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Un estudio revela graves daños en el cerebro del jugador estrella de la NFL que se suicidó

Aaron Hernández, de 27 años, sufría un alto grado de Encefalopatía Traumática Crónica, nunca antes visto en una persona tan joven

Aaron Hernández.
Aaron Hernández. Reuters

Aaron Hernández, el exjugador estrella de la NFL que se suicidó en abril, sufría Encefalopatía Traumática Crónica (CTE) de grado 3, un nivel nunca antes visto en una persona tan joven, según reveló un grupo de investigadores de la Universidad de Boston este jueves. El descubrimiento añade una nueva perspectiva a la tumultuosa vida del jugador de fútbol americano, que se ahorcó con sábanas en su celda mientras cumplía cadena perpetua desde 2015 por asesinar a un hombre.

La enfermedad, asociada a los fuertes golpes que reciben los deportistas de este deporte, habría afectado a su capacidad de tomar decisiones, controlar sus impulsos y procesar información. Su cerebro, según afirmaron los investigadores, presentaba daños en lóbulo frontal y puntos negros, anomalías en un órgano sano. Otras partes, relacionadas con el comportamiento emocional, el miedo, la ansiedad, o incluso la capacidad para escuchar sonidos, estaban gravemente dañadas.

“Claramente, para su edad, pertenecía a la categoría más severa. Su cerebro es una de las mayores contribuciones a nuestro trabajo”, afirmó Ann Mckee, la directora del centro. Mckee también señaló que Hernández era un ejemplo claro de la gravedad que puede adoptar la enfermedad en una persona joven que haya jugado al fútbol americano y recibido numerosas contusiones.

Los investigadores no habían visto algo similar en sus más de 10 años estudiando el desarrollo de la enfermedad. “No hemos visto esto en los 468 cerebros que hemos examinado excepto en personas de unos 20 años mayores a Hernández”, dijo Mckee.

El caso de Hernández es uno de los más alarmantes pero no el único. Durante años la NFL ha pagado millones de dólares a miles de jugadores y exjugadores de la liga para tapar sus daños cerebrales por los bruscos encontronazos que propicia el juego. Un estudio publicado en julio reveló que el 99% de los jugadores profesionales de este deporte sufre algún grado de CTE. Las investigaciones médicas han aumentado la conciencia sobre la grave lesión cerebral pero no ha provocado cambios en las reglas del juego. El negocio de la NFL, millonario, persiste pese a las aplastantes pruebas científicas.

La exestrella de los New England Patriots, que llegó a firmar un contrato por 40 millones de dólares, cumplía condena vitalicia por matar a tiros en 2013 a Odin Lloyd, un jugador semiprofesional que mantenía una relación sentimental con la hermana de su prometida. Nunca se esclarecieron los motivos. En la cárcel, según informaron numerosos medios, Hernández mantuvo una relación con otro preso. Sobre el deportista, de origen puertorriqueño, ya circulaban rumores sobre su supuesta homosexualidad.

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