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Holanda envidia a Bélgica

La federación no descarta contratar a un técnico extranjero después del desplome de la selección desde su tercer puesto en Brasil

Danny Blind en el partido Bulgaria-Holanda. Ampliar foto
Danny Blind en el partido Bulgaria-Holanda. AP

No resulta fácil asociar los nombres de Jean Paul Decossaux, Fred Grim y Matthis de Ligt a la selección de fútbol de Holanda. Decossaux es el directivo de la federación encargado de la parte comercial que el domingo comunicó la destitución como seleccionador de Danny Blind. Grim, ayudante de Blind, dirigirá hoy al equipo en su amistoso contra Italia. Y De Ligt responde al nombre de un central que solo había disputado siete partidos con el Ajax, dos como titular, antes de convertirse con 17 años en el internacional más joven en debutar con la oranje en el último partido disputado en Sofía (2-0). De Ligt erró en los dos goles de Bulgaria y Blind le sustituyó en el descanso por Hoedt en la que fue su última decisión como responsable técnico de la federación (KNVB).

Holanda corre el serio riesgo de no clasificarse para el Mundial de Rusia 2018 después de no disputar la última Eurocopa, en 2016. No se recuerda nada igual desde los años ochenta, cuando la naranja mecánica se quedó fuera de la Copa del Mundo de 1982 y 1986 y del Europeo de 1984, hasta que se proclamó campeona continental en 1988 con aquella famosa volea de Van Basten. Un desplome sorprendente si se tiene en cuenta que Holanda fue finalista en el Mundial de 2010 y tercera en el de 2014. El plan que se trazó en el podio de Río de Janeiro ha saltado por los aires este fin de semana en Sofía.

Van Gaal, que entonces dejó la selección para entrenar al Manchester United, se ha tomado un año sabático después de ser despedido de Old Trafford. Guus Hiddink, el técnico que aceptó sustituir a Van Gaal por dos años, el tiempo necesario para que se preparara para sucederle su ayudante Blind, duró apenas un año, hasta 2015. Y ahora ha sido despedido Blind. Algún jugador como Wijnaldum ha pedido sin éxito que regrese Van Gaal, cuyo último mensaje en Brasil continúa vigente. “Seguramente sería mejor para Holanda que me quedara después del Mundial, pero el fútbol de mi país ya no es prioritario ni siquiera para mí”.

La federación se ha descapitalizado —Van Basten, Kluivert, Van Nistelrooy o incluso Advocaat han abandonado progresivamente sus cargos —, la máquina de pensar se paró desde hace tiempo —murieron Michels y Cruyff— y el estilo, su know how futbolístico, se ha desarrollado en España y Alemania. Holanda dejó de darle vueltas a su idea del juego y prefirió competir desde la convencionalidad —sacrificar el medio centro y los extremos por el doble pivote y los carrileros— hasta regresar a sus orígenes con Blind. El resultado ha sido descorazonador: de nada le sirvió tener el 70% de posesión ante Bulgaria, no tiró más de dos veces y encajó un 2-0.

Del 5º al 21º puesto en el ‘ranking’ FIFA

Holanda es cuarta en el grupo A de clasificación para la Copa del Mundo 2018. Únicamente suma 7 puntos, superada por Bulgaria (9), mientras Suecia es tercera (10) y Francia primera (13) después de cinco jornadas.

El desplome del equipo ha sido vertiginoso desde el Mundial de Brasil de 2014. Ha pasado del puesto 5 al 21 en el ranking de la FIFA y ha contado más derrotas (12) que victorias (11), por cuatro empates, desde su podio en Río de Janeiro.

El seleccionador interino, Fred Grim, y el director técnico de la federación, Hans Van Breukelen, así como uno de los últimos asesores, Frans Hoek —ayudante de Van Gaal— han sido destacados porteros en su etapa profesional.

Al equipo le faltó ambición y velocidad, le sobró retórica y fue inofensivo en Sofía. A nivel colectivo expresó la inocencia que expresan sus figuras: Depay salió para triunfar en el United y ahora juega en Lyon y Janssen no deja de ser suplente de Kane en el Tottenham. No hay interés por su Liga, el Ajax cae cada año de la Champions a la Liga Europa y las nuevas condiciones de mercado imposibilitan que Holanda pueda volver ser un caladero de jugadores nórdicos (como Ibrahimovic) o brasileños (Romario, Ronaldo).

No se adivina el relevo a la generación de Robben, Sneijder y Van Persie, sucesora de aquella que formaron Bergkamp, Seedorf, Kluivert o Davids, a su vez heredera de los famosos Van Basten, Rijkaard, Gullit y Koeman, hijos futbolísticos de Cruyff, Neeskens, Haan, Keizer o Krol. Holanda envejece malamente, ya no hay debates de ningún tipo en la oranje, ni siquiera alrededor del papel del Ajax, y la federación no sabe si confiar en Frank de Boer —sin equipo tras salir del Inter—, Gullit o Koeman. La alternativa es encomendarse a un técnico extranjero como en tiempos de Ernst Happel (1977). Aunque no debe ser fácil para un holandés seguir el ejemplo de Bélgica con Roberto Martínez, la oranje siente envidia futbolística de su vecino. Cualquier cosa es posible con Decossaux, Grim y De Ligt.

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