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El legado de Monchi, mago de los fichajes: 200 millones en plusvalías

La etapa del director deportivo se ha caracterizado por ventas millonarias de jugadores como Alves, Baptista, Rakitic, Bacca, Krychowiak...

Monchi, el pasado mes de febrero en el Sánchez Pizjuán. afp / atlas

“Monchi no merecía marcharse de Europa de esta forma”, afirma una voz muy cercana al hombre que forjó al gran Sevilla campeón de la última década. Con lágrimas en los ojos después de caer ante el Leicester, Monchi lloraba en el autobús que se marchaba del King Power Stadium el pasado 14 de marzo. Su Sevilla acababa de caer eliminado de la Liga de Campeones. Fue la antesala de un adiós ya avisado el pasado mes de mayo, cuando no se consumó, y que ahora ya ha quedado definido de manera oficial. Este 2017 marcará un antes y un después en la historia del equipo andaluz. Hace más de 16 años, en el verano de 2000, Monchi, discreto portero de la primera plantilla de 1990 a 1999, ocupaba la secretaría técnica porque el entonces presidente, Roberto Alés, así se lo pidió después de haber sido el delegado de la primera plantilla. Un Sevilla en Segunda División y plagado de deudas. Más 16 años después, el Sevilla ha conquistado cinco Copas de la UEFA, dos Copas del Rey, una Supercopa de Europa y una Supercopa de España. Nueve títulos en 10 años frente a los cuatro conseguidos en todo un siglo anterior. Un Sevilla saneado económicamente y con un método y unas estructuras de trabajo bien asentados. En todo este periodo de éxitos, el único factor que siempre estuvo ahí fue Monchi.

El legado de Monchi, mago de los fichajes: 200 millones en plusvalías

Desde el fichaje del portero Notario en 2000 hasta el del argentino Montoya el pasado mes de enero, Monchi sentó las bases del éxito del Sevilla con cerca de 600 operaciones bajo su mandato directo. Más de 200 millones de euros se han generado en las plusvalías provocadas por las ventas del directivo sevillista. “La clave de mi trabajo no es vender. Es generar plusvalías para tener una plantilla por encima de tus posibilidades. Y eso, además, no te garantiza el éxito”, reconocía Monchi en una entrevista este diario.

En la cúspide se encuentra el caso de Dani Alves. Monchi, asesorado por Antonio Fernández, posteriormente director deportivo del Málaga, fichó al brasileño en 2003 por 1.300.000 euros. En 2008 lo vendió al Barcelona por 35 millones y con unas variables que llegaron a los 41. Otro caso llamativo fue el de Julio Baptista. El brasileño llegó en el verano de 2003 del Santos a cambio de tres millones de euros y fue vendido en 2005 por 25 al Madrid. Keita, fichado del Lens en 2007 por cuatro millones, fue vendido un año después al Barcelona por 17. Poulsen, que llegó libre en 2006, fue vendido en 2008 por 10 millones a la Juventus.

En el verano de 2013, después de dos años de crisis deportiva en el Sevilla, Monchi se reinventó para generar nuevas plusvalías y crear un nuevo equipo campeón. Negredo, que llegó en 2009 por 15 millones procedente del Madrid, es vendido al Manchester City por 25, mientras que Medel, firmado por 3 millones de Boca Juniors, es traspasado al Cardiff por 13.

A partir de este ejercicio, las prestaciones de Monchi se disparan en combinación con el trabajo del entrenador Unai Emery. En 2014, Fazio salió por 10 millones cuando fue fichado por 800.000 euros, mientras que Rakitic, que llegó por 2,5 en 2011, firmó por el Barcelona por un fijo de 18. En 2015, Bacca partió para el Milan por 30 millones después de que costara 10 en 2013. Le acompaña Aleix Vidal, fichado por tres millones al Almería y vendido por 17 al Barcelona.

Monchi, en el estadio del Sevilla.
Monchi, en el estadio del Sevilla. AFP

El verano pasado, la historia se repite. Krychowiak, que costó 5,5 millones procedente del Reims, es vendido al PSG por 32. Gameiro, por su parte, se marchó al Atlético a cambio de otros 32. Incluso en el pasado mercado invernal salió Kolo al Borussia por 7,5 millones. Costó tres del Niza en 2014.

Monchi no solo generó plusvalías en el Sevilla. Su presencia trascendió en todo este tiempo la figura del director deportivo. Cercano a los futbolistas y a la propia afición, su carisma resultó fundamental para recuperar a futbolistas como Banega o Nasri, mientras que la hinchada siempre encontró en el gaditano un referente. Monchi visitaba casi diariamente la ciudad deportiva para calibrar el estado de los futbolistas y su papel en el club fue tan importante que formaba parte del consejo de administración y del núcleo de poder del Sevilla, focalizado en el comité ejecutivo, donde se toman las decisiones más importantes de la entidad. Fue el director deportivo que fichó a los dos entrenadores más exitosos de la historia de la entidad, Juande Ramos y Unai Emery, al mismo tiempo que decidió apostar por Jorge Sampaoli en el pasado verano.

Cercano y familiar, amante de Sevilla, Cádiz y San Fernando, su triángulo geográfico de acción, Monchi, con contrato hasta 2020, ha sufrido mucho en este proceso de separación paulatino del conjunto andaluz. Desde junio pasado, el asunto ha sido un auténtico culebrón. Entonces quiso marcharse al sentirse agotado. Ahora busca otro proyecto laboral porque siente que su etapa en el Sevilla se ha acabado, exprimido por tantos años de trabajo y máxima responsabilidad siendo tan sevillista. En este proceso que se ha resuelto con su adiós hubo un hecho crucial. En una reunión en la Prisión Provincial de Huelva, Monchi se vio las caras con el expresidente y uno de los máximos accionistas del club José María del Nido. Fue el último intento por convencerle para que reconsiderara su decisión de marcharse del Sevilla. Monchi le reiteró al dirigente con el que compartió éxitos su deseo irrevocable de irse del Sevilla. En junio será ya parte de la historia.

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