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Cerca de cumplir 38 años, Valverde se estrena en Asia

El ciclista murciano se impone en la etapa reina a 1.025 metros de altitud y en la general del Tour de Abu Dhabi

Valverde se impone a López en la cima de Jebel Hafeet. FOTO: GIUSEPPE CACACE (AFP)/ VIDEO: RCS

Las victorias número 112 y 113 en la larga carrera de Alejandro Valverde llegaron en un continente casi virgen para el gran ciclismo, en Asia, en una cumbre de poco más de 1.000 metros sobre el desierto arábigo espectacular. En la cima de Jebel Hafeet, al final de una carretera de tres carriles que asciende serpenteando entre rocas secas para gozo más que de los ciclistas, que temen su anchura y el viento que siempre sopla, para los conductores millonarios de coches potentes que se desmelenan en sus curvas, Valverde superó al sprint a Miguel Ángel Supermán López, un colombiano de la generación brillante que deslumbra, tan joven que cuando el murciano empezó a ganar en profesionales apenas había cumplido ocho años

Nunca había ganado una carrera en Asia el líder del Movistar, quien, a dos meses de cumplir 38 años (lo hará el 25 de abril), corre con la infantil ilusión de un juvenil y la conciencia, el cálculo y el arrojo de un veterano que ya nada teme, pues por todo ha pasado y a todo ha sobrevivido en su más de 16 años como profesional. “Llegué el viernes pasado a Abu Dhabi, escalé el Jebel Hafeet una vez el sábado, dos el lunes y otras dos el martes”, explicó Valverde, quien, el miércoles, cuando empezó el Tour, ya se había aclimatado al calor y a la diferencia horaria. “Sabía exactamente dónde atacar”, añadió el murciano, quien ha hecho su marca de fábrica de esa capacidad fisicomatemática –y casi filosófica: de dónde vengo, adónde quiero llegar, cómo van los que van conmigo—para acertar el momento de asestar el golpe definitivo. En la Flecha-Valona, la clásica del muro de Huy que ha ganado ya cinco veces, es imbatible porque conoce con los ojos cerrados la curva dónde lanzar el sprint demoledor con mayor fuerza y capacidad de mantenerla.

En las amplísimas curvas golpeadas por el viento de Jebel Hafeet, en la frontera con Omán, una ascensión de 11 kilómetros al 6,6% (y rampas del 11%), el primer ataque de Valverde, una aceleración como quien no quiere la cosa, culo en alto, manos en la parte baja del manillar, acabó con las esperanzas de Rohan Dennis y Jonathan Castroviejo, los rodadores que habían adquirido ventaja en la general en la contrarreloj del sábado, y también con los grandes rivales en subida: Dumoulin, Kelderman, Aru y Zakarin. A falta de tres kilómetros, el momento elegido para el golpe definitivo, Valverde se lanzó y alcanzó a Supermán López, quien había partido un poco antes. Le alcanzó, colaboró con él hasta los últimos metros y le batió con facilidad al sprint. “Llegar junto a Valverde ya en sí es un gran logro”, reconoció el joven talento colombiano. “Ganarle es casi imposible. Alejandro Valverde es un gran campeón”.

Las dos victorias asiáticas elevan a cinco el número de triunfos en febrero de Valverde, tras las dos etapas y la general de la Vuelta a Valencia. La próxima carrera del calendario de Valverde es la Volta a Catalunya (19 a 25 de marzo), aunque el ciclista anunció al terminar la carrera arábiga que tenía ganas de correr el próximo sábado (3 de marzo) la Strade Bianche, la carrera por caminos rurales de la toscana Siena, en Italia, que tanto le gusta, y en la que nunca ha triunfado.

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