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Las claves de la eliminación del Madrid de Laso

El campeón se queda fuera de la Final Four por la fatiga física y mental y la nula aportación de los fichajes. "No hemos estado a la altura. No valen excusas", dice Llull

Llull, tras la eliminación del Madrid
Llull, tras la eliminación del Madrid AFP

Desde que el 1 de marzo de 2012 el Real Madrid quedara eliminado en el Top 16 de la Euroliga, a pesar de vencer en Siena al Montepaschi (90-102), el conjunto de Laso había llegado siempre al último día de la máxima competición continental, con tres finales: en Londres 2013, Milán 2014 y Madrid 2015 y un trofeo, la Novena conquistada en el Barclaycard Center el 17 de mayo del año pasado. 11 meses después de aquel título, las galerías del Palacio asistieron al luto por la racha truncada tras perder por un contundente 3-0 la eliminatoria de cuartos ante el Fenerbahçe.

Entre la frustración y el orgullo, Pablo Laso analizó la eliminación de su equipo con tono firme y agradecimiento infinito a los suyos. “Valoro mucho toda la Euroliga que hemos jugado”, explicó el técnico. “Llevamos disputando finales desde diciembre y hemos competido magníficamente. Es un día difícil y jodido para decirlo, pero estoy orgulloso de mis jugadores. Hemos jugado muchos minutos con más corazón que cabeza, pero el Fenerbahçe fue superior”, repasó.

Laso: “Nos ha faltado frescura mental. Pero no estamos muertos”

“Sabemos lo difícil que es llegar a una Final Four. Llevábamos tres seguidas y un título y la gente nos ha aplaudido hasta el último minuto por ese recorrido. Todos los madridistas están igual de jodidos y orgullosos que nosotros. Hemos podido jugar mejor o peor, pero nos hemos vaciado. En el deporte no hay nadie que gane siempre. Hemos vivido la cara alegre y hoy nos toca vivir la amarga. Hay que asumirlo y empezar a pensar en los siguientes retos. Hoy es un día para valorar lo conseguido. Pero que nadie dude. No estamos muertos. Queda mucho por delante y siempre pienso en el día siguiente y en los retos que están por venir”, prosiguió Laso, que apuntó en su discurso las principales causas de la eliminación.

“Nunca terminamos de encontrar el ritmo, los porcentajes de triples y tiros libres han sido muy bajos, físicamente no hemos llegado en nuestro mejor momento por todos los problemas que hemos tenido y mentalmente nos ha pesado todas las finales que hemos tenido que salvar por el camino. Cada tiro fallado, cada rebote que nos cogían o cada tiro que nos metían era como una losa. Nos ha faltado frescura mental”, contó el entrenador que ha reverdecido la enciclopedia de la sección con 11 títulos –cuatro Copas, tres Supercopas, dos Ligas, una Euroliga y una Intercontinental- en cuatro temporadas y media.

Llull: “Hemos ido siempre a remolque. Aquí no valen las excusas”

“No hemos estado a la altura. No solo en el playoff donde el Fenerbahçe ha sido mejor, sino en toda la Euroliga. El primer grupo lo pasamos al final, el Top 16 también en el último partido y como cuartos de grupo…Hemos ido siempre a remolque. Ha sido una Euroliga complicada, con grandísimos equipos y grupos duros y no nos ha dado para más”, explicó Llull liderando la autocrítica del vestuario blanco. “No hemos estado acertados en los tiros exteriores y eso nos ha lastrado a nivel de juego y de confianza y el Fenerbahçe lo aprovechó. Son justos vencedores de la eliminatoria. Cuando te ganan 3-0 no puedes poner excusas…ni el arbitraje, ni el calendario, ni las lesiones, ni nada. Somos el Real Madrid y aquí no valen excusas, aquí se trabaja y se defiende la camiseta con todas nuestras fuerzas y toca levantarse. Queda un reto bonito por delante que es la Liga. El objetivo es ganarla”, cerró el menorquín.

22 derrotas, siete en casa

La tercera derrota ante el Fenerbahçe fue la 22ª de la temporada, la 15ª en la Euroliga y la séptima en casa. Los peores datos de la era Laso, que en las dos últimas temporadas completas solo cedió 26 derrotas y en los cuatro años anteriores tan solo había perdido 14 partidos como local. Apenas dos meses después de alcanzar el culmen del pentacampeonato con la conquista de la Intercontinental, los blancos ya se estaban jugando a cara o cruz la Euroliga salvando tres match ball en la primera fase ante Fenerbahçe, Bayern y Estrasburgo. Después otra clasificación sobre la cornisa ante el Khimki. La aventura duró hasta cuartos. Sin pretemporada y sin descanso, el Madrid caminó siempre a contrapié con la enfermería casi siempre ocupada y sin revulsivo ni sustento de los nuevos.

Nula aportación de los fichajes

“La evolución del proyecto va a depender de la adaptación de los nuevos”, explicaba Nocioni, MVP de la última Final Four, antes de iniciar la defensa del título continental. “Los que ya estábamos tenemos el deber de mostrarles el camino, el lugar en el que están y cómo hay que hacer las cosas. Hay que dar al proyecto la energía y la contundencia que tuvimos el año pasado. En el baloncesto todo suma”. Pero la suma no cuadró esta vez. La plantilla ha sufrido más modificaciones que nunca, hasta siete incorporaciones. Taylor aterrizó para suplir la baja de KC Rivers, que no pudo resolver el problema de su pasaporte en verano; Doncic, la joya de la cantera, se quedó con la plaza de Campazzo, cedido al Murcia de Katsikaris; Thompkins y Hernángomez llegaron para aportar musculatura, rebote y puntos para mejorar la decadente producción de Bourousis y Mejri; regresó Rivers sobre la marcha para minimizar la baja de tres meses de Rudy; y más tarde Ndour y Lima se presentaron para cubrir la vacante dejada por el intenso y carismático Marcus Slaughter, que aceptó en verano la mareante oferta del Darüşşafaka turco y dejó al equipo sin el especialista que apretaba las tuercas en defensa en los momentos críticos. Ninguno ha apuntalado el proyecto como acreditan los números de los tres partidos ante el Fenerbahçe.

Thompkins y Ndour no han participado en ninguno de los tres partidos; Hernangómez no jugó el primero y el tercero y en el segundo sumó cuatro puntos y cuatro rebotes; Lima no aportó un solo punto en dos encuentros; Rivers tan solo cinco en el segundo; y Taylor apenas tres en el primero, ocho en el segundo con el partido roto y ninguno en el tercero. En total, en 120 minutos de juego, 20 puntos y 17 rebotes entre seis jugadores. Nulo impulso para el campeón. Este fin de semana, espera el Barcelona en la Liga para medir la fortaleza madridista para levantarse tras el golpe.

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