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La mutación de Benzema

El ‘nueve’ del Madrid, que ya no prioriza el suministro de balones a Cristiano y Bale, mete más goles que nunca desde que Benítez le insiste en que debe rematar más

Karim Benzema celebra su segundo gol al Getafe. Ampliar foto
Karim Benzema celebra su segundo gol al Getafe. EFE

Karim Benzema siempre fue un nueve raro. Extraordinario por desprendido, por poner más empeño en auxiliar a sus compañeros que en destacar él, ajeno a los raptos populistas que han definido la trayectoria del común de los delanteros centros. Benzema llegó a ser tan exquisito que sus compañeros tuvieron la sensación de que despreciaba el gol si podía ofrecer un buen pase. Él lo justificaba en su naturaleza de híbrido. “Yo no soy un nueve”, decía, “yo soy un nueve y medio”. Durante dos años Cristiano y Bale se aprovecharon de ello. Cristiano y Bale saciaron sus ganas de correr y golear gracias a las jugadas que hizo Benzema para habilitarlos. Hasta que llegó Benítez y mandó parar.

Rafa Benítez no ha dejado de hablar con Benzema para decirle que debe batir sus récords goleadores esta temporada. Desde que ambos se encontraron en la pretemporada. El entrenador del Madrid le ha insistido en que, como delantero centro, debe dedicarse de forma prioritaria a definir él mismo. Ante todo, el gol. Su gol. Después, las atenciones a Cristiano o a Bale.

El resultado ha sido la transformación de Benzema y, por extensión, del juego de ataque de todo el equipo. Porque, por un lado, Benzema exhibe el mejor promedio goleador de toda su carrera, con ocho tantos en nueve partidos de Liga disputados. Pero por otro, ha dejado de dar asistencias. Cinco sumaba el año pasado al cabo de jugar nueve partidos y ahora no ha dado ni un pase de gol. Lo sufren Cristiano y Bale. El portugués tiene el peor ratio goleador desde que está en el Madrid (10 goles en 14 encuentros de Liga este curso) y Bale suma cuatro tantos en nueve jornadas.

Benítez cree que el tiempo compensará el rendimiento de un tridente que solo ha coincidido en cinco partidos oficiales esta temporada. “Los nuestros no han estado en el campo todo lo que nos hubiese gustado”, justificó el entrenador. “Vamos a ver qué pasa cuando lleven un tiempo ahí, cómo rinden. Esperemos que sea como el otro día contra el Getafe”. El 4-1 al Getafe fue la primera vez en este curso que marcaron los tres integrantes del ataque en un mismo encuentro. Pero los goles más importantes, el 1-0 y el 2-0, los metió el francés, que cada vez se muestra más pendiente de figurar. Cristiano se quedó perplejo en ambas ocasiones. No sabía si quejarse al árbitro por un agarrón, si quejarse a Pepe por no haberle pasado la pelota a él, o si acudir a felicitar a Benzema.

“Benzema mejora a Bale y Cristiano”, afirmó ayer Benítez, “porque se asocia bien; es un jugador que tiene buenos movimientos, mucha calidad, y eso permite a los que están alrededor aprovecharse de las paredes, de los desmarques, de los espacios. Hace que el equipo juegue mejor”.

Cristiano, Modric y Ramos observan el cambio con interés. Ahora el ecosistema se ha alterado. Las maniobras no fluyen como antes

Benítez conoce el delicado funcionamiento de la maquinaria. Pero él mismo ha revelado públicamente que quiso imprimirle su sello. Nada más comenzar la temporada Benzema se dedicó a meter goles para responder al reclamo de su entrenador, que le animaba con un discurso semanal. El técnico está seguro de que es el artífice de una mutación genial: el punta altruista ha trocado en killer. Ahora flota la duda: si los goles satisfacen el amor propio de Benzema más que el orgullo profesional de Rafa Benítez.

Cristiano, Modric y Ramos observan el cambio con interés. Junto con varios compañeros, han comentado que el ataque del Madrid se hilaba en torno al juego sutil de Benzema, responsable de dar los toques que aclaraban espacios para los velocistas. Ahora el ecosistema se ha alterado. Las maniobras no fluyen como antes. Benzema se ha vuelto más individualista. Y ya no es solo porque el entrenador se lo pida.

Su célebre inculpación en el juicio por chantaje con vídeos sexuales puede acarrearle una sanción de la Federación de Fútbol de Francia. Este jueves los directivos de la FFF decidirán si le permiten jugar en la Eurocopa del año que viene junto a Valbuena, el hombre al que, presuntamente, ha chantajeado.

El baldón es atroz. Quizás Benzema crea que ya no puede permitirse dejar pasar la ocasión de reivindicarse. Los goles son una forma de reafirmación para un hombre que jamás sintió la necesidad de hacer política del fútbol.

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