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Javier Fernández: “Me siento viejo con 26 años”

El patinador español encara la recta final de su preparación para los Juegos de Invierno, su última oportunidad para lograr una medalla olímpica

Javier Fernández, en la sede del Consejo Superior de Deportes, Madrid.
Javier Fernández, en la sede del Consejo Superior de Deportes, Madrid.

Javier Fernández (Madrid, 26 años) encara el que posiblemente sea el capítulo más importante de su carrera en el patinaje artístico sobre hielo, incluso puede que el último. Por eso, su entrenador, Brian Orser, que también prepara en Toronto, Canadá, a su máximo rival, el vigente campeón olímpico Yuzuru Hanyu, no quiere que su pupilo español se distraiga con nada que no sea su puesta a punto para los Juegos de Invierno (del 9 al 25 de febrero). Pese a la reticencia inicial del técnico, Javi, bicampeón del mundo y pentacampeón de Europa, y su entorno hacen un sudoku para que en una de sus escasas visitas a Madrid resuelva todos sus compromisos con los medios, que se amontonan en una larga espera en la sede del Consejo Superior de Deportes.

Tras un comienzo de temporada algo irregular, Fernández buscará en Moscú (del 15 al 21 de enero) su sexta medalla de oro consecutiva de Europa, antesala de los Juegos de Pyeongchang. En Corea tendrá su último intento por la gloria olímpica después de rozar el podio en Sochi 2014, donde fue cuarto, y después del Mundial de marzo decidirá cómo abordar una retirada a la que todavía no ha puesto fecha, y qué nuevos retos aun puede afrontar. Cuando eso ocurra pondrá fin a una de las historias más insólitas del deporte español, que nunca antes había destacado sobre el hielo. 

Pregunta. Esta temporada se vuelve a meter en el papel de Chaplin para el programa corto, como cuando en 2013 conquistó su primer Europeo. Suena a cerrar el círculo de su carrera.

Respuesta. Puede ser, llevo ya mucho tiempo. Diez europeos y diez mundiales en senior es una barbaridad. No sé qué pasará, es una cosa que tendremos que sentarnos y ver después de esta temporada. Miraremos si luego compito en algún campeonato concreto.

P. ¿Piensa entonces más en una retirada gradual?

R. Puede ser. Está claro que a los siguientes Juegos Olímpicos ni me lo planteo, porque no. Pero igual me animo y hago alguna competición.

P. ¿Se siente viejo con 26 años por el deporte al que se dedica?

R. Sí, porque soy de los más viejos. Hay gente un poco más mayor, pero no han hecho tantos mundiales, o no han competido en senior tantos años. Entonces sí, sí, me siento viejo al fin y al cabo. La gente solo me ha empezado a conocer en los últimos años, pero llevo en el patinaje mucho tiempo.

P. Rivales como Yuzuru Hanyu, Shoma Uno o Nathan Chen, más jóvenes, se atreven con cuatro o incluso cinco cuádruples [cuatro giros en el aire] en el programa largo.

R. Yo paso.

P. ¿Y cuál es su estrategia?

R. Voy a por lo seguro, a por lo que sé que voy a poder hacer, a por la perfección. Que se resbalen los demás por el suelo si quieren meter cinco cuádruples, seis, siete u ocho. ¿Qué pasa? Pues que Yuzuru, por ejemplo, está lesionado por intentar hacer un cuádruple nuevo, y otros se caen tres veces en una competición, en la siguiente lo hacen perfecto y en otra se caen otras cuatro veces.

P. El año pasado esa estrategia no le salió como esperaba.

R. Porque cometí fallos, pero los programas eran buenos.

P. ¿Cuántos cuádruples puede hacer un ser humano?

R. Puede haber un patinador que haga todo cuádruples, si no hay problema. Pero entonces no tienes patinaje ni interpretación. Eso contrarresta. El problema es que muchas veces los jueces no lo ven. Cuando un patinador hace cinco dicen: ‘Guau, un programa con cinco cuádruples’. No ya, pero mira lo demás. Y lo digo con respeto, también a los patinadores.

