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Alarma en el PSG ante la falta de un mediocentro para frenar al Madrid

La derrota en Lyón (1-2) exhibe el error estratégico del club parisino, sin más especialista que Motta, lesionado y con 35 años. Al Khelaifi negocia el fichaje de Lass, del Al Jazira

Unai Emery da indicaciones en la banda. Ampliar foto
Unai Emery da indicaciones en la banda. AFP

No hay equipo perfecto ni plan que soporte el contacto con la realidad. Lo saben los dirigentes del Paris Saint-Germain, responsables de la mayor inversión en fichajes de la historia del fútbol, que se aproximan al momento decisivo de la temporada alarmados porque descubren que al equipo le falta el timón. Thiago Motta, el magnífico mediocentro de 35 años, presenta síntomas de declive irreversible.

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Nasser al-Khelaifi, el presidente, es consciente de que ha reunido a la mejor nómina de jugadores del mundo y de que su tesoro de fichas, tasado en unos 700 millones de euros, descansa sobre unas rodillas maltrechas. Tanto que se ha precipitado a exigir un remedio urgente. Su director deportivo, Hantero Enrique, no ha encontrado mejor alternativa que fichar a Lass Diarra. Según el diario L’Equipe, pasa reconocimiento médico este lunes.

A sus 33 años, el mediocampista francés que militó en el Madrid y el Olympique de Marsella, estaba de retirada en el Al Jazira, en los Emiratos. Solo ha jugado siete partidos en 2017 y, como Motta, también exhibe un historial médico de problemas en las rodillas.

La necesidad de fichar un especialista fue evidente en Lyón, este domingo. En un escenario complicado y ante un rival capaz de medir la verdadera estatura del PSG. Fue el último gran examen antes de acudir al Bernabéu, el 14 de febrero, y resultó espantoso. Por muchos motivos. Quizás el más grave, y el más previsible, fue la constatación de que Giovani Lo Celso no es el especialista que necesita el equipo para ordenar el juego en la salida y, mucho menos, para compensar sus desequilibrios defensivos.

El gol de Depay en el minuto 94 expuso la brecha con claridad. Ante la duda sobre si ir a presionar o quedarse en bloque bajo, los centrales recularon, los volantes avanzaron, y el equipo se partió. En el hueco que se abrió entre líneas recibió solo Fakir, libre para maniobrar con Depay pues la zaga del PSG no tuvo más protección que Lo Celso, un mediapunta reconvertido de emergencia a la posición de pivote. Demasiado barroco para darle fluidez al juego en el inicio de la jugada y demasiado inexperto para colocarse en defensa. Ni Lo Celso ni nadie en la plantilla está preparado para reemplazar al maestro Motta. Un error de cálculo que enciende las alarmas del club ante la visita al Bernabéu, en tres semanas.

En el PSG se planteó la necesidad de reforzar su mediocentro el pasado verano. El fichaje de Fabinho, el pivote del Mónaco, estaba prácticamente cerrado por 60 millones de euros. Pero, según fuentes próximas al club, Unai Emery desaconsejó la operación. El técnico español confió en la resistencia de Motta antes de hacer una apuesta que se inspiró en el cálculo de gestión. La plantilla del PSG destaca por su overbooking de mediaspuntas y volantes de ataque: Di María, Draxler, Lo Celso, Pastore, Rabiot y Verratti son todos internacionales y la mayoría cobran sueldos que oscilan entre los seis y los diez millones netos. En previsión de que se generaría mal ambiente si no jugaban, Emery consideró reservarles un puesto en el mediocentro cada vez que el veterano Motta descansase. El fútbol francés presenta innumerables ocasiones para este tipo de alternancia. Abundan los rivales como el Dijon, el Rennes, el Guingamp o el Toulouse. Equipos sin apenas capacidad de respuesta que no suponen un riesgo, por más que la alineación del PSG exhiba jugadores a cargo de tareas que no son las suyas por naturaleza.

El fallo en la planificación de la temporada se puso de manifiesto ante el Rennes en la Copa de Francia, el 7 de enero. Era la fecha prevista para el regreso de Motta a la competición después de una secuencia de un año con problemas físicos. Desde el 19 de febrero de 2017, cuando se lesionó una rodilla, Motta había disputado 16 encuentros de Liga y había permanecido de baja otros 16.

El italobrasileño fue titular junto con Rabiot y Verrati en el mediocampo que barrió al Bayern (3-0) en la segunda jornada de la fase de grupos de la Champions, el 27 de septiembre. Fue el momento más brillante del PSG esta temporada. Pero desde octubre, Motta se apagó. Una rotura del menisco de la rodilla derecha le forzó a someterse a una artroscopia. Se sucedieron achaques musculares. Regresó en Rennes. Emery le hizo entrar por Rabiot en el minuto 61, con el partido resuelto (0-4), para que cogiera ritmo. En el minuto 66 cometió penalti. Desanimado, en el minuto 68 pidió el cambio: alegó una rotura en el gemelo. En la banda, Emery observó la salida del capitán más pálido que una vela. El entrenador se temió lo peor. Con razón.

Motta sigue en la enfermería y Diarra viene en camino sin suscitar euforia. Los medioscentros postizos pueden valer contra el Guingamp. Pero el Lyón demostró que los experimentos tienen un límite. En París crece la preocupación. La sombra del Bernabéu ya cubre el Sena.