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Titulares apocalípticos

Cuando las noticias se convierten en mercancía, lo mejor es tenerlo en cuenta. Lo único que nos interesa es saber si Curry es el mejor de todos los tiempos

Stephen Curry, tras una derrota de los Warriors.  Ampliar foto
Stephen Curry, tras una derrota de los Warriors. AFP

La extremada urgencia de los titulares durante los playoffs parece sugerir un inminente conflicto o la llegada de una irremediable catástrofe natural: “¿Pueden romperse los guerreros [Warriors]?”, “¿Se acabarán los truenos [Thunder]?”, “¿Quién puede descabalgar a los jinetes [Cavaliers]?”.

Frases cuya grandilocuencia no surge de forma espontánea sino que responde a la demanda del público (un público que expresa su opinión con sus clics y con los euros que se deja en los quioscos). Aviso a navegantes: cuando las noticias se convierten en mercancía, lo mejor es tener ese dato en cuenta para poder digerirlas adecuadamente. Tenemos tantísimas cosas que hacer que no caben acercamientos racionales. Dadme un resumen, un titular, una cita jugosa. ¿A quién le preocupan los antecedentes de Stephen Curry? Lo único que nos interesa es saber si ES EL MEJOR DE TODOS LOS TIEMPOS.

Y esto no es exclusivo de la sección de deportes, sucede en cualquier ámbito. ¿La fiebre amarilla llega a Asia? Todo el mundo va a morir. ¿Los refugiados intentan llegar a Europa? El Viejo Continente se desmorona. ¿Los chinos no dicen nada de la Revolución Cultural de Mao? Eso es que estamos a punto de vivir una nueva convulsión.

Mientras ves los playoffs de la NBA –y sigues el desarrollo de la campaña presidencial en EEUU–, recuerda que las cosas no están tan mal como parecen

Aunque si hay un aspecto en el que todo eso es aún más evidente es en la política estadounidense. La cosa parece que apunta a una lucha entre Hillary Clinton y Donald Trump, dos personas poco carismáticas y con bastantes visos de estar corrompidos – parece que Hillary Clinton debe tanto dinero a ciertos grupos de presión que no puede firmar nada sin preguntar antes a Monsanto, mientras que el único talento de Donald Trump es no haber dilapidado (al menos totalmente) la fortuna familiar que heredó.

Si ahondamos en la cuestión lo cierto es que ninguno de los dos parece ser peor que cualquiera de sus antecesores. No hace mucho le preguntaron a Donald Trump por su interés en defender la existencia de aseos para personas transgénero. Su respuesta fue que aunque se trataba de una parte muy, muy pequeña de la población era necesario proteger a todo el mundo, incluyendo a los grupos más minoritarios. Una opinión bastante respetable y tan sensata que casi nadie le prestó atención.

Por supuesto que esto no convierte a Donald Trump en el candidato ideal, pero si pensamos en sus predecesores en el conservador Partido Republicano (gente a la que difícilmente consideraríamos paladines del humanismo como Richard Nixon, Ronald Reagan o cualquiera de los George Bush), lo cierto es que podría ser mucho peor.

Piensa en ello mientras ves los playoffs de la NBA –y sigues el desarrollo de la campaña presidencial en EEUU–, y recuerda que las frases apocalípticas en los medios únicamente buscan captar tu atención. Las cosas no están tan mal como parecen: ni para ti, ni para mí, ni para América, ni para España, y tampoco para cualquier equipo que haya perdido el último partido en el que un grupo de adultos trata de conseguir que una pelota pase por un aro.

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