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El líder dedica su jornada a las víctimas de Niza

“Pensamos que lo único importante en la vida es el Tour, pero es falso. La verdad es lo que ha ocurrido en Niza”, afirma Froome

Yates, De Gendt, Sagan, Froome y Dumoulin depositan en el podio las flores tras el minuto de silencio por las víctimas de Niza. Ampliar foto
Yates, De Gendt, Sagan, Froome y Dumoulin depositan en el podio las flores tras el minuto de silencio por las víctimas de Niza. AP

El Tour es una burbuja, una fiesta ambulante que recorre Francia viviendo su propia vida, que raramente se deja permear por la realidad que la rodea, como los turistas que en la Ardèche y sus pueblos somnolientos pasan el día pescando, paseando, charlando bajo los plátanos y se acuestan pronto y no ven la tele y aún el viernes por la mañana ni se han enterado de lo que pasó una noche de fuegos artificiales en Niza, a apenas 300 kilómetros de paisajes repetidos. En el Tour, a veces hay campeones, como Chris Froome, su líder, ciclistas que no se olvidan de dónde viven, de la vida de los demás.

“En el deporte, en el ciclismo, pensamos que lo único importante en la vida es la competición, el Tour, pero esto es falso. La verdad es lo que ha ocurrido en Niza”,  dijo nada más de bajar del podio con su maillot amarillo casi asegurado el inglés, que dedicó su victoria a “las víctimas” de la masacre. Froome, como sus compatriotas turistas, se acostó pronto el jueves, la noche del caos del Ventoux y de su desesperada carrera a pie cuesta arriba después de que una moto le rompiera la bicicleta, la víspera de la contrarreloj que iba a ser decisiva. Se acostó enfadado, además, según informa L'Équipe, porque cuando, después de una hora de deliberación del jurado, subió al podio a por su túnica amarilla parte del público le silbó y abucheó. Solo por la mañana, desayunando, se enteró de la tragedia.

“Es uno de mis días más tristes en Francia, pero al menos estoy contento al sentirme cercano al público y a sus preocupaciones”, dijo Froome, que compartió la decisión del Tour de no suspender la etapa para no ceder al deseo de los terroristas y que se negó a hablar de las cuestiones deportivas de la jornada. “No tiene sentido hablar de la carrera. Corriendo solo he pensado en las víctimas, mis vecinos, y en las veces que he paseado o he tomado un café en una terraza del Paseo de los Ingleses”. Aunque nacido en Kenia y criado en Sudáfrica, Froome reside habitualmente en Mónaco, principado vecino a Niza, en la misma Costa Azul, en el mismo Mediterráneo

“Es uno de mis días más tristes en Francia, pero al menos estoy contento al sentirme cercano al público y a sus preocupaciones”

Froome

En señal de duelo por la masacre de Niza, la caravana publicitaria circuló sin música ni animación por las carreteras de la contrarreloj, y tampoco sonó la música en el podio ni en el Village de salida. Como la etapa era una contrarreloj individual, el Tour no pudo dar la solemnidad debida a una jornada de duelo que vivió “con sobriedad y dignidad”, en palabras de su director, Christian Prudhomme. En la salida de la etapa del sábado sí se organizará un minuto de silencio con todos los corredores antes de la salida.

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