La final inesperada de Keylor Navas

El portero del Madrid, que en agosto estaba en un avión rumbo a Manchester, es el menos goleado de la Champions

Keylor Navas, este martes, en el partidillo del entrenamiento
Keylor Navas, este martes, en el partidillo del entrenamiento LUIS SEVILLANO (EL PAÍS)

Pocos días antes de que se confirmara su fichaje por el Real Madrid (verano de 2014), Keylor Navas llevó a su abuelo Juan, el que le crió, a pescar a Sierpe, un pueblo playero del Pacífico Sur. Buscaba desconectar en la intimidad y disfrutar de uno de sus hobbies. Los días previos, estos, al partido más importante de su vida, la final del sábado en San Siro, los ha pasado en Valdebebas, entrenándose con sus compañeros y desconectando en los días libres, con algunos de ellos. El domingo y el lunes se fue a la finca de Sergio Ramos en Camas junto a Modric y Lucas Vázquez. El miércoles estuvo viendo los toros en Las Ventas.

Jugar la final es la ilusión más grande, no sé con qué podría compararla”, decía el martes el portero del Real Madrid. La ilusión más grande y también la más inesperada. A finales de agosto el club le invitó a irse para dejar su sitio a David de Gea y le subió a un avión privado rumbo a Manchester. El fichaje fracasó por un problema de última hora —papeles y fichas que no llegaron a tiempo— y Keylor se encontró en la situación de tener que defender la portería de un equipo que el día antes le había dicho que no contaba con él.

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Se pasó llorando el día después del cierre de mercado —el seleccionador de Costa Rica le liberó de los compromisos internacionales de septiembre tras decirle que no sabía lo que iba a ser de su vida— y por la tarde se marchó a Valdebebas. Mató el disgusto trabajando y se olvidó de todo.

Gracias, también, dicen los que le conocen, a su gran fortaleza mental, a su capacidad por centrarse en las tareas diarias y abstraerse de lo demás. “Ha demostrado durante todo el año que es un porterazo. Es muy fuerte mentalmente y le gusta mucho trabajar”, le alaba Pepe. El central portugués fue, junto a James, el que más arropó a Keylor Navas después del esperpento del cierre de mercado de fichajes. “Desde el principio de la temporada Keylor ha sido impresionante. Tener a alguien como él en la portería te da mucha confianza”, comentaba Luca Modric después de la remontada contra el Wolfsburgo.

Keylor Navas llega a la final de San Siro como el portero menos goleado de la Champions (ha encajado dos goles) y se enfrentará a Oblak, el portero menos goleado de la Liga (18 tantos encajados por los 28 del guardameta blanco). ¿Cómo se prepara una final?, le preguntaron el martes al portero del Madrid, de 29 años. “Con la responsabilidad de siempre. Cuando se trabaja con seriedad, se hacen las cosas de la misma manera”, contestó. A su lado está Luis Llopis, el entrenador de porteros del Madrid con el que Keylor Navas ya trabajó en el Levante. Un trabajo que consiste también en analizar a los rivales a través de los vídeos. Llopis insistía mucho, cuando ambos estaban en el Levante, en dominar el espacio y anticiparse observando la posición del cuerpo del rematador.

Un sueño de niño

Keylor Navas, que siempre da las gracias a Dios antes y después de cada partido —su ritual es arrodillarse y rezar con los brazos abiertos antes de que el árbitro pite el comienzo— es el guardameta de las grandes ligas europeas que más penaltis ha parado esta temporada (3 de los 4 que le tiraron) y el que sostuvo a Benítez en el primer tramo de la temporada (4 goles encajados en los primeros 14 partidos).

En Granada, a mediados de septiembre, reconoció, después de salvar al Madrid, que lo que había pasado tres semanas antes en el cierre de mercado había sido un poco complicado. Y, sin embargo, una vez más apeló a la tranquilidad. “En la vida no hay que volverse loco. Hay que estar tranquilo, con los pies sobre la tierra, y dedicarse al trabajo diario. Lo daré todo en cada partido para seguir siendo titular”. Es lo que ha hecho a lo largo de la temporada. Tuvo un pequeño bache en diciembre y enero, pero remontó junto al resto del equipo y sus compañeros le ven como una roca sin fisuras. El club le ha prometido una mejora de contrato que firmará después de la final.

“Desde niño soñaba con jugar una final de la Champions. Ha sido un año bonito, he tenido la oportunidad que siempre quise: jugar en el Madrid. He trabajado con muchísimas ganas, responsabilidad e ilusión”, reflexionaba el martes, en la jornada de puertas abiertas organizada por el club. Keylor Navas nunca ha jugado una final. El Madrid también se aferra a él para conquistar La Undécima.

Sobre la firma

Eleonora Giovio

Es redactora de deportes, especializada en polideportivo, temas sociales y de abusos. Ha cubierto, entre otras cosas, dos Juegos Olímpicos. Ha desarrollado toda su carrera en EL PAÍS; ha sido colaboradora de Onda Cero y TVE. Es licenciada en Ciencias Internacionales y Diplomáticas por la Universidad de Bolonia y Máster de periodismo de EL PAÍS.

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