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Trofeo Joan Gamper - final - jornada 1
Barcelona
Barcelona
Deulofeu 5'Busquets 10'Messi 27'Luis Suárez 54'Denis Suárez 74'
5 0
Finalizado
Chapecoense
Chapecoense

Deulofeu se pide ser Neymar

El extremo del Barcelona, recuperado tras varios años por Europa, se reivindica con un tanto y dos asistencias ante el Chapecoense

Deulofeu, durante el partido ante el Chapecoense. En vídeo, las declaraciones de Valverde tras el encuentro.Foto: atlas | Vídeo: ALEX CAPARROS (GETTY IMAGES) / ATLAS
Jordi Quixano

Era un Trofeo Joan Gamper distinto porque ya no solo se trataba de presentar en sociedad a los nuevos -apenas a Semedo y el técnico Valverde, más la recuperación de Deulofeu-, sino que era un gesto solidario con el Chapecoense brasileño, club que el año pasado sufrió una tremenda tragedia al perder a casi todo su equipo en un accidente aéreo. Iniesta primero y el entrenador azulgrana después, les dieron la bienvenida entre palabras de cariño como también hizo el Barça, que abonó 250.000 euros por hacerles participar de la fiesta azulgrana. Pero cuando el balón rodó, los sentimientos dieron paso al fútbol y el Barcelona explicó que la diferencia era tan grande que difícilmente le puede servir de algo el amistoso, más allá de ponerse a punto de cara a lo que llega, con la Supercopa ante el Madrid a la vuelta de la esquina.

Decidió Valverde poner de inicio a Deulofeu, que ocupó la posición de Neymar, desertor de bolsillos llenos que ya juega para el PSG. Y el extremo, que ha tenido que demostrar su valía en el Everton, Sevilla y Milan para cobrarse un puesto en el primer equipo azulgrana, argumentó que su fútbol es de altos vuelos, que tiene dribling, velocidad y puntería. Así, en un santiamén, marcó un gol que celebró con la ilusión que tiene uno al poner su nombre en el buzón de casa. Le bastó con empujarla, pero no le pareció suficiente porque antes de que acabara el primer acto regaló dos caramelos que Busquets -con un sensacional disparo desde fuera del área que le quitó las telarañas a la escuadra- y Messi -con un remate de primeras como habitúa cuando se la ponen rasa desde la izquierda- no desaprovecharon. No había resistencia y el balón corría por cuenta de las botas azulgranas, diligente y preciso, una seña de identidad que quiere recuperar Valverde porque se había perdido el pase intermedio para entregarle el balón y las responsabilidades al tridente. Pero Neymar ya no está y desde el club cala el mensaje de que se debe compactar al equipo. Consciente o no, ya lo advirtió el entrenador en su primer día en el Camp Nou: "Quiero recuperar el juego de medios".

No es lo único que transmite este Barça, eléctrico en la presión avanzada. Puede que sea una prolongación de la idea de Luis Enrique, que también persiguió el acoso en campo contrario por definición, aunque da la sensación de que el equipo juega más junto, de que no aparece el Colón de turno que señale con el dedo al rival para que se encargue el compañero de la marca. Ahora, todos corren en bloque, de arriba abajo y viceversa, comprometidos con la idea y con la pelea que se le presenta al equipo, que en el curso anterior venció la Copa, pero perdió la Liga y la Champions, laureles del Madrid. Del mismo modo, sacar la pelota desde atrás parece otra exigencia, síntoma de que el Barça se resiste a perder sus raíces porque con eso le alcanzó hace bien poco y durante un buen tiempo para gobernar el fútbol mundial, para ser el espejo universal de la pelota.

Los cambios en el segundo acto rebajaron los decibelios del Barça. Pero eso no va con Luis Suárez, un delantero que entiende que con el esfuerzo se dignifica su oficio, por lo que persistió en su idea hasta que encontró el gol. Tampoco con Messi, que siempre juega como en el patio del colegio, que desmontó a la zaga rival con una asistencia que Denis Suárez no desaprovechó. Momento en el que el Camp Nou vio por vez primera a Semedo, un lateral tan físico y rápido como valiente, más presente en las trincheras rivales hasta el punto de que fue objeto de un penalti que falló Paco Alcácer. Aunque tampoco el Chapecoense le exigió mucho porque por una vez no solo era la fiesta del Barça. Pero desde la grada de animación, impulsada por la directiva, unos cuantos maleducados trataron de estropearla al insultar al PSG y al brasileño: "No te queremos, Neymar muérete". El resto no le dio bola porque entienden que es pasado. Y Deulofeu, a falta de que fragüen los fichajes de Coutinho y Dembélé, quiso explicar que es el presente.

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