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Lewis Hamilton: “Sería una faena que Fernando Alonso se retirara”

El británico ofrece su lado más personal, su vertiente más humana y también alguna de sus debilidades

Hamilton pasea a sus perros, en Spa.
Hamilton pasea a sus perros, en Spa. EFE

La charla con Lewis Carl Davidson Hamilton (Reino Unido, 31 años) tuvo lugar este fin de semana en la segunda planta del pabellón que Mercedes instaló en la trastienda del circuito de Spa Francorchamps (Lieja, Bélgica), después de comprobar que a sus dos bulldog, Roscoe y Coco, no les faltaba de nada a pesar de la descomunal chicharrina que caía. En los 20 minutos que se alargó el encuentro, Hamilton ofreció su lado más personal, su vertiente más humana y también alguna de sus debilidades. El británico, tricampeón del mundo (en 2008 con McLaren; y en 2014 y 2015 con Mercedes), quiere trascender como en su día lo hizo Ayrton Senna, pero aquello que proyecta dista mucho de los valores que transmitía el brasileño. Esa es la fantástica contradicción que le acompaña desde que se dio a conocer al gran público hace casi una década.

Pregunta. Estas vacaciones viajó mucho. ¿Cómo sobrelleva la fama fuera de la competición?

Respuesta. Cuando salgo del circuito dejo de ser Lewis Hamilton, piloto de Fórmula 1. Este verano, especialmente los últimos 15 días, estuve en un sitio en el que nadie me conocía, no había ni cámaras ni gente. Muy tranquilo.

P. ¿Qué nivel de prioridad le da a su trabajo?

R. Mi prioridad es vivir, la familia, y lógicamente, las carreras están allí. Pero en ningún caso son lo más importante.

P. Hasta hace un par de años, desde fuera se le veía un poco atormentado, más por todo lo que rodeaba su vida personal que la profesional. En cambio, ahora se le ve liberado. ¿Es correcta esa percepción?

R. En la vida he madurado tarde. Hay gente que lo hace antes, y además ahora hay niños que son muy maduros. Yo ahora estoy en una posición en la que las cosas de mi alrededor ya no me afectan como antes. Controlo mi vida y estoy agradecido por todo lo que tengo y he conseguido. Vivo algo que para muchos es un sueño y sí, soy feliz.

Alonso ya es una leyenda. Se ha ganado el derecho a dejarlo

P. ¿Y los días malos?

R. Claro que los hay. De esos que no me quiero levantar de la cama o ir al gimnasio. Pero esos días intento que no trasciendan. Esos momentos no los cuelgo en Instagram porque creo que es importante transmitir lo bueno. Tengo millones de seguidores y trato de alegrarles en lo que puedo, no deprimirles. Mi madre, por ejemplo: siempre me dice que ha tenido un buen día y seguro que no es así, que hay días en los que le ha ocurrido algo o lo está pasando mal, pero no me lo dice para que no me preocupe. Eso es lo que intento yo con mis seguidores.

P. ¿Qué es lo último que fue a comprar y le pareció que era caro?

R. [Se queda un instante dudando y se ríe]. ¿La última vez que me compré algo? No lo recuerdo. ¡Un reloj! Me compré un reloj hace poco y sí, era caro. Es curioso, porque en ese asunto del dinero me siento en una posición un poco rara. Yo crecí con nada, y me acuerdo de cuando era pequeño y mis amigos podían ir a la tienda de caramelos y yo, no. O aparecían con zapatillas nuevas cada dos por tres, y yo iba con las mismas todo el año. Me acuerdo de eso y también de cuando gané mis primeras diez libras trabajando de lavacoches. O lo que ahorré para comprarme mi primer CD de música. Soy el mismo y lo llevo dentro a pesar de tener mucho más dinero en el banco.

Estas últimas temporadas yo
lo habría hecho peor que Fernando

P. ¿Tiene conciencia de lo que valen las cosas?

R. Estoy pagando facturas constantemente. Me llega el seguro del coche y pienso, buff, esto pica. O lo que cuesta una habitación de hotel. Por ejemplo, ahora tengo un amigo que viene a verme en un par de semanas a una de las ciudades a las que vamos. Allí, siempre intento ir al mismo hotel, pero solo queda una habitación. Es enorme y muy cara. Claro que puedo pagarla, pero da igual, es muy cara, de modo que busqué alternativas y encontré un apartamento mucho más barato, pero sin las comodidades de un hotel: te arreglan la habitación, hay gimnasio y demás. O sea que sí, que pienso en ello como cualquier otra persona.

He madurado tarde, pero ahora vivo lo que para muchos
es un sueño

P. Ya posee tres títulos y lucha por el cuarto. ¿Qué objetivo se pone?

R. Mi meta siempre fue emular a Senna y eso ya lo he conseguido. Aún me faltan algunas poles, pero ahora me lo tomo todo día a día, paso a paso. Quiero disfrutar de correr y eso hago.

