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“¿Estuvimos 72 partidos invictos?”

El Granollers del legendario Josep Papitu Perramon estableció el récord que, 43 años después, iguala el Barcelona

Pérez de Vargas, portero del Barça, saluda a Papitu Perramon en un partido en Benidorm. Ampliar foto
Pérez de Vargas, portero del Barça, saluda a Papitu Perramon en un partido en Benidorm.

“Causaba sensación allí adonde íbamos, con el Barça o con la selección”. El aludido es Josep Papitu Perramon. Quien lo cuenta es Quico López Balcells. Son dos legendarios del balonmano español. Y viene a cuento porque Papitu encarna el fantástico récord que dejó el Granollers: 72 partidos invicto en la máxima división. La plusmarca la ha igualado, 43 años y medio después, el todopoderoso Barcelona de Xavi Pascual al vencer al Teucro (44-30); de hecho, se puede convenir en que lo superó porque la racha blaugrana se trata 72 victorias, desde que perdió su último partido, el 25 de mayo de 2013 contra el Naturhouse La Rioja; la del Granollers fue de 67 triunfos y cinco empates y duró 1.036 días, desde el 27 de abril de 1969 hasta el 27 de febrero de 1972, día en que perdió ante el Atlético de Madrid.

Formamos un equipo muy bueno, equilibrado y muy regular. Granollers era la capital del balonmano. Cada vez que ganábamos un título nos esperaban las majorettes”

Josep Perramon

“¿72 partidos me dice? La verdad, no me acuerdo exactamente. No había estadísticas como ahora”, confiesa Papitu. “Sí sé que fueron unos años fantásticos. Formamos un equipo muy bueno, sobre todo, muy equilibrado y muy regular. Granollers era la capital del balonmano. Cada vez que ganábamos un título nos esperaban las majorettes para llevarnos por la carretera nacional hasta el Ayuntamiento”.

López Balcells rememora: “Papitu cambió la filosofía de los porteros. Eran todos bajitos, voladores… Él (1,90 metros) era mucho más alto de lo que se estilaba, y paraba con brazos y pies, sin apenas moverse de la posición”. Vista desde la actualidad, sorprende su trayectoria deportiva. En 1969 dejó el Barcelona para fichar por el Granollers. “Fue el primer jugador español de balonmano profesional de verdad”, asegura López Balcells. “Se marchó al Granollers, que tenía un patrocinador importante”. Papitu ironiza. “Nos llamaban amateurs marrones, tal vez porque los billetes de cien pesetas eran de ese color. En el Barcelona, entonces, las secciones eran amateurs o de relleno. El Granollers me ofreció también un trabajo en el departamento de programación del patrocinador”. Se trataba de la firma de jabones Campo, que a partir de 1965 estampó la marca Elena en la camiseta del equipo vallesano. “La broma estaba servida: ‘te llamas Elena Perramón’, me soltaban algunos compañeros”.

“Jugar con él te aseguraba un 50º un 60% de la Liga”, cuenta López Balcells. Le avalan sus nueve títulos ligueros con tres equipos: Barcelona, Granollers y Calpisa

“Jugar con él te aseguraba un 50º un 60% de la Liga”, cuenta López Balcells. Los hechos así lo avalan. Perramon ganó el título en nueve ocasiones con tres equipos diferentes, el Barcelona (1969), el Granollers (1970, 1971, 1972 y 1974) y el Calpisa (1975, 1976, 1977 y 1978). Se retiró en 1978. El siguiente campeón fue el Atlético de Madrid. Tal vez tampoco fue una mera coincidencia que Perramon no jugara el día que el Atlético rompió la racha del Granollers, un 27 de febrero de 1972. El Calpisa lo fichó en 1974.

“Por entonces jugábamos en muchos pabellones al descubierto. El cuero del balón era muy diferente al de ahora. Cuando llovía chupaban mucho el agua y hacían un daño tremendo. Antes de jugar los árbitros los tenían que medir. Pero, eso sí, era muy bonito. Los porteros todavía teníamos tiempo de ver por dónde nos venía el balón, no como ahora, que les tiran como una bala. Pienso que antes los porteros podíamos influir en un 50 o un 60% de los resultados, ahora, como mucho pueden influir en un 20%”.

Fichó por el Calpisa y dirigió varios negocios, una empresa de promoción y construcción, una agencia de publicidad, un estacionamiento de coches y otros relacionados con la hostelería, en Alicante donde se afincó. “El día que vi que en lugar de por dónde me venía el balón, estaba pensando en las letras que tenía que pagar, me retiré”. Tras 21 años en la máxima división, dejó un legado que continúa vigente y un récord que solo 43 años después ha podido igualar el Barcelona.

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