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El Villarreal se reencuentra

Superior técnicamente, el equipo de Marcelino minimiza a un Sevilla austero e irreconocible

Trigueros protege la pelota ante Krohn-Dehli
Trigueros protege la pelota ante Krohn-Dehli AFP

A partir del esférico, mostrando sus señas de identidad, el Villarreal, en un partido perfecto en defensa y en ataque, pasó por encima de un Sevilla menor, solo revivido en el cuarto final del encuentro con el gol de Llorente. Hasta el tanto del ex de la Juventus, el Sevilla fue minimizado por un excelso Villarreal, serio en defensa, superior en el centro del campo, sublime en ataque. La lectura del partido de Marcelino, con sus futbolistas más técnicos en el terreno de juego, rebajó al equipo de Emery, al que esta vez en El Madrigal le valió de poco su fútbol físico y directo.

Fue mejor el Villarreal, que se reencontró con la victoria cuatro jornadas después, porque se pareció más a sí mismo que un Sevilla ambiguo, incapaz de hacer valer sus cualidades. Gobernó con solvencia el conjunto castellonense un encuentro ante un rival al que le tenía ganas por sus enfrentamientos precedentes. Los choques entre el Villarreal y el Sevilla no resultan amables. El Villarreal perdió el curso pasado los cuatro enfrentamientos ante el conjunto de Unai Emery. Ambos equipos tienen actualmente los mismos objetivos en la Liga, que no ha comenzado bien el Sevilla, mermado por las lesiones y disputando la Champions. Los problemas físicos también han restado prestaciones al Villarreal, que también compite en Europa.

VILLAREAL, 2 - SEVILLA, 1

Villarreal: Aréola; Mario, Bailly (Bonera, m. 84), Víctor Ruiz, Jaume Costa; Jonathan dos Santos, Trigueros, Bruno (Pina, m. 65), Denis Suárez; Soldado y Bakambu (Nahuel, m. 72). No utilizados: Barbosa; Rukavina, Bonera, Samuel García y Samu Castillejo.

Sevilla: Sergio Rico; Coke (Mariano, m. 61), Rami, Kolo, Tremoulinas; Kyichowiak, Iborra (Llorente, m. 70); Vitolo, Krohn-Dehli (N’Zonzi, m. 61), Konoplyanka; y Gameiro. No utilizados: David Soria; Escudero, Andreolli y Reyes.

Goles: 1-0. M. 25. Mario. 2-0. M. 60. Bakambu. 2-1. M. 76. Llorente.

Árbitro: Sánchez Martínez. Amonestó a Bailly, Iborra, Bakambu, Soldado, Rami, Jaume Costa, Konoplyanka y Víctor Ruiz.

Unos 18.000 espectadores en El Madrigal.

Al primer minuto de partido, Bruno obligó a Sergio Rico a intervenir en una acción plena de reflejos del portero del Sevilla. Era un aviso de lo que acontecería. Con jugadores dispuestos para ello, con Jonathan dos Santos y Denis Suarez completando junto a Trigueros y Bruno el centro del campo amarillo, el Villarreal se propuso monopolizar el esférico para minimizar las prestaciones de un Sevilla poderoso físicamente, letal en las transiciones rápidas. No fue ni una cosa ni otra en El Madrigal.

Dispuso Marcelino de sus jugadores más creativos para anular al conjunto de Unai Emery, que va recuperando a cuentagotas las sensaciones y las señas de identidad que han convertido al Sevilla en un equipo referente y temible. No ante el Villarreal. Con estilos opuestos, el choque tenía su miga. A partir del balón, el Villarreal contenía al Sevilla, cuya verticalidad resulta complicada de defender al igual que las jugadas a balón parado, por lejanas del área contraria que sucedan, de las que el grupo de Emery saca máximo rendimiento a partir de la envergadura de sus futbolistas y de sus lanzadores.

Paradójicamente, en su mejor faceta, el Sevilla se vio por debajo del marcador. A la salida de un córner, el quinto para el Villarreal antes de la media hora de juego, Mario Gaspar sacó provecho a la intensidad y concentración con la que afronta los partidos. Cual disputa de patio de colegio, el lateral internacional, con el recurso de un punterazo, acertó a colocar el esférico fuera del alcance de Sergio Rico en un barullo en el área chica. Es el segundo gol de Mario en lo que va de curso. La mayor productividad ofensiva del Villarreal le procuró la ventaja.

Con el gol en contra, el Sevilla adelantó la presión para incomodar la salida del esférico del Villarreal, incapaz de renunciar a sus señas de identidad. Inesperadamente, Aréola vivía una tarde plácida, sufrida hasta el segundo final. Por el contrario, el buen pie amarillo exigía a la defensa de Emery. La movilidad del ataque del Villarreal resultaba indescifrable para el Sevilla. En un alarde de potencia de Mario, el lateral llegó hasta el área de Sergio Rico. Su centro fue a parar a Denis Suarez, que con pausa atendió el desmarque de Bakambu para que el franco-congoleño marcara de cerca llegado al cuarto de hora del segundo periodo. Bakambu sale a gol cada hora de juego. Lleva anotados cuatro en Liga y dos en Europa.

Sin casi merecimientos, el Sevilla, a falta de un cuarto de hora, se vio de nuevo en el partido, tras una jugada de Konoplyanka que remató Llorente de cabeza, recién ingresado el campeón del mundo al terreno de juego. De disfrutar, el Villarreal pasó a sufrir para mantener el resultado hasta el final, tras evitar el travesaño que Denis Suárez pusiera tierra de por medio. Con cierto agobio, supo mantener un resultado que le devuelve la confianza y le acerca de nuevo a lo alto de la clasificación. El Sevilla queda, por ahora, lejos.

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