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Tiger Woods ama la vida de nuevo, y vuelve a darle bien al golf

El campeón norteamericano, de 41 años, baja del par en el torneo de Bahamas después de estar 10 meses sin jugar

Woods sale del bunker en el hoyo 15 de Bahamas. Ampliar foto
Woods sale del bunker en el hoyo 15 de Bahamas. USA TODAY Sports

Por tercera vez en cuatro años, Tiger Woods regresó al golf en el torneo de Bahamas que organiza su fundación. Por tercera vez en cuatro años, el considerado uno de los mejores jugadores de la historia del golf, disfrutó compitiendo, hizo disfrutar y habló de un futuro diferente al que los dolores permanentes de espalda parecen condenarle.

En su regreso a la competición, 10 meses después de retirarse del torneo de Dubai para operarse de la espalda por cuarta vez en su vida, Woods hizo una ronda de 69 golpes (-3), y se integró sin estridencias y con muy buen juego, casi admirable, entre el grupo de los mejores, que ahora son aquellos nacidos en la década de los 90 que empezaron a jugar al golf de niños intentando imitar al Tiger Woods único de comienzos de siglo. Terminó la primera ronda en Nassau a tres golpes del inglés Tommy Fleetwood, el líder, a dos de Ricky Fowler y a solo uno de Jordan Spieth y Dustin Johnson. “Creo que lo he hecho muy bien”, dijo Woods, que ha ganado 14 grandes en su carrera, una cuenta en la que en la historia del golf solo le supera Jack Nicklaus. Su último grande lo consiguió en 2008. La última de sus 79 victorias, en 2013. “He vuelto a vivir batallas internas que pensé que había olvidado, y a disfrutar de la adrenalina de la competición”.

La primera gran crisis deportiva de Woods ocurrió hace cuatro años, después de una temporada 2013 de cinco victorias y paso por el primer puesto por el ránking mundial. Este diciembre, cerca de cumplir 42 años, Woods es el número 1.199. “He vuelto a amar la vida de nuevo”, dijo antes de empezar a jugar el jugador norteamericano, cuyo último regreso solo duró tres meses y tres torneos. “Y ahora que me siento tan bien como me siento es difícil imaginar que llevaba la vida que llevaba solo hace unos meses”.

La vida que llevaba, era la adicción y la ingesta masiva y cotidiana de analgésicos opioides. “Era droga sobre droga en un intento desesperado por matar el nervio del dolor”, dijo el miércoles. “Era como golpear tu cuerpo como 200 veces al día. Y lo peor es que no sabía dónde me estaba metiendo”. En mayo fue detenido por la policía, que lo encontró dormido en su Mercedes con el motor en marcha y las luces del freno encendidas en un arcén de una autopista en Florida. Fue acusado de conducir en estado de ebriedad. Un análisis toxicológico detectó en su organismo cuatro medicamentos diversos como Vicodín, Stilnox u OxyContin y el principio activo de la marihuana. Pagó una multa de 250 dólares y 50 horas de trabajo comunitario. “Ahora solo busco pasar las cuatro rondas del torneo”, dijo. “Y espero saber después dónde estoy de verdad”.

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