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Epicentro Nadal

Avalado por su extraordinaria línea en la arcilla y su vigoroso presente, el balear irrumpe en Roland Garros como el hombre a batir. "Ganarle a Rafa en tierra es lo más difícil que hay", dice McEnroe

Nadal, durante el entrenamiento del sábado en Roland Garros.
Nadal, durante el entrenamiento del sábado en Roland Garros. REUTERS

Rafael Nadal por aquí, Rafael Nadal por allá. Rafael Nadal por todas partes. Se abre una de las puertas corredizas del aeropuerto Charles de Gaulle y ahí está el español, elegantemente trajeado y pegando un drive, en una postura muy similar a la de una estampa que adorna una zona cercana al ayuntamiento de París, aunque en este caso ya con indumentaria deportiva. Imágenes del mallorquín en un lado y otro, aunque, ¡oh, sorpresa!, la organización ha decidido sustituir una de las que precedía a la cafetería de prensa, en la tribuna Jean Borotra de la flamante Chatrier, por otra de Novak Djokovic besando la Copa de los Mosqueteros; honores para el último campeón, claro que sí.

Así es el panorama en el Bois de Boulogne, donde ayer hacía un calor infernal y hoy arranca oficialmente Roland Garros, con Nadal por todos lados, multiplicado gráficamente, y en boca de todos. Sin quererlo, o no (señal de bonanza), el mallorquín se ha convertido en el epicentro de esta edición del grande francés, a la que asiste como el gran favorito para adjudicarse el título y elevar su décimo trofeo, logrando la cifra redonda. Hacia él apuntan todas las miradas estos días, traducidos en el habitual ejercicio quinielístico y en la partida de póquer que se gastan los protagonistas, despejando la gran mayoría balones y delegando la presión en el Rey Midas del torneo.

“Es una señal muy buena”, matiza Jordi Arrese, el hombre que le dio la alternativa a Nadal en la Copa Davis. “En los dos últimos años todos los rivales le peleaban los partidos, incluso en tierra, porque le veían más vulnerable. Ahora ya no, ocurre lo de antes. Ahora en cuanto Rafa da un zarpazo de los suyos van retirándose poco a poco porque se saben vencidos, de modo que esa presión es un indicativo muy positivo”, subraya el catalán, que no vacila en el vaticinio: “Es el claro favorito. Federer no está, se juega a cinco sets y Djokovic tal vez pueda hacerle daño, pero es muy complicado. Y a Murray no lo veo nada bien”.

Encabeza Nadal los pronósticos porque después de dos temporadas muy complicadas le respetan la mente y el cuerpo. Ha recuperado la buena inercia, su versión dominante e infunde de nuevo respeto. El aval se expresa tanto en las sensaciones como en los números. Esta temporada, el de Manacor ha ganado más partidos que nadie (36, por seis derrotas), ha rendido como ninguno en tierra (a su 17-1 solo se le acerca el 17-4 de Dominic Thiem) y ha disputado más finales (6) que cualquier otro. Después de mucho tiempo, Nadal ha tenido regularidad y eso es fuente de vida para él, agasajado ayer por las 2.800 personas que llenaron la pista 1, la Plaza de Toros, para presenciar el entrenamiento matinal. Tan enfervorizada estaba la gente que el español tuvo que hacer un quiebro de salida al final para que la masa no le absorbiese.

Las piernas y el 'drive', los dos pilares

“Rafa es el favorito”, afirma Djokovic, que recurre a un razonamiento básico para argumentar: “Él ha sido, junto a Roger, el mejor de esta temporada. Sus resultados han sido excelentes. El nivel de tenis que muestran es muy alto. Además, Rafa juega en su superficie favorita y ha ganado tres torneos seguidos, por lo que tendrá mucha confianza”. Y le sigue John McEnroe, ganador de siete Grand Slams en individuales: “Es difícil decir que Rafa está totalmente de vuelta, pero se parece mucho al de hace años, cuando no paraba de ganar sobre tierra. Está muy cerca de su mejor nivel. Si está sano, y así lo parece, ganarle a Nadal en tierra es lo más difícil que hay en el tenis”.

La presión de este año una muy buena señal. Los demás ya no le ven a Rafa vulnerable

Gravitan las cábalas en torno a la fuerza actual del español, quien después de ceder en los cuartos de Roma contra Thiem se refugió durante cuatro días en Mallorca para depurar los pensamientos y alejarse del ruido y el círculo eufórico que le envuelve. “Este año estoy muy contento con mi nivel. He jugado muy bien en la mayoría de torneos; en pista dura he jugado sorprendentemente bien y he llegado a varias finales, y en tierra batida mi nivel ha sido sobresaliente”, relató el español, que se medirá al francés Benoit Paire en su estreno; “he ganado tres torneos que son muy importantes para mí [Montecarlo, Barcelona y Madrid], pero este torneo es totalmente distinto. Para hacerlo bien necesito estar muy bien de piernas y con el drive las dos semanas”.

Djokovic, Thiem, Zverev, Murray, Wawrinka... Se mencionan alternativas en París, pero siempre de forma susurrada y atenuada, porque la diana está por encima de todos sobre Nadal, sobre el reconstituido Nadal.

340 millones para renovar el torneo

Dos aficionadas posan delante de un mural de Roland Garros.
Dos aficionadas posan delante de un mural de Roland Garros. AP

La renovación del complejo de Roland Garros, al suroeste de París, costará 340 millones de euros. Así lo confirmó ayer el presidente de la Federación Francesa de Tenis (FFT), Bernard Giudicelli, que explicó que el proceso finalizará para 2020. La pista central tendrá 2.500 plazas más (ahora son 14.840) e incorporará una cubierta retráctil.

Por otra parte, hoy debutan los seis primeros españoles: Pablo Carreño (ante Florian Mayer), Albert Ramos (Marius Copil), Guillermo García-López (Gilles Müller), Tommy Robredo (Daniel Evans), Lara Arruabarrena (Dominika Cibulkova) y Sara Sorribes (Timea Bacsinszky).

En principio, Garbiñe Muguruza (Francesca Schiavone) arrancará mañana.

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