P. ¿Cuántas horas se entrena?

R. Normalmente, hago dos o tres entrenamientos diarios de una hora, seis días a la semana. Entrenamientos cortos, pero superintensos. Y hacemos el programa largo y el corto prácticamente todos los días.

P. Después de tantas horas sobre el hielo, ¿le cuesta andar en tierra firme?

R. Sí, y me pasa muchas veces. Me quito los patines y tengo los pies superdoloridos. Tengo que descansar antes de ponerme las zapatillas, a veces incluso 45 minutos o una hora. Mis piernas no me dan más, me queman. Parece que no llego a casa, aunque tenga que caminar 10 minutos.

P. ¿Cuando se retire querrá ser entrenador?

R. Sí.

P. ¿En España o fuera?

R. Preferiría en España, por supuesto.

P. ¿Compraría una pista de hielo?

R. Si me lo pudiera permitir...

P. ¿Entonces montará una escuela propia?

R. Sí, por supuesto. Una escuela propia o dentro de la federación, no lo sé.

P. Con el dinero de los patrocinadores y los premios económicos de los Mundiales y Europeos, ¿se ha hecho rico con el patinaje?

R. No, rico no. Pero puedo pagarme mis cosas. Hace poco me compré un piso en Madrid, cuando bajaron los precios. Tenía un dinero ahorrado. ¿Cuántas personas jóvenes con 26 años pueden decir que tienen un piso? Rico no soy, pero tampoco me quejo, porque en los últimos dos o tres años he obtenido competiciones importantes, y aun así me pego el curro durante el verano con exhibiciones alrededor del mundo. Y luego sobre todo el tema de los patrocinadores, que mucho de ese dinero se invierte en patinaje.

P. ¿Sigue siendo un chico de barrio?

Fernández, en el último Mundial.
Fernández, en el último Mundial. Reuters

R. Sigo siendo un chico de barrio. Además, me encanta estar en mi barrio con mis amigos y es donde quiero vivir, en Cuatro Vientos.

P. ¿Qué errores que cometía de novato ya no comete?

R. Molestarme por lo que la gente pueda pensar o por la presión que la gente te intenta poner muchas veces.

P. ¿Lo dice por los medios de comunicación?

R. No, no por los medios, sino por comentarios de la gente o de los fans, que son fans de uno o de otro. Por todo el ambiente que rodea a un deportista, donde hay cosas que a veces nos molestan. Pero si aprendes directamente a no mirar o a mirar y luego mirar para un lado...

P. ¿Cree, por ejemplo, que ya no le podría pasar como hace cuatro años en los Juegos de Sochi con aquella entrevista? (Se publicaron unas declaraciones en las que Javier recomendaba a los gays que se cortaran un poco durante los Juegos).

R. Por ejemplo, porque directamente no hubiera ni contestado. Estoy aquí para hacer deporte. Esto es política, no me lo preguntes. ¿Porque vaya a entender una cosa u otra? La respuesta va a ser la misma. Ya sabemos lo que pienso. ¿Homófobo yo? Vamos, hombre.

P. De niño le llamaban lagartija, ¿lo sigue siendo?

R Sí, soy muy activo. De pequeño más, porque no paraba en las clases. Ahora soy más estricto.

P. Y al mismo tiempo alguna vez ha dicho que era un poco vago.

R. De pequeño sí, era un poco vaguillo. Me gustaba pasármelo bien, pero no trabajar. Ahora es diferente. No hay nadie que me tenga que decir lo que tengo que trabajar porque ya lo hago yo.

P. ¿Es perfeccionista?

R. En general me gusta la perfección. Creo que lo he heredado de la familia, de mi padre, mi madre y mi hermana. Nos ponemos nuestras pautas y las cumplimos.

P. Entonces no le gustará su nuevo muñeco de cera…

R. [Se ríe] Como yo no lo podría haber hecho mejor… Estoy contento con el muñeco de cera.

P. ¿Algún vicio?

R. La play y los videojuegos. Alguna cervecilla de vez en cuando me tomo, pero no es un vicio.

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