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El martirio de la espalda devuelve a Rudy Fernández al quirófano

El alero del Madrid será operado este jueves, por tercera vez en su carrera, para corregir una hernia discal y estará de baja cerca de tres meses

Rudy y Simonovic
Rudy y Simonovic pugnan por el balón. EFE

El suyo es un martirio latente que dura ya seis años y ocho meses. Rudy Fernández pasará este jueves por el quirófano por tercera vez en su carrera para intentar encontrar remedio o alivio a sus problemas de espalda. En el momento más crítico de la temporada y de la era Laso, sin margen de error en la Euroliga, el Madrid se queda sin uno de sus principales jugadores franquicia por culpa de una “hernia discal en localización L4-L5”.

El tratamiento conservador al que ha sido sometido Rudy en los dos primeros meses de curso no ha resultado suficiente para atajar unos achaques que ya le mermaron notablemente durante el pasado Eurobasket. A duras penas, el alero colaboró en la conquista del oro continental de la selección española disputando infiltrado la mayoria de sus 187 minutos en pista (6,3 puntos, 3,6 rebotes y 1,5 asistencias en 23,4 minutos de media), se perdió el partido ante Polonia en octavos y remató el torneo estrellándose contra el lituano Jankunas en la final en un aparatoso bloqueo que coronó sus desdichas.

Felipe Reyes: “Esta plantilla merece mucho crédito”

Los capitanes del Real Madrid de baloncesto lanzaron ayer mensajes de unión y reivindicación antes de subirse a la cuerda floja de la Euroliga. “La temporada es muy larga. Lo importante es que el balance final sea positivo”, explicó Felipe Reyes. “Esta plantilla merece mucho crédito por todo lo que ha conseguido. De las derrotas también se aprende”, apuntó el pívot.

“Cuando llegan las derrotas hay que levantarse y hacer piña entre todos. Un equipo campeón también se construye superando los malos momentos. Sin sacrificio no hay buenos resultados. No me gusta perder”, refrendó en la misma línea Sergio Llull.

Tras colgarse la medalla en el podio de Lille, Rudy se subió sin descanso a un vuelo transatlántico de 11 horas rumbo a Brasil, donde el Madrid preparó la final de la Copa Intercontinental en apenas cuatro entrenamientos. Enlazaba así su 12º verano consecutivo sin respiro para competir con España, con quien no se ha perdido un torneo desde que debutara en los Juegos de Atenas 2004, y sólo resistió uno de los dos partidos en São Paulo; se perdió el segundo ante el Bauru y el de las semifinales de la Supercopa ante Unicaja. Un parón entre algodones que resultó más corto de lo previsto en lo que parecía una señal optimista que silenció su guadianesco problema crónico. Jugó las siete primeras jornadas de la Liga Endesa (6 puntos, 3,1 rebotes, 2,6 asistencias y 7,7 de valoración en 24 minutos de media) y no se perdió ni un sólo partido de la primera fase de la Euroliga (10 puntos, 3,3 rebotes y 2,3 asistencias en 26,2 minutos), pero el viernes en Belgrado (donde disputó apenas 11 minutos y sólo intentó un tiro de campo contra el Estrella Roja) su espalda dijo basta. Ahí se sitúa el epicentro del dolor que le ha condicionado su trayectoria deportiva desde los 24 años.

El estacazo de Ariza

Rudy nunca olvidará aquella jugada. Era un contraataque destinado a desatar una fiesta, pero se convirtió en el comienzo de un calvario. El 9 de marzo de 2009, el mallorquín corría descarado por el Rose Garden Arena de Portland dispuesto a machacar el aro de los Lakers cuando el brazo derecho de Trevor Ariza le golpeó en la cabeza como un palo. El estacazo le desequilibró en pleno vuelo y aterrizó con una escalofriante costalada que le ha marcado de por vida. Estaba jugando un partido perfecto con 11 puntos sin fallo en 13 minutos y acababa de anotar el triple que ponía a los Blazers 81-51 en el tercer periodo, pero el mal perder de Ariza le llevó a cazar al novato, que disputaba el primero de los cuatro cursos que pasó en la NBA. Abandonó la cancha en camilla y con collarín. Desde ese día, la espalda concentra todos sus males.

En diciembre de aquel año 2009 se operó de una hernia de disco, tras meses de achaques en los que la presión del nervio ciático le provocaba dolores insoportables en la pierna derecha, y estuvo dos meses de baja. En marzo de 2012 volvió a ser intervenido de la misma dolencia, cuando ya se había perdido una docena de partidos por problemas lumbares, para llegar a punto a los Juegos de Londres y tardó tres meses en recuperarse. Esta vez, a pesar de que el escueto parte médico del Madrid no detallaba pronóstico alguno, el periodo estimado de baja rondará los mismos plazos: entre dos y tres meses de baja. Desde el club se estima como un éxito poder contar con el jugador para la Copa del Rey, que se disputa en La Coruña del 18 al 21 de febrero.

A la espera de la llegada en enero del pívot brasileño Augusto Lima (que permanece en el Murcia en calidad de cedido por el Madrid), y de algún otro refuerzo, la rotación de Laso, que con la salida de Slaughter pasó de 13 a 12 fichas, sigue mermando justo antes de los duelos sin red ante Fenerbahçe (mañana, 20.45), Bayern y Estrasburgo, para no quedar fuera del top 16 de la Euroliga. La vigorosa progresión de Doncic (récord de precocidad en la ACB tras sus 15 puntos y 22 de valoración la pasada jornada ante el Bilbao en Miribilla con 16 años) es el contrapunto a los contratiempos del pentacampeón. Es su momento.

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