CHAMPIONS | REAL MADRID - ROMA

Comienza la Champions de Bale

El galés solo ha disputado 100 minutos en el torneo, todos contra el Shakhtar, y sin marcar

Bale, en un entrenamiento del Madrid.
Bale, en un entrenamiento del Madrid.ANDREA COMAS / REUTERS

Gareth Bale es un jugador desorientado. Primero, por el choque cultural que supuso su salida del fútbol británico, y después por las lesiones. Esta noche contra la Roma (20.45, Antena 3 y TV3) comenzará su Champions particular esta temporada. Vuelve a la titularidad coincidiendo con la recuperación del último de sus siete desgarros en el sóleo desde 2013, después de haberse perdido cinco encuentros de competición europea por problemas físicos en este curso, en el que ha disputado apenas 100 minutos, la mayoría contra el Shakhtar, en Lviv, un encuentro de poca relevancia. Todavía no ha marcado en este torneo.

La paradoja de Bale es que entre diciembre y enero completó sus mejores partidos desde que fichó por el Madrid. La racha contra Real Sociedad, Valencia, Deportivo y Sporting hizo soñar a la afición con el advenimiento del hombre al que tantas veces los altavoces anunciaron como el relevo natural de Cristiano. No solo por sus goles y por sus carreras vertiginosas, sino porque por fin dio la impresión de comprender el juego tal y como se practica en el continente. Cuenta un directivo que el presidente, Florentino Pérez, vislumbró entonces el cumplimiento de su programa de coronación del supercrack madridista del siglo XXI. El activo en el que invirtió más de 200 millones de euros entre ficha y traspaso. Estaba en plena ebullición cuando el 17 de enero sufrió otra rotura.

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Ningún jugador moviliza más a la administración del club que Bale. Su nueva lesión provocó alarma general. La versión oficial fue que regresaría en tres semanas. Al principio el muchacho pareció responder bien al tratamiento. Dos empleados del Madrid refieren que al cabo de unos días, el técnico, Zinedine Zidane, planteó la conveniencia de sumar al trabajo ordinario de recuperación una tabla de potencia análoga a la que hacían el resto de los jugadores en eso que se denominó “pretemporada de enero”. Estas fuentes señalan que los médicos, al mando de Jesús Olmo, y los preparadores físicos, coordinados por Bernardo Requena, concluyeron que lo mejor para satisfacer el deseo del entrenador era que Bale hiciera entrenamientos en lo que llamaron “superficie blanda”. Si, como dijeron los médicos, hacerlo correr en la hierba sería demasiado traumático, la arena serviría de paso intermedio.

Bale cuida tanto su cuerpo que en el vestuario del Madrid se ha ganado fama de aprensivo. Quizá consciente de eso hizo un intento por demostrar su coraje cuando el 26 de enero lo invitaron a meterse al arenero de Valdebebas.

Sin rechistar

Dice un testigo que el galés tenía serias dudas sobre la salubridad de la metodología que le practicaban pero apretó los dientes y obedeció sin rechistar. Se había roto el sóleo de la pierna derecha diez días antes, y aunque no se encontraba seguro de forzar, accedió a realizar las tareas que le propusieron en un circuito sobre arena especialmente diseñado para cargar las piernas. El club colgó en la página oficial los vídeos de Bale sudando descalzo sobre la superficie polvorienta, tirando de un elástico, corriendo entre picas. Nadie sospechó que esos espectaculares esfuerzos —como Bale se temió— no solo no le curarían la cicatriz sino que se la abrirían aún más.

El estropicio provocó una crisis de la que apenas han llegado ecos al exterior. En Valdebebas cuentan que la directiva estuvo buscando culpables durante días y que fue notable cómo médicos, técnicos y preparadores se señalaron unos a otros en un intento por eludir responsabilidades. Transcurrió otro mes y medio hasta que Bale volvió a jugar. Ayer Zidane dijo que está “listo” para ser titular y ocupar la banda que con tanto derroche energético cubrió Lucas Vázquez en estos días. Contra el Celta el gallego se aproximó a los 13 kilómetros recorridos, cosa que puede significar dos cosas: solidaridad, desorden táctico, o ambas cosas.

“No sé si Gareth hará los mismos kilómetros que Lucas”, explicó Zidane, que no hace distinciones entre las cualidades de cada uno. “Pero la idea es la misma. Defender sin balón y hacer daño al rival cuando lo tengamos”.

La eliminatoria está encarrilada. La Roma juega a sobrevivir. Debe remontar un 0-2. Debe abrirse. No hay mejores condiciones para que destaque Bale.

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