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Merckx anima a Valverde a igualar su récord en la Lieja-Bastogne-Lieja

El caníbal ensalza como "supercampeón" al murciano, favorito esta semana para ganar su sexta Flecha y su quinta Decana

Sagan intenta responder a un ataque de Valverde, el domingo, en la Amstel Gold Race. Ampliar foto
Sagan intenta responder a un ataque de Valverde, el domingo, en la Amstel Gold Race. Bettini Photo

El 25 de abril, Alejandro Valverde cumple 38 años, pero su semana grande, la que comienza con el domingo de la Amstel y se cierra siete días más tarde en el monumento de Lieja, le llega siempre unos días antes y la celebra en Bélgica. Es la semana de las clásicas en las que más disfruta y más gana.

La Flecha Valona, la del Muro de Huy, que se corre el miércoles y donde se siente invencible, la ha ganado ya cinco veces, más que nadie; la Lieja, llamada la Decana porque es la carrera más antigua del calendario (la primera edición se disputó en 1892, cuando la bicicleta era un invento reciente), la ha ganado cuatro veces. Solo Eddy Merckx, el caníbal que lo ganó casi todo y varias veces, le supera con cinco victorias. A nadie le extrañaría que dentro de seis días haya ya un empate en el palmarés. Y a Merckx, el belga que revolucionó el ciclismo a finales de los años sesenta, menos que a ninguno.

“Claro que puede alcanzarme con una quinta victoria en la Decana, ¿y por qué no? Eso no me causa ningún problema. Al contrario, Valverde es un supercampeón. No voy a perder el sueño por eso. Si gana su quinta Lieja, mucho mejor para él”, responde Merckx a una pregunta de EL PAÍS. “Si recordamos el grave accidente que tuvo en el Tour en su rodilla y vemos de qué manera se ha recuperado, y con victorias finales en Abu Dhabi, Valencia y Catalunya, eso ya nos dice lo suficiente. Está aquí de nuevo. Con su talento y su valentía. Y me alegra sobre todo que gente como Nibali, Gilbert y Valverde estén reintroduciendo en el ciclismo el estilo de mis tiempos: rodar a fondo toda la temporada y no especializarse solo en un par de carreras. El otro ciclismo, el de la superespecialización, es demasiado fácil. No me gusta que se dé tanta publicidad a los corredores que solo rinden a fondo un periodo corto de la temporada”.

Un par de españoles, Luis Ocaña y José Manuel Fuente, se mostraron especialmente rebeldes durante los años de la dictadura Merckx. Eran hombres de etapas y un escalador de gran genio, el producto nacional del ciclismo español entonces, que despreciaba las clásicas. Si a Merckx se le escapa la ironía de que casi 50 años después sea un español quien le acompañe en el trono de las Ardenas belgas, no así a Valverde. “La mística de las clásicas la veía como algo inalcanzable”, dice el murciano. “Antiguamente, en el pelotón, ir a las clásicas era para los españoles casi como un castigo, porque son carreras durísimas y el ciclismo español pensaba en otro tipo de carreras. Pero poco a poco fuimos creciendo allí”.

El Valverde de las clásicas empezó a crecer en 2005, a sus 24 años, cuando dejó el Kelme, con el que apenas competía fuera de España, y en su camino se encontró a José Miguel Echávarri y Eusebio Unzue, que le ficharon para el llamado entonces Illes Balears. Para los fundadores del Reynolds, la mística del ciclismo se reducía prácticamente a una palabra, Tour, y a un deseo, la Lieja. La Decana era la única gran clásica que preparaban a fondo Miguel Indurain y Perico Delgado, que nunca lograron triunfar. Valverde, predestinado, fue el primer español que la ganó (y aún el único). Lo hizo por primera vez en 2006.

“Yo veía las clásicas como unas pruebas de una dureza enorme, pero, cuando me fichó, Eusebio me dijo: ‘Oye, tú puedes hacerlo bien’. Y 2005 fue el año en que las descubrí”, recuerda Valverde. “Tanto a Eusebio como a José Miguel les encantaba la Lieja. Ganar una era algo muy difícil. Lo intentaron varias veces con Miguel, que se quedó cerca pero no pudo. Yo sabía que tenía piernas para hacerlo bien. En 2005 iba muy bien, pero a 15 kilómetros de meta me dio un pajarón que perdí 20 minutos. Pese a eso, me gustó mucho, pero no podía pensar que al año siguiente iba a ganar la Flecha y la Lieja. Aquello fue impresionante”.

Solo más de una década después, y aún competitivo al más alto nivel, parece haber empezado Valverde a mirar a su carrera y a sus más de 100 victorias con un cierto sentido histórico, más allá del momento. “Cuando lo ganas, claro, sabes que has conseguido algo superimportante, pero después es cuando te dices, ‘¡jopé, lo que he ganado!’. Y he ganado cinco Flechas y cuatro Liejas, que eso está al alcance de muy poquitos... Conforme van pasando los años valoro más lo que he conseguido”, dice. “Y si me preguntan cuál de las tres me gustaría ganar si solo ganara una, digo que la Lieja, la Lieja... Aunque Amstel no he ganado nunca, la Lieja es la Lieja. Y llegar a cinco Liejas es ya igualar a Merckx, el mejor de la historia. Sería una pasada...”.