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Muguruza cede en una noche de vértigo

La española pierde en octavos ante Kasatkina (6-2, 4-6 y 6-3) tras un duelo loco: 10 roturas en casi dos horas y media de juego: “Este año he notado una gran diferencia con la grada. Es una lástima...”

Muguruza, en un instante del partido contra Kasatkina.
Muguruza, en un instante del partido contra Kasatkina. EFE

En una noche de vértigo puro, de alternancias, de subidas y bajadas, de idas y retornos para al final desembocar en un mismo sitio, Garbiñe Muguruza cedió. Perdió contra la rusa Daria Kasatkina por 6-2, 4-6 y 6-3 (después de 2h 28m) y se despidió de la Caja Mágica con sensaciones contrapuestas. De un lado, volvió a marcharse de Madrid sin recompensa, mucho antes de lo deseado, pero de otro brindó una resistencia heroica a la que solo le faltó lo más importante: el resultado final. La número tres del mundo cayó en los octavos, pero a diferencia de otras ediciones, en las que enfiló la puerta de salida en medio de una sensación de neutralidad, esta vez dejó un sabor positivo. Lo puso todo, pero no pudo. Sencillamente, no salió.

Los 10 breaks que reflejó la estadística resumen un pulso loco, que bien podía haber caído de un lado u otro, aunque la mayor fiabilidad de Kasatkina en los instantes decisivos decidió. La rusa, de solo 21 años y residente en Barcelona, impuso al final su solidez desde la línea de fondo. Y a Garbiñe, mientras, la penalizó esa propuesta tan arriesgada como seductora, porque independientemente del marcador su tenis viene siempre acompañado de emociones fuertes y un cosquilleo permanente en el estómago.

Fue prácticamente toda la noche a remolque, pero en ningún momento volvió la cara. Fue de menos a más, a lomos de su versión más corajuda, y cuando tuvo pie y media fuera del torneo consiguió reengancharse gracias a su determinación. Su derecha fue más incisiva (32 winners frente a 20), pero como contrapartida cerró con 64 errores no forzados, casi el doble que su rival (36). La noche anterior ya había logrado una remontada hermosa, pero en esta ocasión la épica se quedó corta. Se agotó. Remó y remó, pero en la recta final Kasatkina se desempeñó con más garantías y mayor aplomo en el peloteo.

A destacar, el sexto juego del tercer parcial, un taquicárdico vaivén de alternativas que se estiró durante 19 minutos. Ya rotura abajo, Garbiñe finalmente lo cedió, pero se repuso y contragolpeó. Después, sin embargo, otra curva más, el último volantazo de la rusa y punto final. “Por luchar no habrá sido hoy”, manifestó la número tres, cabizbaja y visiblemente dolida por el desenlace. “Hoy ella lo ha devuelto todo y más, ha cometido muy pocos errores y ha sido muy inteligente”, apuntó. “He notado una gran diferencia con la grada. Me voy de Madrid con una sensación buenísima, de haber hecho tres partidos buenísimos. El público ha disfrutado y yo he disfrutado. Yo debo ser fiel a mi juego. Es una lástima que no haya caído de mi lado...”, zanjó.

De esta forma, Muguruza abandonó la Caja Mágica otra vez sin premio. Para una campeona como ella, el haber roto su techo en la capital española es un consuelo muy escaso, pero hay días que marcan un antes y un después. Y anoche, el público madrileño sufrió con ella y gozó de su juego a corazón abierto.

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