Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Roberto Martínez: “Nunca he tratado de actuar como un policía”

El técnico español ha hecho de Bélgica el mejor equipo europeo de la fase de clasificación al Mundial

Roberto Martínez antes de la entrevista, el pasado martes. Ampliar foto
Roberto Martínez antes de la entrevista, el pasado martes.

Roberto Martínez quiere triunfar donde Napoleón fracasó. El entrenador catalán (Balaguer, Lérida, 1973), se ha mudado a la ciudad belga de Waterloo, escenario de la derrota más sonada de los ejércitos del gobernante francés, para reconstruir desde primera línea el dañado orgullo de la selección belga tras una Eurocopa en la que no remató las expectativas creadas. A 15 kilómetros de su casa, en Tubize, Martínez trabaja cada día en la ciudad deportiva de la federación con el reto de aprender a ejercer su oficio sin el contacto diario de los jugadores. La elección busca el aroma a fútbol lejos de la más administrativa sede de Bruselas. "Aquí puedo usar chándal", dice sonriente.

Mientras en su despacho ve un mínimo de dos partidos diarios y realiza un exhaustivo seguimiento de 55 jugadores candidatos a entrar en sus listas, las categorías inferiores de la selección se ejercitan en los campos aledaños. Cuatro meses después de su nombramiento como seleccionador, su inmersión en la compleja realidad cultural belga es un hecho con dos horas semanales de clases de francés y dos de flamenco.

Pregunta. Los gritos que desde el público recordaban al anterior seleccionador belga, Marc Wilmots, durante su estreno en el amistoso fallido frente a España, son ahora ecos inaudibles. Bélgica es el mejor equipo europeo de la fase de clasificación al Mundial de Rusia con pleno de victorias y un formidable balance de 21 goles anotados y solo uno encajado en cuatro partidos.

Respuesta. Lo que nos pasó contra España ha tenido mucho que ver. No fue el típico partido amistoso en el que goleas y no sacas lecciones. Tras la derrota el equipo fue consciente de la situación y reaccionó para arreglar las cosas. Me impresionó que entre el público había mucho dolor y supe que había tomado la decisión acertada al venir. No quería dejar siete años de Premier League para ir a un ambiente donde ganar o perder no importara.

P. ¿Qué falló?

R. De España se espera que gane cualquier torneo que juegue. El talento que tenemos es excepcional, pero el talento solo no es suficiente para partidos de esa magnitud.

P. Es su primera experiencia como seleccionador. ¿Vive con menos pulsaciones?

Estoy centrado en entender la liga belga y saber cómo trabajan las categorías inferiores 

R. No, yo creo que es al revés. Te das cuenta de que el periodo que pasas con el grupo es más intenso. Es como cuando estás en pretemporada y convives con el equipo 24 horas al día. Hay mucha priorización. Ahora estoy centrado en entender la liga belga y saber cómo trabajan las categorías inferiores. Tenemos un plan para visitar a todos los clubes profesionales y conocer a los entrenadores cara a cara. Me obsesiona entender más el país y la cultura del aficionado.

P. Le han fichado para llegar a semifinales de un mundial. ¿Impresiona el reto?

R. No lo veo de esa manera. Mi reto es crear una mentalidad de grupo que sepa lo que tiene que hacer y sacar el máximo de los jugadores. Es una generación de oro pero necesita un poco de ayuda porque no ha habido otra generación que haya ganado la Eurocopa o el Mundial y esa primera victoria mentalmente es muy difícil. Lo hemos visto en los casos de España o Francia, y por eso he traído a Thierry Henry al cuerpo técnico, para que nos ayude a lograr lo que vivió de jugador.

P. ¿Juega a favor del equipo el paso del tiempo?

R. Creo que sí. La media de edad de los 55 jugadores que estamos siguiendo estará en el Mundial de Rusia entre los 27-28 años. Una edad perfecta. También he estado viendo otros jugadores de la liga belga más jóvenes que traen algo distinto, que tienen talento para aportar a esa generación que lleva años en el extranjero.

P. Nainggolan, uno de los más destacados de la última Eurocopa, se declara fumador y Wilmots incluso le daba una habitación con balcón ¿es compatible con jugar al fútbol?

R. El jugador profesional moderno tiene que ser un atleta. No porque te lo pida el entrenador sino porque el juego lo requiere, pero cuando se trata de gente con más de 300 partidos como profesional es muy difícil cambiar los hábitos de vida. Ahí tienes que valorar lo que hace el jugador en el terreno de juego.

P. ¿No han influido esos malos hábitos en que haya estado ausente de las últimas convocatorias?

Mi relación con Nainggolan es mejor de lo que se ha dicho y puede volver a ser convocado

R. No, para nada. Se ha sacado de contexto. Nuestra relación es mejor de lo que se ha dicho y puede volver a ser convocado. Los dos últimos partidos le he visto a un gran nivel. Fresco. En octubre entró en la lista pero no estaba físicamente preparado, y los que estuvieron en su lugar ayudaron a la selección a marcar 10 goles y tener la portería a cero. El primer día vine con la mente muy abierta y dispuesto a crear competitividad en el grupo. Para llamar a los de siempre no se necesita un entrenador, se puede hacer muy fácil desde la federación. Hay que valorar el día a día y lo que los jugadores hacen. La gente se ha fijado más en uno o dos que no estaban en vez de mirar a los que estaban.

