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Los malos modos de Djokovic

El número uno accede a semifinales tras deshacerse sin problemas de Berdych (6-3, 7-5 y 6-3, en 2h 6m), pero se juega la descalificación con un mal gesto por el que su raqueta casi golpea a un juez de línea

Djokovic devuelve la bola ante Berdych.
Djokovic devuelve la bola ante Berdych. AP

Novak Djokovic, hoy día, juega al tenis como nadie. Es el número uno indiscutible y fuera de las pistas su comportamiento es de lo más profesional, siempre predispuesto a un saludo –"Nole, ¿cómo va tu castellano?". "Va bien, muchas gracias", dice a la salida de un entrenamiento en el Club Jean Bouin– y obsequioso con los aficionados. El serbio es exquisito en su atención a los medios, a los que siempre ofrece respuestas bien rumiadas y ricas en contenido. Es el actual rey del circuito y así lo entiende, aunque de vez en cuando los viejos diablos se liberen.

Últimamente, al de Belgrado se le ha visto más nervioso que de costumbre. Tiene ante sí el reto de conquistar su primer título de Roland Garros y convertirse así en el octavo tenista que cierra el círculo del Grand Slam, junto a Fred Perry, Don Budge, Rod Laver, Roy Emerson, Andre Agassi, Roger Federer y Rafael Nadal. La tensión, por tanto, ha ido en aumento conforme se avecinaba el grande de París. El hecho de acumular ya 201 semanas en lo más alto y la exigencia permanente de la victoria tienen además el pertinente desgaste psicológico.

Recientemente, en Roma, Djokovic exhibió malos modos durante la final, que se adjudicó el escocés Andy Murray. Ese día, justo antes de desembarcar en París, el serbio castigó su raqueta y soltó más de un improperio (siempre en su idioma materno). Antes, contra Nadal, protestó airadamente al árbitro Carlos Bernardes y le agarró del brazo mientras este comprobaba si una pelota había entrado o no. "Cuando Djokovic empuja a un juez de silla no pasa nada, ¿no? ¡Díselo a todo el mundo! ¡Vaya mierda!", protestó al juez el iracundo Nick Kyrgios después de recibir un warning durante un partido (contra Marco Cecchinato) en el Bois de Boulogne, deslizando el nombre del número uno.

Tensión en la gira de tierra

Djokovic, semifinalista por sexta vez consecutiva, récord, está nervioso. En la gira de tierra se le han complicado varios pulsos, resueltos con su majestuoso abanico de recursos, pero se le han escapado varios gestos que delatan su inquietud. Sin ir más lejos este jueves, durante el triunfo contra Tomas Berdych (6-3, 7-5 y 6-3, en 2h 6m). Cuando tenía atados ya los dos primeros parciales, un juego abajo y deuce en el tercero, la bola se le quedó en la red y el número uno armó el brazo para estrellar su raqueta contra el suelo. Lo hizo, pero la herramienta salió disparada hacia atrás tras botar en la arcilla y a punto estuvo de golpear a un juez de línea.

En el caso de que hubiese sido así, reglamento en mano, Djokovic hubiera sido descalificado. Nole, citado en las semifinales con el austriaco Dominic Thiem (4-6, 7-6, 6-4 y 6-1 a David Goffin), al que los pesos pesados del circuito consideran un potencial número uno, se dio cuenta de inmediato del error y pidió disculpas al línea y a la grada, de la que salieron silbidos pese a que volvió a estar poco poblada, en la línea de estos días de galerna en París. "Tuve suerte", bromeó en la sala de conferencias; "pido disculpas. Por supuesto, no tenía la intención de hacerle daño a nadie. Fue un bote desafortunado, pero yo fui afortunado".

El maratón de Serena Williams

Aunque ella relativice, aduciendo que no es algo nuevo y que suele hacerlo en otros torneos del año, Serena Williams aterrizará en la cita de semifinales (hoy, frente a la holandesa Kiki Bertens: 7-5 y 6-2 a Timea Bacsinszky) con una carga extra en el cuerpo. La número uno, clasificada por quinta vez para la penúltima ronda del torneo francés, llegará después de jugar tres días seguidos debido a los retrasos generados por la lluvia.

Este jueves sufrió frente a la kazaja Yulia Putintseva, que le exigió al máximo: 5-7, 6-4 y 6-1 (en dos horas y 9 minutos). Serena avanzó a la penúltima ronda del torneo después de cometer 43 errores no forzados y de salir de una situación muy comprometida, puesto que su rival engarzó el primer set y en el segundo, 4-4, dispuso de una pelota para romper y cerrar después con su servicio. Ganadora de tres trofeos en Roland Garros (2002, 2013 y 2015), la estadounidense busca en París su 22º título del Grand Slam.

VÍDEO: El raquetazo de Djokovic durante el partido contra Berdych en París.

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