P. Cuando habla de emular a Senna, ¿se refiere a sus números o al poso que dejó?

R. Me gustaría acercarme a su forma de pilotar y conseguir una pequeña parte del reconocimiento que él tuvo. Eso sería fantástico. Todo el mundo le quería y además hizo mucho por su país, algo un poco difícil en mi caso.

P. ¿Cómo explica los altibajos que hasta ahora han alternado usted y Rosberg?

R. El coche me dio problemas al principio de temporada y ahora no los tengo. Así de sencillo. Las cosas no siempre van como a uno le gustaría.

P. Y la parte contraria, Rosberg en este caso, ¿no tiene influencia?

R. Yo sé qué soy capaz de hacer y eso es lo que puedo controlar. Sé cómo tengo que prepararme porque llevo mucho tiempo en las carreras. Confío en mí y en mis habilidades al 100 %. Sobre los demás elementos, esos se me escapan. De lo que se trata es de no bajarme del coche y pensar que podía haber dado un poquito más de mí mismo.

Cuando llegué a la F-1 era un cuchillo afilado pero sin conocimiento

P. ¿Cómo gestiona la frustración de depender de una máquina que puede averiarse?

R. En la Fórmula 1, el piloto es una parte de la ecuación, pero detrás hay un equipo gigante, un coche, que tienen una influencia muy importante en el resultado. Cada vez que la normativa cambia, la escudería adquiere más importancia y el piloto, menos. Por eso tenemos tantos pilotos jóvenes ahora que pueden subirse a un monoplaza de F-1 prácticamente desde el karting.

P. ¿Tiene la sensación de haber alterado la trayectoria de Fernando Alonso por lo que ocurrió en 2007, cuando coincidieron en McLaren?

R. No lo siento así. Aquello no fue fácil para mí. Está claro que llegar a la Fórmula 1 y poder ganar a un campeón del mundo te enorgullece. Fue un periodo en el que aprendí mucho y creo que él también. A partir de allí, cada uno tomó decisiones que nos han llevado hasta donde estamos ahora mismo. Sinceramente no creo que aquello tuviera demasiada influencia en su situación actual. Para mí aún es uno de los mejores pilotos que hay, eso siempre lo he dicho. Me encantaría que McLaren le diera un coche con el que poder volver a pelear por ganar, así yo podría volver a medirme con él. Si Fernando se retira a finales del año que viene y no puedo volver a competir contra él, eso sería una putada, una verdadera putada. No sería bueno que la Fórmula 1 perdiera a alguien que ha sido dotado con su talento.

Me gustaría tener una pequeña parte del reconocimiento que tuvo Senna

P. ¿Cree que esa posibilidad existe realmente?

R. Pues claro que sí. Fernando tiene 35 años y ya ha ganado suficiente dinero, ha corrido suficiente y ha acumulado suficiente experiencia en esto. La Fórmula 1 no es lo que le define a él, pero ya es una leyenda, de modo que se ha ganado el derecho a dejarlo. Al fin y al cabo, él se prepara cada año para pelear por ganar el Mundial, pero no tiene esa posibilidad. A lo largo de este último periodo, lo ha hecho muy bien, creo que yo en su situación lo habría hecho peor. Tener que arrancar el último, en un equipo que teóricamente debe estar delante… Está claro que ha aprendido mucho, y realmente me encantaría que le dieran un monoplaza con el que pudiera optar a ganar. Quiero volver a pelearme con él.

P. ¿Cómo cree que asimilaría usted conducir uno de los coches más lentos?

R. Se olvida de que en 2009 terminaba el 15º o el 16º en las cronometradas. O sea que entiendo y me imagino lo que puede sentir él. Hay que tener en cuenta que cuando yo fiché por Mercedes, el coche que teníamos no era tan rápido como el de ahora. Tuve que decidirme, y cuando lo hice todo el mundo decía que había tomado la peor decisión de mi vida y que había arruinado mi carrera. Dentro de mí estaban el ángel y el demonio, que peleaban entre sí. Uno me repetía que era lo que tenía que hacer, pero el otro me trataba de convencer de lo contrario. Si una cosa tengo clara es que uno tiene que lidiar con las decisiones que toma y sacar lo máximo, eso es lo que hago yo y lo que está haciendo Fernando.

P. Todos los pilotos aseguran que con el paso de los años se vuelven mucho más completos. Pero, ¿hay algo que pierdan a medida que se hacen mayores?

R. Pues de momento yo no lo he notado. Esto es distinto al baloncesto o al fútbol, donde el físico es mucho más importante. Nosotros lo tenemos más fácil. En cuanto a la velocidad de reacción, nos entrenamos específicamente para ello. Hay muchas herramientas que te ayudan. Seguro que con los años mis reflejos se ralentizarán, pero espero que eso no pase pronto. Cuando llegué a la Fórmula 1 era un cuchillo afilado pero sin ningún conocimiento. Lo que soy ahora me lo han dado todos estos años.

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