P. En el pasado ha citado como referentes a Cruyff, Toshack o Maturana ¿Tiene alguno entre los técnicos en activo?

R. Cada vez menos. Cuando empiezas tienes grandes influencias. Lo que hizo Cruyff al llegar a Barcelona, un cambio total, representa lo que creo que un entrenador debe ser. Un entrenador no debe tener miedo a cambiar muchas cosas si tiene clara su visión. Eso lo he llevado conmigo. Ir al Swansea, cambiar el estilo de juego, y creer en una filosofía de club; ir al Wigan, cambiar la mentalidad, competir con los cuatro de arriba y ganar un título; y en el Everton logramos en mi primera temporada el récord de puntos pese a ser un equipo con tanta historia.

P. Precisamente el Everton ha sido el único equipo que lo ha destituido en casi una década entrenando.

La Premier League ha cambiado. Si un entrenador pierde tres partidos va a ser cuestionado

R. Cuando empecé en la Premier era distinto. A los mánagers no se les cuestionaba por tres malos resultados. Se valoraba la forma de jugar, cómo manejaba el presupuesto o el desarrollo de jugadores jóvenes. Ahora ha cambiado. Si pierde tres partidos va a ser cuestionado. Lo entiendes y lo aceptas. Después de mi primer año en el Everton pude irme a otros equipos pero creí que tenía un proyecto a largo plazo y es difícil cuando te lo quitan de las manos.

P. ¿Le obsesiona la posesión de balón?

R. En cada partido hay necesidades específicas. A veces es importante tener el balón porque es la forma más fácil de defender. Otras es mejor no tenerlo. Depende de los jugadores con los que cuentas. Una cosa es cómo te guste jugar y otra la realidad a la que tienes que adaptarte.

P. ¿Le disputaría la posesión a España?

R. Ahora España está a un nivel altísimo. Cuando juegas con un equipo así si tienes el balón tienes que saber qué hacer con él y defender muy bien. Lo importante es ser muy bueno en lo que decidas hacer.

P. ¿Se ve entrenando a la selección española en el futuro?

R. Si hace un año me hubieras dicho que iba a estar al frente de la selección de Bélgica, ni me lo hubiera planteado. Yo trabajo de esa manera, día a día, y nunca me cierro a proyectos que puedan ser interesantes. A los 16 años dejé mi casa para jugar en el Zaragoza, a los 21 al Wigan, he pasado 21 años en Reino Unido… No tengo problema en aceptar nuevos proyectos.

P. Por su forma de ser, ¿se identifica más con el liderazgo tranquilo de Ancelotti o la agresividad de Mourinho?

R. Depende del grupo que tienes. Unos necesitan una dirección más fuerte y disciplinada, y otros apoyo humano. Nunca he tratado de actuar como un policía pero en una temporada las emociones son muy variadas.

P. A veces hay que levantar la voz.

Alzar la voz porque sí no sirve para nada. Soy honesto con mis emociones

R. Sí. A mí lo que siempre me ha ayudado es ser honesto con mis emociones. Alzar la voz porque sí no sirve de nada. Solo tiene un efecto si te sale de dentro por algo que te ha dolido.

P. ¿Ha hablado con Guardiola sobre De Bruyne?

R. Sí, aunque la última vez que hablamos fue sobre Vincent Kompany tras el partido ante Holanda. De Bruyne ha demostrado la inteligencia futbolística que tiene al adaptarse tan rápido a lo que Guardiola hace en el Manchester City. Me encantaría poder hablar más con Pep pero la Premier tiene una intensidad que no es comparable con otras ligas.

P. Ahora que es seleccionador y pasa muchas horas viendo fútbol, ¿cómo vive los partidos de sus jugadores?

R. Es curioso. Es algo que no había experimentado antes. Hace poco fui a ver el Roma-Milán y me sentía un aficionado más empujando a la Roma [allí juegan Vermaelen y Nainggolan]. En el Everton-Liverpool del otro día fue más difícil, tengo dos jugadores en cada equipo, pero por mi pasado no puedo esconder que quería que ganara el Everton.

P. ¿Qué filosofía ha transmitido a los jugadores?

R. Como equipo nuestro talento es altísimo, pero el talento sin trabajo no te lleva a ningún sitio. Hay que empezar a trabajar en conceptos que nos ayuden a ganar partidos cuando no se juega bien. Tener otras armas. Mentalidad ganadora, disciplina, intensidad sin balón...

P. ¿Se imagina levantando la Copa del Mundo?

R. De momento tenemos que clasificarnos. Participar en un Mundial es algo que siempre sueñas, parte de la pasión del fútbol es estar en esa cita. Solo ha habido 20 mundiales, es un número muy pequeño.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información