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Demasiado Murray para Ferrer

El escocés, con el piloto automático, se impone (6-4 y 6-3) al español y se medirá a Djokovic (6-3, 3-6 y 6-0 a Wawrinka) en busca de su quinto título de la temporada

Ferrer devuelve la pelota contra Murray. Ampliar foto
Ferrer devuelve la pelota contra Murray. Getty

Esté más o menos fino, más o menos entero después de una temporada kilométrica, en la que ya disputado 20 torneos, además de las eliminatorias de la Copa Davis bajo la bandera unionista, Andy Murray es mucho Andy Murray. El escocés, de 28 años, parece no acusar la fatiga ni el cansancio. Juegue mejor o peor, con más o menos brillo, esta temporada ha ofrecido casi siempre un rendimiento de notable alto. Lo hizo también contra David Ferrer, otro gladiador, batido finalmente por 6-4 y 6-3; privado, por lo tanto, de la que sería su segunda final en París-Bercy. Ahora, Murray se jugará el título con Novak Djokovic, implacable pese a ceder un set ante Stanislas Wawrinka: 6-3, 3-6 y 6-0.

Ahora queda por ver cómo llega el escocés al último mes del curso. En él, a priori, porque no es nada descartable que dosifique y reduzca, debe competir en la Copa de Maestros (del 15 al 22 de noviembre) y guiar a Gran Bretaña al título de selecciones (del 27 al 29), 37 años después. Esa es la gran incógnita en torno a él, ganador de cuatro trofeos en este 2015: Múnich, Madrid, Queen's y Canadá. De su juego, esta campaña, hay poca duda. El interrogante, ahora, es el motor. Así se lo cuestiona el Reino Unido, cuyo aliento siempre se hace sentir en la nuca del de Dunblane. ¿Llegará fresco Andy?

Quién sabe. Pero, a tenor de lo exhibido contra Ferrer, todo conduce a pensar que así será, que al escocés le da de sobra el combustible; si no, en el caso de que gripase su cuerpo de marine, ahí llegaría el deseo, porque la posibilidad de volver a elevarse como un héroe nacional es demasiado suculenta como para dejarla escapar. Así pues, Murray no afloja. Contra el español, un triunfo sólido y más mordiente (26 winners y 16/23 en la red). Tuvo picos, lógicamente, pero en líneas generales volvió a demostrar que hoy día es de los pocos que puede buscarle las cosquillas al supremo Novak Djokovic. Media el abismo, sí, pero por algo es el número dos.

Al español le faltó un punto de punch. Falló menos, pero a su derecha le faltó pólvora

Frente a Ferrer golpeó desde el principio. Quebró el saque del alicantino cuando aún los había que tomaban asiento y puso el piloto automático. Hubo un ligero instante de aleatoriedad, cuando no concretó el 0-3, avivó al español y este pudo ponerse 5-3 a su favor, pero fue un paréntesis efímero. Respondió al break con la misma medicina y ató la primera manga con autoridad. Él mandaba y quería dejarlo muy claro. Por eso tampoco dio opción en la segunda, y eso que Ferrer le arrebató el bastón de mando durante unos minutos, para 3-1, pero nada de nada. Murray contestó de inmediato y después marcó distancias (3-4), antes de ponerle la firma a la victoria.

A Ferrer, resignado, le faltó un punto de punch. Falló menos (20 errores no forzados, por 34), pero a su derecha (10 golpes ganadores solo) le faltó pólvora. No corría su drive y poco a poco fue imponiéndose el del soldado Murray, experto como pocos en indoor, finalista con todas las letras.

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