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Alberto Contador: “Este Tour estoy especialmente ilusionado”

El ciclista español encara su novena ronda francesa sin el desgaste que supone haber corrido el Giro

Alberto Contador
Alberto Contador en una imagen de archivo.

Justo nada más terminar el lunes pasado el triste España-Italia de la Eurocopa, que ha estado viendo tumbado en la camilla mientras recibía masaje en su casa de Pinto, Alberto Contador (33 años) responde al teléfono. Habla del noveno Tour en el que participa, el que comienza el sábado en el Mont Saint Michel, analiza el pasado para concluir que no está en una línea descendente pese a que desde 2011 no sube al podio de una carrera que ha ganado dos veces, habla de su futuro fuera del Tinkoff, y subraya: “Este año estoy especialmente ilusionado”.

Pregunta. Hace un año, antes del Tour del 15, usted solo repetía que había sido durísimo recuperarse después del Giro y que llegaba cansado... ¿Este año se siente diferente?

Respuesta. Al no haber hecho Giro, la preparación ha sido distinta. Llego más fresco que entonces, lo que me da más seguridad, porque el cuerpo recuperará mucho mejor de los esfuerzos. Además, llego psicológicamente descansado, sin la fatiga del Giro, y eso me hace estar especialmente ilusionado con este Tour.

P. Un Tour que, además, tiene lo que más le gusta, mucha montaña.

R. No sé si mi impresión es exacta, pero mirándolo por encima es quizás el Tour más duro de los que he corrido. Habrá 12 días duros en los que habrá que estar a tope, superatento. No hay muchos finales en alto pero sí etapas que son coronar, bajar y meta. La capacidad de recuperación entre etapas será clave.

P. ¿La última semana será tremenda?

R. El primer bloque ya son tres días en los Pirineos más la quinta etapa, en la que ya aparece la montaña. Y luego, antes está el Ventoux, que aunque sea el final de una etapa sin más subidas siempre marca diferencias, y la primera contrarreloj.

P. ¿Para llegar sin aliento a los Alpes?

R. Y una vez allí no hay descanso. Será un Tour abierto hasta el último momento porque no hay una etapa en la que se pueda cambiar todo, como otros años es la de Alpe d’Huez, sino cuatro días hasta el Joux Plane en los que en cualquier momento se puede perder el Tour. Será un Tour durísimo.

P. Teniendo en cuenta el historial y lo que se ha visto este año, todo el mundo habla de tres favoritos: Froome, usted y Nairo Quintana. ¿Está de acuerdo?

R. A mí no me gusta hablar de favoritos, sino de rivales. Y los dos más peligrosos son, sí, Froome y Quintana. Froome sabe ganar el Tour, es muy fuerte contrarreloj y tiene un equipo fortísimo para la montaña en el que cualquiera de sus gregarios, Landa, Poels, Henao, Nieve, Thomas… sería líder en cualquier otro equipo. Eso hace especialmente difícil batirle. Y Nairo siempre llega fortísimo a la última semana, más que Froome, como se ha visto estos años. Y, además, es el más joven, y va a más cada año.

P. Al equipo de Froome se le vio fortísimo en Dauphiné, una semana, pero el Tour son tres…

R. Eso es. El Tour son 21 días y los esfuerzos se pagan, no se puede abusar del equipo. En el Tour hay que pensar muy bien cualquier movimiento. Aunque el Sky es potente, y Froome tiene seis escaladores que pueden estar con él cuando en la montaña apenas queden corredores de otros equipos, siempre se podrá hacer algo, y siempre habrá rivales que puedan romper.

P. Tampoco su equipo es mala cosa, con corredores como Kreuziger, Kiserlovski o Majka…

R. Tengo plena confianza en ellos y más sabiendo que el Sky deberá cargar con el control de la carrera. Los míos me dan plenas garantías en la montaña. Roman [Kreuziger] en 2013 me ayudó a tope y terminó quinto, y este año está en forma como se vio en la Dauphiné y en cómo ganó el campeonato de Chequia. Y Majka, aunque haya hecho el Giro, como en 2014, no llegará fatigado porque sabe cómo hacerlo, y es ideal por su explosividad para romper la carrera subiendo.

P. En 2010 subió por última vez a lo más alto del podio de París. Desde entonces no ha vuelto a estar donde quería. ¿Se puede hablar de una línea descendente de rendimiento o hay circunstancias que explican lo que pasó en cada Tour como una excepción?

R. He analizado varias veces los últimos cinco Tours y las conclusiones que he extraído me dan bastante moral, porque siempre he encontrado una explicación. En 2011 fui al Tour por obligación después de haber ganado el Giro, en el que me dejé mucho. El sponsor me avisó 10 días antes de que tenía que ir al Tour. Y allí, pese a sufrir dos caídas importantes, estuve luchando por la victoria y rindiendo a gran nivel salvo el día malo que pasé en el Galibier, en el que perdí todo [Contador quedó quinto de un Tour ganado por Cadel Evans por delante de los hermanos Schleck. Posteriormente, como castigo por el caso del clembuterol, la UCI anuló este resultado, así como sus victorias en el Tour de 2010 y en el Giro de 2011, y tampoco le permitió participar en el Tour de 2012]. En 2013 cambié de residencia a Lugano y estuve a contrapié todo el año. Entre unas cosas y otras, no llegué como debía [terminó cuarto. Ganó Froome por delante de Nairo y Purito]. En 2014 volví a hacer la preparación de siempre y empecé a combinarlo con altitud en el Teide y llegué óptimo al Tour, con mucha seguridad. La caída en la etapa décima, cuando iba a empezar la montaña, me pilló con las mejores sensaciones de toda mi vida, pero me fui a casa. En 2015 me apetecía correr el Giro porque había ganado la Vuelta el año anterior y quería completar también tres Giros. Lo corrí y lo gané, y luego me preparé muy bien para el Tour en el mes entre medias, pero el cuerpo no respondió y no recuperé como había pensado [fue quinto tras Froome, Quintana, Valverde y Nibali]. Analizándolo se ve que desde 2010 solo preparé a conciencia el de 2014, y me caí.

P. Justo en diciembre de 2014 habló usted de cierto cansancio y del deseo de retirarse a finales de 2016. Después dio marcha atrás. ¿Llega al Tour con el mismo apetito que otros años?

R. El apetito es el mismo y tengo la misma motivación y presión interna para ganar que siempre. Aunque este año haya sido más minucioso, la diferencia es mínima, salvo en lo relativo a frescura, que llego mucho más fresco.

P. ¿Se puede decir que está en su mejor momento de forma?

R. Los test que he pasado son buenos y las sensaciones en los entrenamientos también, aunque cogí frío en la Dauphiné y he pasado unos días resfriado que me han frenado un poco la preparación. Pero eso no me preocupa. Este año, por el trazado que espera, es mejor llegar corto de forma que muy a punto o casi pasado. No hay prólogo, y la dureza está más concentrada en la última semana. Así que es mejor ir cogiendo ritmo en los primeros días. Y llegar perfecto a la última semana, donde la recuperación será clave.

P. Su equipo, el Tinkoff, desaparece a fin de año, por lo que se supone que usted está buscando equipo. ¿Deberá ser el Tour también su escaparate de futuro?

R. No, para nada. Lo que haga en el Tour no influirá nada, nada cambiará. Puedo decir que ya tengo prácticamente cerrado un acuerdo con otro equipo [fuentes del equipo Trek han confirmado que están prácticamente de acuerdo con Contador] y que espero firmar en breve un contrato de dos años.

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