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Champions League: Liverpool - Roma, duelo de tapados

Ingleses e italianos disputan la semifinal más inesperada de los últimos años

Liverpool Roma
Jurgen Klopp, ayer en Liverpool. Getty

“Tienen a Dzeko”, advierte Jürgen Klopp cuando se pronuncia sobre los peligros acechantes de la Roma, el misterioso equipo que esta noche visita Anfield (20.45, Antena 3). “Y tienen a este tío, el checo, Schick, y al joven turco...”. Klopp no recuerda cómo se llama el turco. Tampoco es un jugador tan decisivo. La Roma es un equipo en gestación sostenido por De Rossi, un comandante crepuscular, y Dzeko, uno de los últimos nueves que se ganan la vida en la primera línea del fútbol ejerciendo el viejo oficio de los nueves. Sin subterfugios. Es la diana de todos los ataques.

El tercer clasificado de la Serie A visita al tercer clasificado de la Premier para dirimir un puesto en la final de la Champions League. El Liverpool ejerce de anfitrión de la romanità. Ambos son los participantes de la semifinal más inesperada de los últimos años. Por el camino han dejado a dos de los grandes favoritos. El Barcelona, inminente campeón de la Liga, y el Manchester City, que ya conquistó el título inglés, expusieron toda su impotencia en los cuartos ante dos equipos inferiores pero muy poco parecidos entre sí. Las finanzas sonríen al Liverpool y le brindan una ventaja notable. No hay torneo en el que el dinero y la experiencia influyan más sobre los resultados que la vieja Copa de Europa. Puede que el Liverpool no tenga el cuadro más potente de la competición pero le sobran los dos argumentos principales.

Liverpool vs Roma

"Cuando me dijeron que la Roma había eliminado al Barça no me lo creí", dijo Klopp, en un alarde de sinceridad que proyecta la verdadera consideración que tiene de su contrincante.

La Roma apenas ha disputado unas semifinales, en 1984, camino de la única final que jugó y que perdió... contra el Liverpool. La inversión en fichajes ronda los 250 millones de euros en los últimos tres años. Nada impresionante, en comparación con el desembolso hecho en el club rojo: cerca de 400 millones en el mismo periodo, y la ambición de recuperar la senda de los grandes trofeos, y en especial de la Champions, una competición familiar en la boca del Mersey. El Liverpool ha logrado cinco veces el título, una cifra inaudita en Gran Bretaña, y una suerte de garantía en eliminatorias como éstas. El prestigio adquirido, y el peso de la hinchada, pesan una tonelada.

La Roma de Monchi, el director deportivo emigrado del Sevilla que tantas críticas ha recibido por la escasa trascendencia de sus fichajes, acabó la pasada campaña con dos delanteros en su plantilla: Edin Dzeko y Mohammed Salah. El primero es el soporte deportivo; el segundo, el soporte económico. Salah fue traspasado al Liverpool por 42 millones. Nueve meses más tarde suma 31 goles en la Premier. Un récord compartido con Shearer, Cristiano y Luis Suárez que le ha valido el título individual de mejor futbolista de Inglaterra, concedido por el sindicato de profesionales. Toda una aventura que, para desgracia de la Roma, le llevará la semana que viene al estadio Olímpico.

Salah, Firmino y Mané se han transformado en la delantera de moda en Inglaterra y en Europa. Son la culminación de un modo vertiginoso de entender el juego. Directamente conectado con el sentimentalismo de Anfield y el expresionismo de su entrenador. El Liverpool suma 33 goles, a la cabeza de la puntería en esta edición del torneo. Pocas semifinales de Champions han sido más inesperadas y ningún resultado sería menos previsible que uno que sitúe a la Roma en Kiev.

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