia

Los de Laso, liderados por el poderío de sus pívots, se apuntan el segundo asalto de la final de Liga (98-91) con un sublime tercer cuarto en el que dejaron grogui al conjunto vitoriano para empatar la serie (1-1)

Janning lanza ante Ayón
Janning lanza ante Ayón EFE

El Real Madrid protagonizó una reacción feroz en el segundo partido de la final de la Liga Endesa para arrollar al Baskonia y colocar el empate en la serie (1-1) antes del viaje a Vitoria. Con una sacudida sísmica con epicentro en un sublime tercer cuarto (31-13), el conjunto de Laso salió del atolladero y domesticó al bravo conjunto baskonista, que había protagonizado una primera mitad de museo. Bajaron la guardia los de Pedro Martínez y el campeón de Europa exhibió músculo abrazado al poderío de sus pívots y a la fiebre del viernes noche en el Palacio. El maquillaje de los últimos minutos dejó la diferencia de más de 20 puntos en el 98-91 definitivo, pero el Madrid mandó un rotundo mensaje a su rival. "Ha sido cuestión de carácter y determinación. Este equipo no baja nunca la cabeza y sabe esperar su momento", analizó Laso tras la victoria.

El reto que asumían los blancos era cuestión de hambre, orgullo y depósito. Después de ocho meses y medio de competición y 80 partidos oficiales, el Madrid luchaba contra el Baskonia y muchos otros elementos tangibles y espirituales. Contra el hastío y la fatiga; contra el sobreesfuerzo de verse de nuevo obligado a remontar en una temporada vivida a contracorriente; contra la obligación de aparcar la autocomplacencia de ser campeón de Europa para estirar una voracidad magullada por la desdicha y colmada con la Euroliga. Y, a pesar de todo, salieron los de Laso aplicados y convencidos en busca del empate en la serie, con un 3 de 3 en triples y un par de 2+1 en los primeros cuatro minutos del duelo. Pero volvieron a encontrarse con un Baskonia mayúsculo.

Rocosos y acertados, los de Pedro Martínez mejoraron las prestaciones del anterior asalto y se presentaron con cinco triples (tres de Janning) en un santiamén que les sirvieron para cimentar un primer cuarto trepidante. Mientras el Madrid se desquiciaba de nuevo con el arbitraje, el Baskonia se puso a hacer camino y se marchó hasta los 33 puntos con una máxima ventaja de 11 (22-33, m. 8). El primer cuarto registró la mayor anotación conjunta de la era ACB: 61 puntos (28-33). Rebajaron los blancos las proporciones de la embestida visitante gracias a la brega de Ayón y Thompkins (28 de valoración en la primera mitad). Con la aportación de su pareja de interiores, los locales se reengancharon pronto al encuentro con un parcial de 10-0 (32-33, m. 12).

En otro pulso fabuloso, ambos equipos se retaron a un intenso intercambio de golpes. Creció la hoja de servicios de Thompkins hasta los 11 puntos y el Madrid se puso por delante (43-40, m. 15). Pero, para entonces, el dúo Marcelinho-Janning ya sumaba 26 tantos y manejaba los biorritmos de la noche. Rompieron la inercia los de Laso recurriendo a la casta de Felipe Reyes y del choque de revoluciones salió un empate soberbio antes del viaje a los vestuarios (52-52, m. 20). A la espera de afinar los motores de Doncic, Llull y Campazzo, el juego madridista se volcó en sus pívots mientras el Baskonia compensaba su ligera inferioridad en el rebote con un notable 9 de 13 en triples al descanso. Se declaró una breve tregua en el Palacio, que alcanzó los 11.200 espectadores a pesar del horario intempestivo. Y, cuando se acercaba la hora bruja, se desató la tormenta en el barrio de Goya.

El Madrid volvió de la caseta furioso y arrollador. Con Doncic liderando el baile, los blancos firmaron un contundente parcial de 18-3 en poco más de cinco minutos para sacudir el partido de forma determinante (70-55, m. 25). Con seis puntos de la joya eslovena y cinco de Thompkins (16 al final); con un Tavares agigantado en defensa (4 tapones) y el mejor Campazzo de la serie; con un Rudy hiperactivo, un Ayón firme (10 rebotes) y un Felipe conmovedor, el hercúleo Baskonia de la primera mitad (que perdió a Voigtmann por lesión) quedó reducido durante un rato a la condición de muñeco de trapo (81-60, m. 29). "No encontramos soluciones para escapar de su agresividad y su defensa", explicó después el técnico baskonista. Solo anotaron dos canastas en juego los de Pedro Martínez en ese tramo ante una inexpugnable defensa madridista. El tercer cuarto concluyó con un inapelable 31-13 en el marcador y con la sensación de contundente rearme moral del Madrid para afrontar una serie larga y apasionante que se marcha a Vitoria con dos nuevos episodios como mínimo, mañana y el martes.

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