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Fabulosa remontada de Crutchlow en Brno, por delante de Rossi y Márquez

El británico logra su primera victoria en MotoGP con una arriesgada apuesta de neumáticos y Lorenzo termina último al destrozársele la goma delantera

Cal Crutchlow, en el podio del GP de la República Checa. Ampliar foto
Cal Crutchlow, en el podio del GP de la República Checa. EFE

Elegir. Y elegir bien. A veces en cuestión de segundos. Puede ser más importante que tener un buen ritmo, derrochar estilo en la pista o hacer un adelantamiento genial. Elegir bien puede darte la victoria en el escenario más inhóspito, el día más gris. Cal Crutchlow lo hizo todo el mismo domingo y logró el primer triunfo de su carrera en MotoGP. Firmó una remontada maravillosa merced a una elección de neumáticos arriesgada. El día amaneció con tormenta. Y, aunque había parado de llover para cuando se formó la parrilla de la categoría reina, el asfalto seguía empapado cuando arrancó la prueba y no hubo esta vez cambio de moto a lo largo de las 22 vueltas que duró la misma. El británico se la jugó: fue el único que escogió los neumáticos de lluvia más duros. La mayoría se había decantado por las gomas blandas, a excepción de Valentino Rossi y Jorge Lorenzo, que montaron el delantero blando y el trasero duro, una combinación que resultó acertada, tal y como demostró el italiano, segundo. Y a pesar de que el campeón del mundo firmó la peor carrera que se le recuerda, mezcla de mala fortuna y mala gestión de un neumático que acabó a pedazos: fue último.

También eligió mal el líder del Mundial, Marc Márquez, que pensó que la carrera se decidiría en un flag to flag y fio su estrategia a un futuro cambio de gomas y a una segunda moto con reglajes de seco. Pero eso nunca sucedió. En carrera actuó, sin embargo, su pericia al manillar. Y, de nuevo, la toma de decisiones. Esa que distingue a los buenos de los mejores. De inicio, dejó que mandaran las Ducati e impusieran su ritmo al frente del pelotón. Y, cuando al cabo de una decena de vueltas, se percató de que la pista no se secaba lo suficiente como para cambiar de moto se obligó a concentrarse en conservar el neumático –buscaba las zonas húmedas, su rueda evitaba la trazada seca– y no tanto la posición. Aquello ya llegaría.

Pasada media carrera lo que llegó fue el momento de Crutchlow y de Rossi, que vieron mejorar sus tiempos por vuelta considerablemente, especialmente el de Coventry, que marcó por primera vez la vuelta rápida después de siete giros. Rodaba 12º. Su progresión fue fulgurante. Dos vueltas más tarde lo volvió a hacer. Ya era noveno. A 10 giros del final ya había llegado al grupo delantero y adelantado a Márquez. Su ritmo era dos segundos mejor que el de Iannone, primero, a quien cazó en cuatro giros más. El italiano acabó con las gomas tan destrozadas que, cuando peleaba por la tercera plaza del podio, en solo una vuelta su ritmo cayó cinco segundos. Terminaría octavo. Pagó su elección de gomas, la delantera blanda se descubrió tan delicada que dejó tirada a media parrilla (Dovizioso, que se retiró, o Viñales, además de Lorenzo, claro, que perdió un cacho cuando empezaba a remontar y mejor ritmo tenía). No así a Márquez, que sobrevivió pues se resguardó para pelear en aquellos minutos finales. A cuatro giros del final atacó. Se dejó de tonterías, tomó el carril seco y se impuso a Barberá y Iannone. Suya fue la tercera plaza del podio.

Inicio de la carrera en Brno, con las Ducati al frente. ampliar foto
Inicio de la carrera en Brno, con las Ducati al frente. EFE

Por entonces Crutchlow ya tenía una ventaja tan atrevida al frente del grupo que solo un despiste le arrebataría su merecidísima victoria, la primera de un británico desde Barry Sheene, 35 años atrás. Solo cortó gas mínimamente en la última vuelta, pese a que desde el muro su equipo llevaba unas vueltas pidiéndole calma, como hacen a menudo con los chicos de Moto3 que, sobreexcitados, echan a perder un triunfo de tan emocionados como llegan a los últimos giros. Le sacó más de siete segundos a Rossi, otro maestro estratega.

Sabe decidir el italiano. Y no duda. No como su compañero de equipo, que con la misma combinación de neumáticos, gestionó su mala suerte de aquella manera: entró a boxes para solucionar el problema con la goma delantera, pero quién sabe si lo agravó: decidió cambiar de moto y salir con la que llevaba los reglajes de seco aunque su equipo se lo desaconsejó, pues por entonces estaba siendo de los más rápidos en pista. Y acabó teniendo que entrar de nuevo. Terminó el último. Y doblado. De momento, ha perdido la segunda posición de la clasificación.

“Cuando tu rival sufre, tienes que aprovechar”

N. T., Brno

En el día más emocionante de su carrera, que no de su vida –pues ese, y lo dice casi disculpándose, como si un tipo tan duro y tan bromista como él no pudiera permitirse semejante ñoñez, fue hace tres semanas, cuando nació su hija Willow–, Cal Crutchlow tenía tanto agarre en cuanto la pista pasó de estar empapada a solo mojada que se podía permitir, incluso, jugar un poco con los rivales y con su equipo, que sufría en el muro. Y empezó a rebasar rivales hasta acabar arriba del podio. “Escuchar mi nombre en la misma frase que el de Barry Sheene es muy emotivo”, deslizó.

La referencia de lo que podía ser capaz de hacer a Valentino Rossi se la dio precisamente el hombre del día: “Cuando Cal me adelantó y vi que llevaba la goma dura me dije ‘poco a poco hay que ir cogiendo sensaciones’. El principio de la carrera había sido una pesadilla”, concedió. Estaba exultante por el resultado, el primer podio desde su victoria en Montmeló. Y por el mal resultado de su compañero, a quien le ha arrebatado el segundo puesto de la general. El primero, de momento, lo tiene Márquez a buen recaudo: “Ya he visto en la sesión de esta mañana que Jorge lo estaba pasando mal; cuando tu máximo rival sufre lo tienes que aprovechar”.

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